«Sacar al sacerdote pederasta de la Iglesia es una forma de tapar»

Bonifacio de la Cuadra (?beda, 1940) confiesa su edad «sin entusiasmo ninguno». Licenciado en Derecho y fundador de El País, ha publicado su primera novela, Secretos de confesión.

En ella, este histórico de la información judicial describe una trama de ocultación de la pederastia sacerdotal, "que en España no aflora". El próximo viernes presenta el libro en Literanta.

–Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Hay más pederastas entre los sacerdotes que en otras profesiones?"
–Los sacerdotes lo tienen más fácil por su relación con los niños, a quienes llevan al cielo. Se habla también de los entrenadores, pero la estadística es difícil de valorar.

–Su tesis es que en España no se persigue la pederastia sacerdotal.
–Mi novela describe cómo se oculta. No tiene sentido que se multipliquen los casos en la católica Irlanda o en Estados Unidos, y que en España no se hayan producido con el protagonismo social que tiene la Iglesia. Los comentarios por internet a mi libro lo confirman: "Yo fui monaguillo y me metieron mano".

–La primera expulsión de un sacerdote se ha producido en Mallorca.
–Se considera que la situación cambia con la expulsión, pero el proceso penal no avanza y la autoridad eclesiástica no colabora. Sacar al sacerdote pederasta de la Iglesia puede ser una nueva forma de tapar el escándalo.

–Un párroco mallorquín afirmó que la denunciante de la violación por otro sacerdote "iba muy fresca".
–Me recuerda los tiempos en que la violación era por culpa de que la mujer llevaba minifalda. Ha habido exculpaciones porque la víctima vestía de modo provocativo. Es tremendo, pueden ir desnudas si quieren.

–¿´Secretos de confesión´ surge de algo que le sucedió a usted?
–Aunque yo era creyente, no he sufrido estos hechos. Lo más próximo es lo que cuento en la Adoración Nocturna, pero no me pasó exactamente a mí. Y los sacerdotes hablan de los abusos como "pecadillos", con frases como "pelillos a la mar".

–¿Ratzinger se va porque el Vaticano es un escándalo sexual?
–Todos los corresponsales han coincidido en que fue uno de los motivos. Cuando era jefe de la Inquisición, se mostró muy condescendiente con los pederastas. Al ser proclamado Papa, empezó a pedir perdón a las víctimas. La curia se le enfrentó y finalmente se fue.

–Ha escrito una novela con personajes demasiado reales.
–Algunos lectores han identificado al preboste de la justicia, que intenta influir melifluo sobre una juez de Instrucción que le cuelga el teléfono, con Carlos Dívar. Por supuesto es un personaje de ficción, aunque la jueza Manuela Carmena me dijo al presentar la novela que "me la tomo como una crónica tuya".

–¿Rouco Varela debería leer ´Secretos de confesión´?
–Debería leerlo y pronunciarse, porque no me enorgullece la cantidad de gente que me dice "ya era hora" o "lo que cuentas no es nuevo". Sin embargo, Juan González Bedoya me dijo que los obispos no leen nada.

–¿La izquierda española ha sido tan generosa con El Vaticano como la derecha?
–Los socialistas, por supuesto. El PSOE no ha denunciado los acuerdos con la Santa Sede porque tiene votantes creyentes. Carrillo fue quien más entusiasmo puso para que la Constitución recogiera una relación especial con la Iglesia. Insistió más que Peces Barba, que era católico.

–¿Cómo empezará su biografía de Baltasar Garzón?
–Con una frase que le he dicho a él alguna vez: "Baltasar, no puede ser que le digas ´O cantas o al trullo´ a cada imputado, sea del Gal, de ETA o de otro delito".

–¿Y qué le respondió Garzón?
–Que "no me cuentes historias antiguas". Ultimamente era mucho más cauteloso, sin los ímpetus que tenía cuando actuaba como policia o fiscal antes que como juez. Lo que han hecho con él es ignominioso, una vergüenza, por las escuchas a gente con mucha pasta.

–Un juez condena a un banquero, y el culpable es el juez.
–No hay que jalear mucho la pérdida de libertad antes del juicio, aunque sorprende la situación de Bárcenas cuando se observan las decisiones tomadas en casos similares. En la novela se dice que "es más fácil acusar a un inmigrante que a un obispo". Se indulta a un importante banquero, se mira hacia otro lado. Aparte de que tienen más dinero para pagar un buen abogado.

–¿Qué sintió al tirarse al suelo en el 23-F?
–Estaba en la primera fila de la tribuna de prensa del Congreso. Caí encima de una compañera y pensé que íbamos todos al Estadio Bernabéu convertido en cárcel. Reconocí a Tejero, aunque soy un pésimo fisonomista. Me considero un cobarde total pero, en medio de la votación, también me dije que "por fin pasa algo".

–¿Andaluces de Jaén, aceituneros altivos?
–Soy un ubetense tremendo, cuando iba por mi tierra me recriminaban que "usted nunca saca a Úbeda en El País". El chovinismo es allí tremendo. El también ubetense Antonio Muñoz Molina declaró que iba a dar una conferencia en Nueva York. Le preguntaron si iba a hablar de Úbeda, y respondió: "Hombre, si se tercia".

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