Primera ceremonia civil de bienvenida en Los Pedroches

Desde CORDOBA LAICA damos la enhorabuena al Ayuntamiento de Pedroche por el apoyo a esta iniciativa que es la expresión de un ejercicio de libertad para cualquier ciudadano creyente o no, no debe ser este un acto exclusivo para personas que no se identifiquen con una confesion religiosa, sino que el sentido de estos actos es que propicien la cohesión social, favorezcan la conciencia de grupo y el compromiso con los demás. Es hacer que los momentos más importantes de la vida de una persona se vean reconocidos y acompañados por sus seres más cercanos, y no hacer estas etapas patrimonio exclusivo de una creencia.


Acostumbrados durante siglos al predominio de las celebraciones exclusivamente religiosas, hasta hace pocos años las ceremonias de matrimonios civiles nos parecían una rareza incómoda, que se llevaban a cabo -a veces casi a escondidas- en las generalmente lúgubres dependencias de los juzgados. Hoy, en cambio, se percibe con total naturalidad que los novios que optan por el enlace civil quieran dotar a ese momento tan señalado en sus vidas de todo el ritual solemne que la ocasión merece. Poco a poco, las administraciones del Estado han ido disponiendo espacios públicos para estas celebraciones (con frecuencia algunos de los edificios civiles más bellos de la localidad) y creando protocolos de actuación que normalicen un servicio a la comunidad cada vez más demandado. El uso ha ido convirtiendo en rutinario lo que inicialmente fue excepcional.

Sin embargo, todavía la mayoría de los llamados "ritos de paso" (acogimiento, entrada en el mundo adulto, matrimonio, defunción…) siguen estando socialmente en manos de la Iglesia, que impone sus reglamentos y sus creencias en la ejecución de las ceremonias que tales acontecimientos implican. Por presiones familiares, por costumbre o por falta de ceremonias alternativas, la mayoría de la población accede, incluso aunque no comparta tales creencias, a participar en el ceremonial religioso, que especialmente en los pueblos pequeños como los nuestros se convierte en la única manera de practicar estos rituales de integración social.

Asociaciones laicas de toda España (como Córdoba Laica) están reclamando la implicación del Estado (y, en su representación, los Ayuntamientos) en la celebración de estos ritos civiles, del mismo modo que la Iglesia lo hace con los religiosos, alegando que se trata de momentos importantes para el ciudadano y su familia que desea celebrarlos con coherencia intelectual y moral y que tales actos propician la cohesión social y favorecen la conciencia de grupo y el compromiso con los demás.

Avanzando en este camino, ayer domingo tuvo lugar en Pedroche la primera "ceremonia civil de bienvenida" (llamada en otros lugares "acogimiento civil") de la que tenemos noticia en Los Pedroches. Se trata de una celebración comunitaria de índole familiar por la que la sociedad civil recibe gozosamente en su seno a un nuevo ciudadano y que no debe ser vista como un remedo aconfesional del bautismo, sino como un rito singular con significado propio. La ceremonia, que se desarrolló en el salón de plenos del Ayuntamiento, fue dirigida por el concejal Pedro de la Fuente, quien en presencia de Pau (el bebé a quien se recibía) y su familia, leyó los artículos 6, 12 y 27 de la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por las Naciones Unidas en noviembre de 1989, y el artículo 27 de la Constitución Española. La celebración no tiene rango oficial, por lo que carece de consecuencias administrativas, pero implica la satisfacción simbólica de una necesidad de practicar ritos civiles de integración cada vez más demandada por los ciudadanos.

Ceremonia civil de bienvenida a Pau, ayer en el salón de plenos del Ayuntamiento de Pedroche. [Fotos: IFF]

El padre de Pau leyó unas palabras en el transcurso del acto.

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