Mientras los jóvenes saudíes bailan, los religiosos piden restaurar la moral pública

Hombres y mujeres sauditas bailaron en las calles de Riad, Arabia Saudí, este fin de semana con motivo de la celebración de la fundación del reino islámico hace ocho décadas. Las críticas comenzaron el lunes. Las luces intermitentes, un DJ poniendo música electrónica a todo volumen y los camiones de comida en la calle Tahlia este sábado llevaron a algunos saudíes a declarar el comienzo de una nueva era en un país más conocido por su austera interpretación del Islam.

En dos días, sin embargo, un hashtag local de Twitter pidió a la policía religiosa, cuyos poderes habían sido reducidos el año pasado, que restaurara el orden moral. “Nos regocijamos pero no desobedecemos a Dios”, publicó Nashmi Albaier en Twitter a sus 88,000 seguidores.

Arabia Saudí sigue siendo una sociedad profundamente conservadora, donde las mujeres todavía no pueden conducir y muchos creen en las restricciones sociales del reino después de décadas de educación islámica ortodoxa. Estas actitudes podrían representar un desafío para el príncipe heredero Mohammed bin Salman, que planea liberalizar la economía y forjar una sociedad más “vibrante” con las mujeres en la fuerza de trabajo y una variedad de opciones de entretenimiento.

La campaña del príncipe Mohammed ha sido polémica. Los conciertos oficiales y las actuaciones de danza fueron bien recibidos por muchos, pero han provocado las quejas de los más religiosos. A principios de año, la autoridad se disculpó por una “violación” no especificada en un evento de Comic Con en Yeda, y prometió mantener costumbres y tradiciones.

Un mayor entretenimiento no ha conducido a mayores libertades políticas en un país ya clasificado entre “lo peor de lo peor” por Freedom House por su falta de derechos políticos y libertades civiles. Hace unas semanas, Jamal Khashoggi, un periodista saudí y exasesor del gobierno, describió una nueva ola de “miedo, intimidación, detenciones y humillación pública” después de la represión del gobierno contra importantes clérigos y activistas.

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