Más oprobio para las Maestras de la República

El documental había concitado un notable reconocimiento entre las gentes del cine. Ya, desde su génesis, la historia contó con el cariño y la entrega altruísta de artístas y técnicos para que ese mensaje entrañable no quedara mudo y oculto en el archivo de sus propietarios (FETE-UGT). Luego, en la ceremonia de los “Goyas”, la sociedad volvió sus ojos hacia la educación. Sí, casi como en en otras situaciones históricas (“La lengua de las mariposas”,…) había una paradójica revisión del tema tan maltratado por unos y otros y tan poco ponderado por la inmensa mayoría. El mensaje resultaba tan entrañable, tan distante de la mercantilización huera que con frecuencia ofrece la educación actual, que a la fuerza atrajo la general atención de creadores y público. Lo lamentable en este caso, como en tantos otros de la educación o de la cultura o de la comunicación, es que su valor resulte también efímero, si no contrdictorio, y supeditado a intereses menos nobles. Esa es, al menos mi experiencia y criterio.

Desde el principio se nos contagia el entusiasmo pedagógico y vital tomado de Josefina Aldecoa en Historias de una Maestra y en otras obras y de autores con similar preocupación. Se introduce con una ágil narración de hechos educativos desde el siglo XIX y principios del siguiente. Para quienes hemos buscado con entusiasmo el legado de la Institución Libre de Enseñanza y el conjunto de su obra, así cmo la la Escuela Moderna o la renovación de Freinet o Montessori, era redescubrir ese tesoro tan torpemente velado por tanta quincalla.

“Alma para entusiasmar” se repite hasta la sciedad para buscar la complicidad de lo mejor de la juventud en esa tarea de la educación emancipadora de un pueblo atrasado, de la mujer, de la familia, del mundo rural, de una sociedad presa de la injusticia y de la superstición. También se insiste en el grito de “muchas escuela y buenos maestros”. Qué cerca de algunas de aquellas necesidades y qué lejos de aquel entusiasmo colectivo. Consuelan en parte los avances innegables, aunque no homogéneos, como si fuera cosecha de aquellos desvelos, en la emancipación de la mujer. En otros aspectos la mirada se empaña de recuerdos por proyectos en parte fallidos.

Quien ha heredado el ánimo renovador de la entrañable Julia Vigre , apenas entrevista en escasas reuniones para la refundación de FETE en los setenta, se conmueve. Cuantas dudas sobre el seguimiento de aquella lucha de mejora social, pedagógica y laicista, tanto de las maestras del citado sindicato como los compañeros y compañeras anarquistas o republicanas en general. Qué mal se recuerda a aquellos docentes ,creyentes o no, y su compromiso para con lo público y el rigor científico. Qué queda de la escuela pública y laica en una creciente red concertada donde se mantienen idearios segragadores y dogmáticos con el apoyo o la anuencia de aquel histórico sindicato y casi su siamés. Qué decir de la llamada escuela pública con una legión de adoctrinadores con el amparo de dichas organizaciones.

Si, se hace una leve autocrítica, cuando se reconoce que han sido “algo hoscos” con tan digno legado. Salvando las personas, que en todo colectivo honran al mismo, tanto en el campo sindical como en el político, aquellas maestras han tenido albaceas muy mejorables. De aquellas alternativas tardofranquistas de escuela pública y cuerpo único (recordando el último plan de maestros) no queda ni rastro. Del sentir republicano qué decir con el fervor monárquico-religioso y mercenario de estos días. ¿ Recuerda alguien a don Francisco Giner, quien advirtiera que si Alfonso XIII entraba por una puerta en la Insitución Libre, él saldría por la otra?

Tiene uno la sensación de que se acude a lo mejor “aquella España” para apuntalar a otra. Esto puede entenderse como un nuevo oprobio a aquel colectivo docente especial y vilmente perseguido.

Maestras con alumnos República

Archivos de imagen relacionados

  • Cartel Maestras Ubeda
  • Maestras con alumnos República
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...