Men sana in córpore insepulto

La jerarquía católica, tras empeñarse en no dejarnos vivir, se ha propuesto también impedir que nos muramos en paz

El episcopado español ha estado agazapado durante estos últimos meses a la espera del resultado de las elecciones autonómicas y municipales, no fuera que con sus cosas viniera a enturbiar el plácido discurrir de su brazo político, el PP, que ya se sabe que cuando un obispo abre la boca, sube el precio del pan. Conocido el apabullante resultado, los obispos se nos han venido arriba y salen ahora con que la ley que prepara el malvado Gobierno socialista sobre la muerte digna es mala de toda maldad, cuando hace unos días, el propio archimandrita, sonseñor Rouco Varela, aseguró que no le parecía mal del todo, a pesar de ser vos quien sois. En términos populares -del pueblo, no del PP- tal taimada maniobra es la que se atribuye al zorrillo tagarnillero, que hácese el muerto para mejor asir la presa.

Sonseñor Camino compareció ante la prensa para llamar a la rebelión ante una ley injusta aprobada por un malandrín Parlamento, que sólo vive para atacar los fundamentos de la Ley de Dios. Como puede apreciarse, sonseñor estuvo divino de la muerte, como no podía ser de otra manera. Ya nos duele el cielo de la boca de tanto insistir a los dirigentes eclesiales, elegidos por Dios y por ellos mismos, que nos parece muy bien que como pastores que son de su rebaño, lleven a sus ovejas por donde estas se dejen, pero que en este aprisco también habemos muchas ovejas negras y algún zorro, a los que lo que dicen los pastores nos toca mucho las guedejas. Que por expresarlo en términos espirituales, que cada uno en su casa y Dios -o Buda- en la de todos.

Ovejas negras

También, como siempre, queremos recordar al Gobierno socialista (presunto), que ya está bien de aguantar órdagos a la grande de estos señores ensotanados y más cuando llaman a combatir las leyes por todos los medios disponibles. En este punto conviene recordar que todos esos medios disponibles están pagados con los dineros de todos, incluidas las ovejas negras. Eso sí, sin menoscabo de los valores espirituales que más defiende la Conferencia Episcopal.

Entendemos que va de suyo que los sonseñores españoles se preocupen por la eutanasia, aunque antes de dar su opinión deberían preguntar a los interfectos si ese es su deseo, que nadie les ha dado vela en ese entierro, y nunca mejor dicho. Ysi su amor el prójimo es más grande que el que sienten por ellos mismos, también podrían empezar por preservar la vida de tantas criaturitas recién nacidas que no tienen ni dónde caerse muertas. Que los 50 millones de euros que va a costar la visita del gran pastor alemán a Madrid bien podrían evitar la eutanasia prematura de un par de millones de niños.

Córpore insepulto

Pero como lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, nos resignaremos a que se siga aplicando la eutanasia en el Tercer Mundo y a que la jerarquía católica española siga interfiriendo en nuestra vida y hasta en nuestra muerte. Con la mens sana y el córpore todavía insepulto, ya hemos dejado dicho que en caso de necesidad, somos de los que queremos que nos alivien los trámites, sobre todo si a nuestros esfínteres les da por relajarse, que la vida entonces sí sería una verdadera mierda. Y si a causa de ello no vamos al cielo, pues mejor, que un par de eternidades con sonseñor Camino a la derecha de Dios Padre, es más de lo que podríamos aguantar. Casi preferimos lo de los esfínteres.

Lo que sí te rogamos,  Señor, si es que tienes tiempo para escucharnos con la que está cayendo, es que mandes alguna ocupación a tus más dilectas ovejas, que tener tantas horas muertas es lo que tiene, que al final te quedas en las tonterías. Y si tienes que inspirarlos, Señor, podrías apuntar un poco peor, que tanto rayo iluminador en un sitio tan sensible no puede ser bueno. Que a lo mejor lo de los obispos va a ser de eso, exceso de inspiración.

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