¿Quién hace caso a los obispos?

Una encuesta indica que el 72% de los votantes católicos ignora las orientaciones de sus jerarquías

¿Quién hace caso a los obispos? ¿A dónde va el voto de los católicos? ¿Es verdad que el PP perdió en las pasadas elecciones medio centenar de diputados por no haber derogado de raíz la llamada ley del aborto del anterior Gobierno, del PSOE? ¿Hasta qué punto está secularizada la sociedad española? Por primera vez en España, un sondeo entre el electorado católico intenta responder a estas preguntas, muy manoseadas en la prensa conservadora a partir de la dimisión del ex ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, en protesta por la decisión de Mariano Rajoy de mantener en lo fundamental la legislación del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero sobre el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y el llamado divorcio exprés. Sólo un 28% de los votantes católicos reconoce que les influyen los pronunciamientos de los jerarcas ante las elecciones del próximo día el 26.

La encuesta la ha realizado la empresa NC Report por encargo de la revista Vida Nueva, de la congregación marianista. Confirmado en un muestro previo la tendencia habitual del CIS que sitúa el número de católicos en torno al 70% de la población, el estudio concluye que el 39,8% de los encuestados votará al PP el 26-J, el 23,8% lo hará por el PSOE, el 15,5% por Ciudadanos y el 14% por la coalición Unidos Podemos.

A los católicos encuestados también se les preguntó de qué manera les influyen las opiniones de sus jerarcas o guías en la fe –el papa Francisco, los cardenales, arzobispos y obispos, e incluso los sacerdotes, frailes y monjas- “a la hora de votar por uno u otro partido”. Un amplia mayoría (el 72%) afirma sentirse “poco o nada influido” por ellos. Este resultado refuerza la decisión de la actual dirección de la Conferencia Episcopal Española (CEE), liderada por el cardenal Ricardo Blázquez, de no pedir el voto para ninguna opción política. Lo hizo en el pasado con gran repercusión, incluso aconsejando la abstención por no ver a ningún partido merecedor del voto católico cuando el cardenal Antonio María Rouco, indiscutible líder episcopal entonces, se enfadó con los Gobiernos de José María Aznar, entre 1996 a 2004, por negarse a derogar las leyes del divorcio y del aborto aprobados por los Ejecutivos de Felipe González (1982-1996).

Por edades, es la juventud la menos marcada por su confesión católica: el 66,7% de los jóvenes de entre 18 y 29 años dice sentirse “poco o nada influido”, una cifra que se reduce en más de 10 puntos entre los católicos mayores de 65 años. Las declaraciones de los obispos influyen más a los votantes del PP (el 48,3%) que a los de Ciudadanos (31,3%), y muy poco entre los católicos socialistas (9,4%) y de Unidos Podemos (4,0%). Sobre estos datos, la revista Vida Nuevaconcluye que, “si solo se contara el voto de los creyentes, Mariano Rajoy (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos) podrían formar Gobierno”. También concluye que Unidos Podemos perdería diez puntos con respecto al último sondeo del CIS “si a las urnas solo fuera el votante cristiano”.

Las proclamaciones de algunos obispos, tremendistas tantas veces, cuando tachan a la sociedad española de anticlerical y anticatólica, o de carecer de valores éticos, también quedan desmentidas. Vida Nueva ha preguntado a los fieles católicos sobre las cuestiones que más les preocupan antes de decidir el voto. El 70,5% considera determinantes las “medidas relacionadas con el crecimiento económico”, seguidas de las “políticas sociales” (50,3%). Quedan por detrás las cuestiones morales, como la defensa de la familia y la despenalización de la interrupción voluntaria de los embarazos (49,8%).

Fe personal

A la pregunta de si la fe personal, las creencias y los principios morales condicionan el voto, más de la mitad (54,4%) rechaza esa idea, frente al 38,8% a quienes sí les influye. En el caso de los votantes católicos del PSOE y de Unidos Podemos el primer porcentaje se dispara al 75% y 80,5% respectivamente. Todavía es menor el número de católicos que se sienten interpelados por las orientaciones públicas del Papa y los obispos respecto a la política. Sólo un 28% asume tener en cuenta los pronunciamientos de los jerarcas.

El semanario Vida Nueva, situado en el sector más reformista de la Iglesia romana en España, fue fundado hace algo más de 50 años, en línea con el concilio Vaticano II. Entre sus directores figuran algunas de las plumas más destacadas del periodismo católico, como José Luis Martín Descalzo, José María Pérez Lozano, Pedro Miguel Lamet y Juan Rubio. El director actual es José Beltrán Aragoneses, desde hace apenas un año. También se publica en Colombia, México y Argentina.

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