Moncho Alpuente: la Iglesia española fue un «firme pilar del franquismo»

Coincidiendo con el inicio del derribo de la parroquia ilegal de Fuencarral (Madrid), aquella para la que el arzobispo de Madrid Rouco Varela pidiera “un milagro” salvador que no llegó, la prensa se ocupaba ampliamente de la dimisión del arzobispo de Varsovia, Jaroslaw Wielgus, por colaborar con el anterior régimen comunista. Esto da pie al escritor y humorista Moncho Alpuente para recordar que “la Iglesia católica española fue uno de los más firmes pilares del franquismo” y “aún no ha hecho examen de conciencia”.

En el artículo Plegarias desatendidas, publicado ayer en la sección de Madrid de El País, Moncho Alpuente repasa la actualidad eclesial empezando por el inicio del derribo de una parroquia en el madrileño barrio de Fuencarral, una construcción de 1988 declarada ilegal y cuya demolición se venía demorando desde 1993.

No hubo “milagro”
Recuerda Alpuente que el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, solicitó “un milagro” para salvar la construcción que finalmente no ha llegado, deduce que porque no está el Espíritu Santo “sumo gestor del departamento, para semejantes minucias en estas fechas”.

Persecución en Polonia
También señala el articulista como en Polonia se está llevando una “caza de brujos” por parte del Gobierno ultraderechista y ultracatólico del país contra los sacerdotes y obispos que colaboraron con el anterior régimen comunista.

En España no han hecho “examen de conciencia”
Recuerde Alpuente a raíz del caso polaco que en España “la Iglesia católica fue uno de los más firmes pilares del franquismo, a cuyo excelentísimo déspota paseó bajo palio, y aún no ha hecho examen de conciencia, salió sin romperse ni mancharse de la delicada transición”.

Los que no colaboraron, hoy olvidados
En cualquier caso, el articulista señala que “a la descarada actitud colaboracionista de gran parte de la cúpula eclesial se contrapone, en los últimos años de la dictadura, la acción de algunos obispos como Tarancón (…) y sobre todo la actividad pastoral y política de los despectivamente llamados curas progres y rojos, cercanos a la teología de la liberación, movimiento ayer activo, aunque siempre minoritario, y hoy perseguido, silenciado y desactivado”

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