Muerte y dogal

Vincent Lambert, que lleva 10 años ingresado viviendo como un vegetal, morirá porque hay quien ha creído más en la piedad que en el dogal de una ética sin sentido, anclada en principios integristas, ultramontanos

Cuando lean este artículo, Vincent Lambert tal vez ya estará muerto. Tras la decisión del tribunal de casación, el hospital de Reims donde hace más de diez años que vive como un vegetal, sin ninguna posibilidad de recuperar la conciencia, lo ha desconectado y ha dejado de suministrarle la alimentación artificial que hasta ahora mantenía la apariencia de vida. Esto, si no hay un giro argumental de última hora. El caso, como seguramente ya saben, ha generado mucha polémica, porque una parte de la familia (con su mujer a la cabeza) ha luchado por este final mientras que otra parte (los padres y tres hermanos) se han opuesto con vehemencia, con argumentos provenientes de la más estricta obediencia católica. Juicios, batallas legales que se han planteado como una competición deportiva, el lamentable espectáculo de decir que solo Dios puede intervenir en el desenlace final y que todo lo que no sea someterse al designio divino es un asesinato.

Lambert morirá porque hay quien ha creído más en la piedad que en el dogal de una ética sin sentido, anclada en principios integristas, ultramontanos. Si me permiten, es mucho más cristiana la muerte que no el engaño recalcitrante.

Josep María Fonalleras

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