México: Las Iglesias han fracasado en la moralización social

El presidente López Obrador reiteró su intención de elaborar una Constitución Moral, así como la rehabilitación de valores y libertades religiosas para alcanzar un pleno reflorecimiento del país.

Así lo pronunció en el evento del Zócalo, al cumplirse un año de su triunfo electoral: “Se logrará el renacimiento de México haciendo realidad el progreso con justicia y una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad. Promoveremos el bienestar material y el bienestar del alma. Se garantizará la libre manifestación de ideas y de creencias religiosas… Vamos a convocar a maestros, antropólogos, psicólogos, sociólogos, filósofos y profesionales de otras disciplinas, así como a religiosos, librepensadores, ancianos respetables y ciudadanos en general para la celebración de un congreso en el cual se elabore una Constitución Moral, que ayude a fortalecer valores nacionales, culturales y espirituales”.

AMLO tiene la convicción de que existe una crisis de valores profunda en todos los estratos de la sociedad. Violencia, inseguridad y corrupción son solo reflejos de este bache. Igualmente en el ámbito público, hay una fractura entre los valores y la política, entre la ética y el poder.

Para reconstruir el tejido social es necesario utilizar la reserva religiosa presente en las Iglesias. Usar las Iglesias como portadoras de propuestas sociales e ideológicas de gobierno es una hipótesis tan inédita como arriesgada. Además viola el artículo 130 que sentencia la separación histórica entre las Iglesias y el Estado.

La propuesta recuerda aquella iniciativa fallida de Miguel de la Madrid en 1982, la “Renovación Moral de la sociedad» ante el aparatoso desastre del gobierno de José López Portillo.

La Iglesia católica en aquellos años demandaba intensificar la educación religiosa en escuelas y universidades para solventar el cáncer de la corrupción en los altos mando de gobierno y de las grandes empresas. Restaurar los valores religiosos en la enseñanza para restablecer la honestidad y la honorabilidad de la clase política.

La revista Proceso en aquellos años realizó una investigación contundente y reveladora. Justamente los actores políticos señalados más corruptos habían pasado por colegios y universidades católicas!

La crisis de valores no solo es secular es también una debacle religiosa. Las Iglesias en especial la católica son igualmente responsables de la degradación de los principios y de la corrupción imperante en el país. Por ello, tampoco son una garantía absoluta de una renovación moral ni de fortalecer la ética en la sociedad.

Bernardo Barranco

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