Ni el arzobispo ni las inclemencias del tiempo impidieron el homenaje a D. José Maldonado en Asturias

Alrededor de doscientas personas, a pesar de las inclemencias del tiempo y de la negativa del arzobispo de Oviedo a que la placa que recordaba la figura del último Presidente de la República en el exilio, (fallecido en Oviedo un 11 de febrero de 1985), se colocara en la tapia del cementerio de La Espina donde está enterrado, se reunieron allí para rendir un emotivo homenaje a un ciudadano íntegro,a un hombre “entrañable, honesto, ejemplo de ética política”, como recordaría su sobrina nieta Conchita F. Maldonado, y “paradigma de la dignidad, la honzadez, el sacrificio y el compromiso de la cosa pública”, que escribiría Leopoldo Tolívar .

Intervenciones

El acto, breve, se iniciaba a las 13:00 horas con unas palabras de Alejandro Villa, Presidente del Ateneo Republicano de Asturias, (promotor del homenaje junto a los Ayuntamiento de Tineo y Salas), a las que seguirían las de la sobrina-nieta de José Maldonado. Intervendrían además, Manuel de la Cera, Luis Fernández (en representación de Asturias Laica), de nuevo Alejandro Villa que leería un texto de Leopoldo Tolívar Alas, (que no había podido asistir), y Pedro García Bilbao,  presidente de Memoria Histórica de Guadalajara y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Juan Carlos I.

En la comida de fraternidad que siguió a la ceremonia hubo también lugar para las intervenciones -Pedro García Bilbao intervino de nuevo para recordar que también en un 11 de febrero, de 1873, fue proclamada la I República-, y para la música: a la gaita y a la Charanga Ventolín,  se sumaron las voces de Alejandro Villa y Roberto Menéndez del Campo 1ue, a capella, interpretaron el Himno de Riego, con letra “adaptada” por el propio Alejandro Villa.

Placa

La placa que recuerda la figura política de Maldonado (desde la alcaldía de Tineo a la Presidencia de la República en el exilio) y su hombría de bien como Ciudadano íntegro, ante la negativa del arzobispado a que fuera colocada en  la tapia del cementerio, permaneció apoyada en su tumba  durante toda la ceremonia.

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