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1932, visita de Niceto Alcalá Zamora, Presidente de la República Española, a la Fábrica de Tabacos de San Sebastián. Foto posando junto a las empleadas de Tabacalera, del fotógrafo Martín Ricardo / Kutxateca. E/Coloreada. https://pbs.twimg.com/media/Ef5yI4eXYAE8MRH?format=jpg&name=4096x4096

María Cambrils y la donación de la familia Gómez-Sanfélix para la educación laica

La feminista y socialista valenciana María Cambrils, tan activa en los años veinte en El Socialista, glosó en esta publicación una iniciativa en favor de la educación laica del matrimonio Gómez-Sanfélix, que recordamos en esta pieza.

Cambrils elogiaba, en agosto de 1925, en su artículo a personajes como Cesáreo del Cerro, que había legado una gran cantidad de dinero para la Casa del Pueblo de Madrid, y que fue el origen de la conocida Fundación Cesáreo del Cerro por la educación, o a Hernández de León, legatario de una fortuna para la creación de escuelas laicas en Badajoz, así como a los indianos que, al morir lejos, se acordaban de los pueblos donde nacieron, destinando sumas de dinero para levantar escuelas.

Pues bien, Cambrils informaba a los lectores que un matrimonio valenciano había legado todas sus propiedades en favor de la educación laica en Valencia, para que los niños de las clases obreras pudieran “recibir en ellas una más intensísima instrucción racionalista”.

Se trataba del matrimonio Gómez-Sanfélix, fallecidos, y enterrados en el cementerio civil de la localidad de Puig.

Los legatarios benefactores de la instrucción racional del pueblo habían sido una pareja de labriegos que con mucho esfuerzo habían conseguido prosperar, reuniendo unos “cuantos miles de duros”, que, como quedaba dicho, habían sido legados a las escuelas laicas de Valencia, “creyendo cumplir de ese modo con un deber de ciudadanía”, que, según Cambrils, no era muy común en aquel tiempo de “envalentonamiento clerical”.

Esta donación llegaba en un momento muy adecuado porque el Ayuntamiento de Valencia había retirado sus subvenciones para las escuelas laicas.

María Cambrils sabía que los niños y niñas tendrían en su mente a esta pareja que en su muerte se habían acordado de la infancia obrera de ambos sexos, “favoreciendo su instrucción racional”, que en ese momento (Dictadura de Primo de Rivera) estaba siendo tan combatida.

Hemos trabajado con el número 5145 de El Socialista, de 3 de agosto de 1925.

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