Rajoy se cargará «Educación para la Ciudadanía», libro del «mal», según monseñor Cañizares y la carcunda

Mariano Rajoy ha anunciado ya que suprimirá la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos y la cambiará por otra asignatura sobre aspectos constitucionales. Ha llegado, para el Partido Popular, la hora de la venganza. La derecha parece más que dispuesta a ir cargándose las reformas -basadas todas ellas en valores democráticos- de José Luis Rodríguez Zapatero, durante su primera y brillante legislatura.

Ahí está, en la sala de espera de Génova 13, la ley del aborto, similar a la implantada en la mayoría de los países europeos. El aborto peligra. Los más radicales del PP, como Alejo Vidal-Quadra, amigo y padrino de Julio Ariza, el presidente del holding ultracatólico llamado Intereconomía, amenazan con posibles escisiones.

No son lo mismo
En esa misma sala de espera se encuentra también la ley de matrimonios homosexuales, condenada por la jerarquía católica y los conservadores de sacristía. Dentro de poco los populares le habrán dado muy probablemente la vuelta a la tortilla, mientras Rajoy se fumaba su enésimo puro. No es cierto -es una mentira deliberada- que todos los partidos sean iguales. No son lo mismo los ultramontanos –no lo han sido jamás- que los progresistas o los izquierdistas.

La felicidad de los meapilas
La carcunda, la derechona -ante tantas buenas nuevas- ha empezado a levitar oteando con ansiedad el cielo. Los meapilas están cada día que pasa más felices, fruto de los esfuerzos de Rajoy por ir extendiendo su felicidad a todos los españoles. Combatieron los derechistas, palmo a palmo, contra la citada asignatura zapateril en una de las muchas guerras de trincheras que los conservadores pusieron en marcha, a partir del 14-M, para no ceder ni un milímetro a las transformaciones diabólicas del presidente del Gobierno.

A lo largo de cuarenta años
Volverán pronto banderas victoriosas, si no espabilan con urgencia los socialistas. Agitarán esas banderas los partidarios ácerrimos del nacionalcatolicismo.  Pero conste que siempre les recordaremos a los integristas religiosos que, a lo largo de cuarenta años, los escolares de este país, gobernado por un dictador cruel y sangriento,  fuimos adoctrinados obligatoriamente con la asignatura falangista Formación del Espíritu Nacional. Nunca protestaron por ello ni los obispos ni los capellanes. Nunca pidieron que fuera derogada la apología del fascismo, versión española. Era lo que les gustaba.

La tarea destructiva de Cañizares
Cuando  populares, curas y católicos a macha martillo  procuraron por todos los medios quemar de hecho un libro que enseña a los estudiantes la libertad y la democracia, el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares advirtió públicamente a propósito de la EpC que los centros escolares que impartieran esta asignatura “colaborarían con el mal” La tarea destructiva del monseñor Cañizares respecto a cuantas reformas impulsaba el PSOE, fue recompensada por Benedicto XVI,  otorgándole un alto cargo en su Gobierno eclesiástico. Lo nombró a dedo, naturalmente. El único Estado europeo no democrático  es  El Vaticano. Conviene no olvidar este significativo detalle.

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