Opus Die, caridad o ¿peligro público?

Ellos extienden su influencia, discreta pero segura en varios campos como: la educación y universidades, los medios de comunicación, parte de la sanidad, amplios sectores de la administración, de la judicatura, partidos políticos, del gobierno

Salimos de estos días de natural frío , en que -desapercibido- el solsticio de invierno lanza sus promesas ciertas de crecimiento solar, entre otras convenciones más o menos entrañables. Nos han tenido enredados en la navidad que dicta el corte inglés y el alumbrado municipal. Nuestra vida se mercantiliza aun más si cabe, espolvoreada entre el amor-consumo, la tradición, alguna solidaridad, ciertos excesos y mucha caridad, que con intención o sin ella, trata de maquillar un porvenir colectivo más injusto e incierto.

Quienes miramos con cierta distancia esta fiesta de efímeros resplandores, no podemos dejar de denunciar las perversas argucias que consolidan la precariedad, la pobreza y el miedo paralizante que atenazan a una mayoría creciente de personas. Lo peor puede ser ese miedo que impide pensar en las causas y buscar soluciones colectivas racionales. Durante todo el año, pero más ahora con las inclemencias del invierno, quienes propician situaciones de esclavitud articulan caridades que ocultan las injusticias de fondo.

Hablando de caridad, hemos dado con FESBAL, Federación Española de Bancos de Alimentos, con su campaña www.grecogidadealimentos.org y su vinculación con el Opus Dei. En cuya página podemos comprobar la vinculación de al menos seis supernumerarios que presiden dicha federación y sus bancos adheridos en Valladolid, Badajoz, Santander, Las Palmas y Albacete. Todos ellos tienen relación con importantes directivos de bancos y empresas distribuidoras que controlan hasta el 70% del mercado. Este entramado de relaciones, incluida la ministra Mato (también supernumeraria) propicia una publicidad de supuesto altruísmo y sobre todo beneficios contantes: Que no caigan los precios.* Ahorran costes de destrucción de excedentes. *Desgravan por donación del 35% al 100% que trata de incrementar el PP). *Se consolida la beneficencia para la chusma. * Minan el pequeño comercio de los barrios pobres.

Frente a esta industria caritativa tan lucrativa, especialmente a largo plazo para esa minoría ocupada en que no falte la pobreza, nos llega de un barrio humilde la persecución a otra manera de hacer frente con más dignidad a estas necesidades. El 15M de Tetuán (Madrid) tiene problemas de local para facilitar que las personas necesitadas organicen su propio banco de alimentos colaborando con el propio vecindario. La señora Botella, próxima a Legionarios de Cristo, ha hecho llegar, a través su concejala interpuesta, su especial apego al estado de beneficencia que se lleva.

Está claro que los seguidores de San José María, legionarios, kikos y demás integrismos no agotan su repertorio maniobrando en los principales consejos de administración de empresas y bancos, incluidos los de alimentos. Ellos extienden su influencia, discreta pero segura en varios campos como: la educación y universidades, los medios de comunicación, parte de la sanidad, amplios sectores de la administración, de la judicatura, partidos políticos, del gobierno y la cúpula eclesial. No es casualidad que un día surjan colegios segregadores con ideario religioso concertados al mismo tiempo que de pago. Tampoco que determinados juicios se eternicen hasta prescribir o que se resuelvan con penas nimias. O que los impuestos sobre el trabajo sigan creciendo mientras los del capital disminuyen por las SICAV, amnistías y exenciones fiscales. O que en lo ideológico se vuelva al franquismo puro y duro en temas como el aborto. Y ya, para la ciudadanía que trata de rebelarse, se ha preparado el arsenal legal-represor (seguridad privada, ley mordaza,…) o de personal seguro (miembros de la Obra en lugares estratégicos), mangueras anti manifestantes.,…

Hay quien se pregunta cómo hemos llegado a esto. Algunos lo intuyeron, cuando veían el medro taimado de los “apolíticos de derechas” que cual tecnócratas opusinos del último franquismo controlaban los principales resortes de poder. Algunos denunciamos la galopante influencia de los seguidores de Escrivá de Balaguer de la mano del señor Wojtyla y de las grandes corporaciones multinacionales. Había un neocolonialismo que erradicaba hasta el rezado perdón de las deudas. Así, con astuta discreción aprovechando bien la indigencia ética e intelectual de la izquierda y la ceguera de una ciudadanía que aceptó el señuelo de rico nuevo, nos encontramos, haberlo pensado, en manos de quienes constituyen el peor peligro para lo público.

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