Rouco habla de la familia, mientras silencia a los pobres y a los castigados por la crisis

Leemos en Alfa y Omega, el semanario del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, una entrevista concedida a la cadena COPE. Dicho de otra manera, el jefe máximo de la COPE -el principal propietario de la radio de los obispos- tuvo a bien hablar por los micrófonos divinos.

Habló Rouco Varela haciendo el balance de los días de Navidad y de la fiesta de la Sagrada Familia, acto público promovido por la jerarquía eclesiástica y que se desarrolla en la plaza Colón de Madrid como una especie de mitin católico. “De por sí, la fiesta de Navidad es una fiesta muy familiar”, dijo el cardenal.

Durante toda su intervención radiofónica aludió intensamente a la familia y prácticamente nada más. Ni una sola palabra pronunció Rouco Varela sobre la delicada situación de millones de madrileños y de españoles, atacados bruscamente por la crisis económica y financiera.

¿Y las desigualdades sociales? ¿Y los desahuciados? ¿Y los parados? ¿Y las familias que no logran ingresar unos euros para sobrevivir? ¿Y los pobres, los mendigos, los inmigrantes, los que no saben dónde dormir o comer caliente una vez al día, si  lo consiguen?

El silencio del cardenal al respecto de los más débiles es ominoso. No menos lo es observar la página de la crónica política que firma desde hace años un tal Gonzalo de Berceo. Se trata de un ultramontano o, si lo prefiere él, un apostólico de los que defendían, en la España  de 1820, el régimen absolutista y la pureza del dogma católico.

Si la Santa Inquisición todavía funcionara en nuestro país este tipo, clérigo o no, formaría parte, sin duda alguna, del Tribunal del Santo Oficio y conduciría a los herejes a la hoguera. Increpa a los catalanes, sin citarlos explícitamente, a los que describe con “orgullo paleto”.

Proclama este  cura trabucaire que “para semejante orgullo paleto no hay más dieta ni medicina posible que la del bolsillo: ni un euro más de los demás españoles. Es el único lenguaje que son capaces de entender”. Advierte también al principal partido de la oposición que “deje de hacerle el caldo gordo a los separatistas totalitarios y, en vez de cooperar con ellos, coopere a resolver la situación de la nación que sigue siendo verdaderamente grave”.

El tal Berceo miente, insulta, recrimina, critica en nombre del cardenal o bajo las directrices de este Príncipe de la Iglesia. Y escribe “desde la fe”.  Su dialéctica es grosera, tradicionalista y de las JONS. Su “fe” debe de ser Falange España (FE).

El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela. EFE/Archivo

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