Restauración

Las administraciones públicas han destinado 2,7 millones de euros a la restauración de templos religiosos de Pamplona durante 2010

Las administraciones públicas han destinado 2,7 millones de euros a la restauración de templos religiosos de Pamplona durante 2010. A mí me parece divino que el dinero de todos sirva para conservar el patrimonio de todos. El problema es que hay quien no comulga con esa idea. O, más concretamente, comulga con su primera parte y a lo peor excomulga a los defensores de la segunda. La partida mayor de dinero público, 1.580.000 euros, se la han llevado las obras de recuperación de la fachada de la catedral. Se da la circunstancia de que el Arzobispado inmatriculó unilateralmente la seo pamplonesa en enero de 2007. A lo peor tras acabar la restauración nos quieren cobran entrada, como han hecho en la catedral Tudela, recientemente inmatriculada a la brava y acto seguido restaurada a escote. La inmatriculación puede parecer un acto sin importancia, pecata minuta. Algo así pensarían cuando el Ayuntamiento cedió la iglesia de Jesús y María al Arzobispado y éste la inmatriculó. Décadas después, la Diócesis ha devuelto el templo al Consistorio -para que construya en él un albergue de peregrinos-, previo pago en especie: un solar en San Jorge. Dicen que los caminos del Señor son inescrutables. Los de la especulación, quizás, también. Según el libro Escándalo monumental -ocurrente título, contundente contenido-, durante la última década el Arzobispado de Pamplona ha inmatriculado 850 iglesias y ermitas y otros 236 bienes. Más que pecata minuta es pecata sistemática. Sin ser experto en la materia -doctores tiene la Iglesia-, me atrevo a diagnosticar avaricia sistemática. En esto, como en otras muchas cosas, la cúpula eclesiástica española se aprovecha de que su reino no es de este mundo, ni fiscal, ni legal. Disfruta de una vía excepcional para inmatricular con bajísimo coste y sin necesidad de notario. Factura más que el Corte Inglés pero no paga impuesto de transmisiones, de sociedades, IBI, IVA o IRPF. Mediante la cruz de la declaración de la renta ingresa unos 250 millones, pero luego recibe miles de millones de diversos ministerios. Y se queja de laicismo radical. Volviendo a la pamplonesa catedral de Santa María, a pesar de los pesares, yo sería partidario de prolongar las obras de restauración de su fachada in saecula saeculorum a costa del erario público: en mi modesta opinión, el andamiaje que han puesto es menos feo que su tremenda fachada neoclásica.

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