Pablo Iglesias se ha columpiado

Yo siempre había tenido claro eso de la separación Iglesia/Estado y lo del estado laico, pero después de lo sucedido en el Parlamento Europeo, a uno se le ponen los pelos de escarpia.

No se lo que pinta el papa Francisco en la eurocamara, echándole un mitin a los eurodiputados y que estos aguanten estoicamente las reprimendas celestiales. Bueno toda la eurocamara no, porque los eurodiputados de la Izquierda Plural han tenido la dignidad de no escuchar el sermón. “El Parlamento Europeo no es lugar para sermones religiosos. La religión pertenece al ámbito privado y ahí debe quedarse. Las instituciones, las escuelas, los espacios públicos no son lugares para la fe y las creencias religiosas”, explicó la eurodiputada de Izquierda Unida, Marina Albiol.

Ya sabemos quienes dominan la eurocamara, gente de orden, católica, apostólica y romana. Seguro que a ellos no les molesta que el papa Francisco les llame la atención por sus pedacillos y sus corruptelas. Allá ellos si quieren imponer la presencia y el sermón del máximo representante de la iglesia católica. Los eurodiputados deben actuar atendiendo a sus valores y a los valores de quienes representan.

Por eso me chirría la actitud de Pablo Iglesias. Primero por permanecer en la eurocamara mientras el papa Francisco echaba el sermón a los eurodiputados. Eso no está justificado ni por la cortesía parlamentaria. Porque del mismo modo que se abandonan las cámaras cuando un indeseable presidente o reyezuelo de una república bananera, pretende legitimarse echando un discurso en un parlamento democrático, no tiene justificación quedarse cuando el máximo representante de una confesión, que tiene un pasado y un presente tan tétrico y que solo busca disfrutar de privilegios que se niegan a los más desfavorecidos; viene a hacer lo mismo. Segundo por justificar el sermón.

Lo decía Carlos Marx, "la religión es el opio de los pueblos". Cita que sigue tan vigente como cuando la pronunció en 1844. Las religiones, todas, están reñidas con las actitudes de izquierda. Quizá el problema es que como reconoce Pablo Iglesias, él no es de izquierdas ni de derechas. Como dice la acción de Víctor Jara "ni chicha ni limoná". No sabemos en que limbo político habita.

No es igual predicar que dar trigo. Y aunque se pueda estar de acuerdo con alguna cosas que diga el papa Francisco, la praxis le desmiente, porque no se pasa de las palabras a los hechos. Mientras la iglesia católica quiera seguir manteniendo unos privilegios indignos, mientras presenta seguir ingiriendo en la política de los estados, mientras siga manteniendo la inmensa riqueza que mantiene y viviendo en la opulencia en la que vive su jerarquía, cuando hay muchas personas que pasan hambre en el mundo, sus palabras no pueden ser creíbles.

Pero ya lo que colma el vaso es llamar asesinas a las mujeres que abortan. Pablo Iglesias y los eurodiputados de Podemos deberían al menos haber tenido la dignidad de su compañera Teresa Rodríguez, que abandonó la eurocamara cuando escuchó esas palabras de boca del papa Francisco. Porque sino se abandona la eurocamara, se es cómplice de las barbaridades dichas. El papa Francisco ha insultado a todas la mujeres que se han visto obligadas a abortar ante un embarazo no deseado. Estoy seguro que muchas mujeres en esa situación votaron a Podemos y con su actitud y la del resto de eurodiputados de Podemos hoy las han insultado. Precisamente hoy, en el Día Internacional Contra la Violencia de Género.

Espero que a Pablo Iglesias le sea concedido el deseo de encontrarse con el papa Francisco, ya que tanto fervor parece que le profesa. Yo, mientras tanto, seguiré siendo el rojo izquierdista irredento de siempre.

Bergoglio en Estrasburgo 2014

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