Los nuevos pensadores del islam

Una pléyade de intelectuales ofrecen a los musulmanes una interpretación actual de su religión

A lo largo de su historia, el mundo musulmán ha conocido experiencias revitalizantes, especialmente cuando se ha encontrado ante una situación de agresión o de regresión espiritual e intelectual. Una hornada de intelectuales reformistas musulmanes de la que hablaremos en este artículo surge a lo largo de todo el siglo XX, en un contexto primero marcado por la colonización y después por la gran decepción de la(s) independencia(s), marcadas por la retroalimentación de los regímenes dictatoriales y el islam más recalcitrante.

La mayoría de estos estudiosos del islam han conocido las revoluciones nacionalistas, socialistas, marxistas, liberales e islamistas. Y todos ellos han vivido y algunos viven todavía hoy con impotencia y resignación la utilización del islam por parte de los gobiernos de los países musulmanes con la connivencia de los países occidentales. Todos ellos afirman que el pasado de los musulmanes no puede ser considerado como una historia sagrada, sino como parte de la historia de la humanidad. Una historia asentada, como no podía ser de otra manera, sobre factores sociales, económicos y políticos.

Veamos ahora alguna de las ideas de estos nuevos pensadores, todos ellos citados en un ensayo riguroso que es el inspirador de este artículo y que, a pesar de su erudición o precisamente por ello, es asequible para cualquier lector medio interesado en el tema: Les nouveaux penseurs de l’islam, del profesor Rachid Benzine.

Abdul Karim Soroush: el islam, según su diagnóstico, sufre de dos grandes males. A saber, la ideologización de la religión y la excesiva importancia concedida a los aspectos jurídicos (sharia) en detrimento de la ética, la teología y la vida espiritual. Aboga por una religiosidad instruida, producto de la reflexión, que sepa conjugar la razón crítica y la espiritualidad. Dios, a su modo de ver, puede ser vivido, si seguimos la mejor tradición del islam, como un Dios de los derechos en vez de un Dios fiscalizador.

Mohammed Arkoun: profundo conocedor del humanismo árabe que va de los siglos X al XIII. Toda su amplia aportación intelectual se inspira en él. Dedica su extensa obra a combatir la verdad religiosa como una verdad absoluta, intangible e inmutable; responsable de la legitimación de la violencia. Propone abordar toda una serie de temas no pensados -lo que él llama «lo impensable»- en el islam: la historia del contexto de donde surgieron el Corán y los hadices del profeta, las condiciones históricas y culturales de la formulación de la sharia, el estatus de las mujeres… Todos los tabús (y otros que se sitúan más allá de la religión como la libertad individual o la laicidad) deben salir de la sombra y ser abordados con coraje.

Fazlur Rahman: en su obra desarrolla su convicción de que la relación entre Dios y el hombre supone necesariamente que el hombre descubra a Dios a través de la reflexión, a través de la razón crítica y no solamente a través de la fe ciega.

Nasr Hamid Abû Zayd (y sus maestros Amin Al-Khûli y Muhammad Khalafallâh): el Corán, afirma, es un sistema abierto de comunicación entre Dios y los hombres. Para recibirlo como un mensaje válido para el presente, cada época, cada pueblo, cada hombre, necesita hacer su interpretación. La recepción del mensaje coránico por parte de una persona del siglo XXI no puede ser la misma que la del lector o auditor del siglo VII. Asimismo, nos recuerda que todos nosotros somos portadores de ideología (religiosa, social, nacional, política) y que esta, a veces, no nos deja avanzar hacia la objetividad científica.

Abdelmajid Charfi (y su profesor Mohamed Talbi): ambos muy conscientes de que la reforma no llegará jamás al islam desde el exterior, prestan mucha atención al lector árabe, especialmente Charfi, que escribe sus ensayos solamente en este idioma. No hay convicción sin interrogación: esta es una de las ideas que atraviesan sus obras.

Farid Esack: ya en su tesis doctoral se propuso mostrar la posibilidad de mantenerse fiel al Corán participando en la construcción de una sociedad más justa y más humana con los hombres y mujeres de otras tradiciones y otros credos; así como la aceptación del pluralismo teológico en el interior del islam. Entiende la yihad como un combate incesante, continuo, consciente y efectivo por la justicia.

Hablo de estos autores, verdaderos eruditos en su campo, intelectuales que han dedicado toda una vida al estudio del islam, muchos de ellos perseguidos por los gobiernos o los ulemas fanáticos de sus países; cito este magnífico ensayo de Benzine porque necesitamos fuentes fiables para orientar bien el debate sobre el islam, el islamismo y el yihadismo.

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