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Primer juicio de abusos en la Santa Sede: el Vaticano absuelve a dos sacerdotes acusados dentro de su territorio

La sentencia pone fin a un caso que el papa Francisco se había empeñado en que sirviese de ejemplo en la lucha contra esta lacra.

Este miércoles estaba marcado en rojo en el calendario del Vaticano. No tanto por la magnitud del caso, sino porque era la primera vez que se juzgaba un asunto de abusos cometido dentro de los muros leoninos de la Santa Sede y que, además, lo hacía un tribunal propio. Se trataba de un asunto que se remonta al año 2007 y que Francisco se había empeñado en que sirviese de ejemplo, dentro y fuera del Vaticano. El resultado final no termina de ser concluyente y puede producir algo de incomodidad el día después de que la Iglesia francesa haya hecho limpieza por primera vez en su propia casa revelando 330.000 casos de violencia sexual continuada durante 50 años. El tribunal de la Santa Sede, en este caso, ha absuelto por prescripción y ausencia de pruebas a los dos acusados en el juicio ―un exseminarista convertido hoy en sacerdote y el rector de la institución donde tuvieron lugar los hechos― sobre supuestos abusos sexuales a uno de los residentes del preseminario San Pío X.

Las investigaciones comenzaron en noviembre de 2017 después de la publicación de los supuestos hechos en el libro Peccato originale del periodista Gianluigi Nuzzi, que también fue procesado en el Vaticano en su día. La víctima, identificada como L.G. y que abandonó el preseminario tras los hechos, confirmó durante el juicio haber sufrido abusos sexuales durante años por parte de un compañero. No se aclaró en qué circunstancias se produjeron, ni si medió violencia o abuso de poder. La sentencia publicada por el propio Vaticano ―el Papa se expresaba solo dos horas antes sobre el caso francés mostrando la honda “vergüenza” que le provocaba― señala que las absoluciones de algunos de los delitos se han dictado por prescripción, mientras que otros cargos que pesaban sobre ellos fueron desestimados por falta de pruebas. Solamente en pocos cargos, en cambio, fueron considerados no culpables.

El principal acusado era el sacerdote Gabriele Martinelli, que actualmente tiene 28 años y a quien la fiscalía vaticana atribuía una serie de abusos a otro estudiante entre 2007 y 2012. La particularidad del caso es que ambos eran menores de edad en ese periodo, aunque el presunto abusador era algo mayor y coordinaba las actividades del preseminario ―una suerte de filtro vocacional para futuros curas― en el que residen los jóvenes que hacen de monaguillos en la basílica de San Pedro mientras valoran si siguen el camino sacerdotal.

El otro imputado era el exrector de la institución Enrico Radice, que actualmente tiene 71 años. Se le acusaba de encubrir y proteger a Martinelli, que pasaba en aquella época por ser uno de sus principales discípulos. Radice habría tenido conocimiento de lo que sucedía, pero se le imputaba no haber denunciado los hechos a las autoridades. La absolución en este caso también resulta llamativa, porque el fiscal vaticano, Roberto Zannotti, pidió una pena de seis años de cárcel para Martinelli y cuatro para Radice.

Las investigaciones internas previas que se llevaron a cabo fueron en este caso más rigurosas que las del tribunal. Muchos de los que tuvieron contacto con las personas involucradas habían confirmado hace tiempo las sospechas. El obispo de la diócesis de Como (norte de Italia), Oscar Cantoni, responsable de la Opera Don Folci, la institución que coordina del preseminario, señaló que entre 2006 y 2012 los curas del centro ya habían advertido de una “conducta sexual inapropiada” del imputado. La diócesis hizo sus propias pesquisas y terminó aceptando pagar una indemnización de 20.000 euros para la víctima (nunca abonada). Además, aisló a Martinelli en un monasterio en la región alpina de Valle de Aosta y luego en Como, donde solo podía hablar con su familia y superiores.

La impresión que circula desde hace tiempo es que los seminarios son el lugar donde se origina parte del problema de los abusos. En esa línea, el proceso también vio pasar a tres exalumnos que corroboraron el clima que describía la víctima en el preseminario. Según esos testigos, dominaba “un ambiente insano” donde eran frecuentes las “bromas de tipo sexual”. Uno de esos exalumnos, Flaminio Ottaviani, de 34 años, aseguró haber visto a Martinelli “tocar las partes íntimas” de otro alumno; un segundo estudiante, Andrea Spinato, de 31, habló de “toqueteos” a los más jóvenes. Además aseguró que Martinelli tenía un “papel dominante muy fuerte “gracias al rector y que su “actitud homosexual” era notoria. Una orientación que una parte del Vaticano relaciona todavía con el problema de los abusos.

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