Más ceremonias civiles, más laicidad

A lo largo de nuestra vida y en lo más íntimo de nuestra organización familiar, las personas gustamos de celebrar los acontecimientos que nos marcan momentos y que siempre queremos compartir con familiares, amigos, amigas y vecinos o vecinas. Cuando planificamos una celebración uno de nuestros objetivos primordiales es trasladar dicho episodio de la esfera de lo individual, al ámbito de lo colectivo para que adquiera más trascendencia.

El ser humano es un animal ritualístico y por ende, los ritos nos acompañan en los momentos más importantes de nuestra vida. Las fiestas, celebraciones, ceremonias conmemorativas, son práctica y mecanismo simbólico de la vida social.

La función de las ceremonias surge de una realidad sociocultural que forma parte de la cohesión social.

La sociedad española se está desacralizando y se reclaman cada día más espacios donde celebrar nuestros acontecimientos sin necesidad de acudir a espacios con connotaciones religiosas. En el territorio español, uno de cada dos niños/niñas que nacen, no se bautizan. Dos de cada tres matrimonios se celebran por lo civil aproximadamente un 67%. Un 20% de los funerales ya no son religiosos. Uno de cada cuatro españoles/as se considera ateo o no creyente según el CIS. El 61% admite que no acude a misa o actos religiosos nunca o casi nunca y solo un 15% admite ir «casi todos los domingos» a misa. La sociedad española se seculariza y hace lo propio con los rituales y ceremonias que celebran.

Desde 2004 cada vez más ayuntamientos celebran ceremonias de carácter laico y por tanto igualitario. Las familias y la ciudadanía aprecian cada vez más la coherencia con la forma de vida que se ha elegido y quieren tener opciones para ponerlas en práctica.

En una democracia no se puede contemplar los derechos exclusivos ni excluyentes y hay que dotar de fórmulas que cumplan con los procedimientos civiles y registrales necesarios, revistiéndolos de factores ritualísticos que doten al acto de la solemnidad necesaria.

Los nacimientos, presentaciones en sociedad de niños y niñas, el paso de la niñez a la adolescencia, la mayoría de edad, la formación de una pareja o el final de la vida son momentos que deben poder afrontarse sin la imperiosa mirada de ningún tipo de creencia si así se desea.

¿Quién no ha asistido a una boda en un restaurante, a una fiesta de niños o niñas en un parque infantil o a un sepelio con videos, música y cava para brindar por el amigo, amiga, familiar o vecino del que nos despedimos? Cada día más, y los organismos públicos deben estar al servicio de estas demandas y necesidades sociales poniendo a disposición de la ciudadanía los espacios aconfesionales que son de todos y para todos.

Desde la secretaría de Nuevos Derechos y Laicidad del PSPV-PSOE instamos a los equipos de gobierno que amplíen el catálogo de ceremonias civiles y pongan a disposición de la ciudadanía lo necesario para poder disfrutar de ceremonias sin carácter religioso y que puedan dar cobertura a cualquier persona tenga o no tenga creencias y sean cuales sean las mismas.

Rosana Arques Vicente

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.

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