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Paloma Martínez Lasierra: «La masonería ni se mete en política ni es anticlerical»

«La iniciación y el ritual son lo más importante en masonería, pues si buscáramos sólo la solidaridad externa podríamos ser cualquier ONG. Trabajamos para una espiritualidad laica»

Entre lo del «contubernio» y la imprecación de «rojo masón», aún cargan ustedes con muchas etiquetas.
-Que perduran, y de qué manera. Y es curioso, porque gente joven que no tiene ni idea de la masonería aún carga con el prejuicio de que se trata de algo horroroso. Y eso que no son de la generación de mis padres ni de la mía, que mamamos esos ataques constantes…
-Quizá porque en pleno siglo XXI resulta fácil de entender su veta filantrópica (defensa de la igualdad y de la tolerancia), pero difícil no recelar de lo de la «iniciación» y el ritual, tan críptico.
-Pues es lo más importante en la masonería. Es el aspecto de la espiritualidad. El camino iniciático del ritual nos sirve para la mejora personal y para aprender a escuchar. Así cada uno contribuye a construir el Gran Templo de la Humanidad. Si nuestro objetivo fuera sólo la solidaridad externa, podríamos ser cualquier ONG, nada nos distinguiría.
-Cuénteme cómo se desarrolla ese ritual.
-Es muy fácil. En una tenida reunión de masones vamos más allá de lo que de otra manera sería una simple tertulia gracias al método, que es un ritual para conseguir un determinado clima en el que lo que van a decir los demás no se escucha de la misma manera que si estuviéramos en una tertulia. Hay un profundo respeto a la palabra del otro. En nuestras tenidas, nosotros hablamos de «dejar los metales fuera». Si traes preocupaciones porque has tenido un mal día, has de dejarlos en la puerta.
-¿Qué se cuece en una logia?
-La logia es un espacio simbólico y altamente jerarquizado en el que a cada miembro se le asigna una tarea. Cuando alguien está en el uso de la palabra, no se le puede interrumpir. Los aprendices, durante un año, sólo escuchan y no intervienen. Trabajamos sobre símbolos porque el hombre los ha utilizado desde siempre, ya que expresan lo que somos incapaces de poner en palabras. Y cada símbolo no tiene por qué significar lo mismo para todos porque para nosotros no hay dogma.
-Pero sí hay ramas masónicas dogmáticas.
-La otra gran corriente de la masonería defiende el dogma de la creencia en la divinidad. Nosotros no tenemos absolutamente ningún dogma. Para nosotros está la razón primero y antes que nada, pero eso no quiere decir que en nuestras logias sólo entre gente que sea adogmática o atea. Para nada. Somos absolutamente respetuosos.
-Por razones históricas, en España se asocia masonería a anticlericalismo.
-La masonería no es así. Queremos que creyentes, agnósticos y ateos trabajemos juntos por una espiritualidad laica.
-Y han promovido ustedes un «manifiesto laico» que cuestiona el convenio Iglesia-Estado.
-Pero eso no es anticlericalismo. Fíjate que en Francia en 1905 es el momento en el que se separan la Iglesia y el Estado. Ahora se dice «qué problema el de los musulmanes», al ver que una religión hace política. Por eso pedimos que la religión se quede en su ámbito, que es el privado. Con lo cual no es que no queramos que la Iglesia esté. Para nada. Pero sí que estén donde les corresponde.
-Sus «liturgias», sin embargo, suenan a mecanismo sustitutivo de la religión.
-No. Porque las personas hacemos rituales todos los días, nos facilitan la existencia. Para nada hay que ligar el ritual a la religión.
-¿Cuántos masones hay ahora en nuestro país?
-Dos mil y pico. Cerca de tres mil si tenemos en cuenta a los jubilados ingleses… Estamos en un periodo de reconstrucción. La masonería no se ha llevado bien con las dictaduras (ni de derechas ni de izquierdas) y la represión franquista sobre los masones fue brutal. Porque trufar una sociedad de conciencias libres es muy peligroso para los dictadores. No les gusta que sea una conciencia libre ni el profesor de escuela ni el zapatero de la esquina…
-¿Y el Zapatero de La Moncloa gasta mandil?
-Zapatero no es masón. Lo dicen para alimentar el tradicional morbo de la relación entre la masonería y el poder, cuando en la masonería liberal la participación en política no está entre nuestros objetivos y en una misma logia puede haber masones del PP, del PSOE o de CiU. Y hay un dato histórico: jamás una logia ni una federación de masones se ha presentado a unas elecciones.

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