Prohibido un cartel publicitario por blasfemo

El Tribunal de Gran Instancia de París ha prohibido "por blasfema" que se lleve a la calle la última campaña publicitaria de la marca de moda Marithé Francois Girbaud. Los carteles de la firma de ropa presentan una fotografía que parodia el cuadro ’La última cena’ de Leonardo da Vinci.

La demanda, cursada por el procedimiento de urgencia por la Conferencia Episcopal francesa, a través de la asociación Creencia y Libertades, acusa a Girbaud de "utilizar una escena sagrada con fines mercantiles".

Por ello, prohíbe expresamente que se desplieguen los cárteles con esa foto en lugares "de paso obligado para el público".

El tribunal considera que esos cárteles "de dimensiones imponentes, que ninguna mirada puede evitar, constituyen un acto de instrucción agresiva y gratuita en el trasfondo de las creencias intimas" de los católicos.

En la audiencia del pasado 25 de febrero, el abogado de la asociación, Thierry Massis, que acusó a la agencia de publicidad Air Paris de injuriar a personas por su pertenencia a la religión católica, criticó en particular que la imagen de la marca de moda presenta a mujeres en posiciones "lascivas" y "sugestivas".

Massis denunció que "los creyentes sólo pueden sentirse heridos y denigrados al ver que se apropian de una escena fundadora de su fe".

La firma de moda ha explicado que su campaña buscaba resaltar la importancia de la mujer en la sociedad, pero el  tribunal parisino ha desestimado su alegación y considera que la ofensa gratuita a los católicos supera las intenciones comerciales de la campaña.

Los abogados de la iglesia argumentaron que trivializar los actos que constituyen el fundamento mismo de una religión es un insoportable acto de violencia moral.  Marithe et Francois Girbaud tiene tres días para quitar los afiches de la campaña.

 

En Milán
A nadie se le escapa que, además de en La Última Cena, la campaña trata de aprovechar el tirón del libro El Código Da Vinci, del estadounidense Dan Brown.

En el anuncio de Marithe et Francois Girbaud, el único hombre aparece a la derecha de "la Nazarena", en el mismo lugar donde Dan Brown cree ver una mujer en el cuadro original de Da Vinci.

En la trama de la novela, se habla de que es María Magdalena la que está sentada a la derecha de Cristo en el cuadro de Leonardo, donde debería estar el apóstol Juan.

Para aumentar la controversia, el hombre está semidesnudo en el regazo de una mujer en una posición provocativa.

Las autoridades en la ciudad italiana de Milán ya habían han prohibido los afiches de la misma campaña publicitaria.

Su argumento fue que "este tipo de imagen no puede ser utilizada como parodia para fines publicitarios sin ofender, al menos, a gran parte de la población".

"Una de las mujeres besa el pecho desnudo de un hombre, lo que hace la imitación más ofensiva".

A pesar de las prohibiciones, analistas de mercado aseguran que gracias a ella la campaña publicitaria ha logrado mucha más repercusión.

Comentarios

Juan Francisco:

   La noticia, publicada por Libération el 12 de marzo y difundida por la prensa española el día 13, pone nuevamente de manifiesto el cheque en blanco firmado por los poderes públicos de países supuestamente democráticos a las confesiones religiosa, reinstaurando el delito de blasfemia bajo la figura de "ofensa a los sentimientos religiosos", recogida desde 1995 en el Código Penal español.
   En condiciones de respeto a la libertad de pensamiento y de expresión, se trata de proteger a los individuos, no a las ideologías ni a las convicciones. ¿Qué ocurriría si los jueces trataran de la misma manera las ofensas a los sentimientos filosóficos, a los sentimientos políticos, a los sentimientos estéticos…? La discriminación es manifiesta.
   En toda esta polémica, quisiera dejar oír la voz sensata de Christophe Bigot, abogado francés  especialista en derecho de prensa. Para Bigot, el dictamen sobre la publicidad de Marithé y François
Girbaud representa una desviación de la ley que reprime los daños a las personas. "Los textos sobre racismo -dice- están hechos para proteger a personas, no a creencias ni a símbolos. Esta publicidad no puede ser considerada como una injuria hacia un grupo de personas. Estamos ante un delito de opinión, la blasfemia, ya que se trata de una opinión religiosa." El abogado critica esta noción de "agresión al sentimiento religioso" que, según él, no tiene fundamento jurídico. "Es peligroso ceder así ante los grupos de presión religiosos que buscan extender la protección de la que gozan los creyentes a la protección de su religión. Y, en lo sucesivo, con una extensión de la jurisprudencia, cuanquiera podrá acudir al juez si estima que alguien atenta contra sus convicciones."

Víctor:

A Cogam le pusieron también una denuncia hace unos meses por el cartel de apostasía que desde la Comisión de Derechos Humanos utilizamos para nuestra campaña. No os lo puedo adjuntar porque se retiró de la web en su día y ahora mismo no tengo ninguna copia. Pero consistía en unos dardos clavados sobre un trozo de pan circular y estrecho, que al parecer se come junto copas de vino en las iglesias si te has arrepentido de tus pecados previamente delante de un cura. El teléfono de Administración de Cogam fue bombardeado a llamadas quejándose por este tema del pan. Nosotros supusimos que era más apropiado, para un futuro cartel, poner clavos en lugar de dardos. O en su defecto, rodear el pan con una corona de espinas. Hay que saber mucha teología para poder elaborar un cartel que no ofenda a la Iglesia.

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