¿Licencia eclesiástica?

La directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico Godoy, ha enviado una queja formal al portavoz de la Conferencia Episcopal. No se trata de ningún dogma quebrado ni de ningún acto de contrición gubernamental por la llamada "inmunodeficiencia moral" que nos invade.

Se trata de una web, con fotomontaje guarro, atribuida a unos graciosos llamados Grupo Risa.com que colaboran diariamente en el programa estrella de la COPE, la cadena de radios de la Conferencia Episcopal. Ayer tanto la COPE como los obispos se desmarcaron del fotomontaje aduciendo que se trata de un Grupo Risa que no tiene nada que ver con el Grupo Risa genuino. Tal como lo cuentan parece como si el Grupo Risa falso hubiera estado actuando durante meses confundiendo al personal sin que ni el Grupo Risa auténtico, ni la COPE ni los obispos hubieran hecho nada para desenmascararlos. Ahora, con el follón de la carta, todo son prisas para decir: "Señora Mercedes: yo no he sido, yo no he sido". La web de esos ocurrentes, digamos, humoristas incluye toda la panoplia de enlaces que van del más puro reaccionarismo a la extrema derecha, con especial dedicación a la causa catalana. En una de sus secciones, los joviales e ingeniosos muchachos del Grupo Risa.com (falsos o genuinos, chi lo sa?) han demostrado su maestría en unos impecables fotomontajes en los que han colocado las cabezas de las ministras socialistas sobre cuerpos semidesnudos de mujer en actitudes procaces y con un comentario junto a cada imagen. La directora general de Asuntos Religiosos se refiere a esto en su queja a los obispos.

   Ayer por la tarde las ministras socialistas continuaban con sus poses de casa de lenocinio en esa web que de pronto no tiene ni padre ni madre. Más allá del mal gusto de los de la Risa.com, entiendo que la sátira –por cruda que sea– es un derecho que forma parte de las pequeñas defensas de la sociedad contra el poder. Está en el sueldo del político tener que afrontar el insulto, la caricatura y la ridiculización. El carácter machista de los chicos de la Risa al intentar denigrar con sus montajes a las mujeres ministras forma parte, por desgracia, de una corriente todavía hoy demasiado extendida. Los malos humoristas siempre se acaban cebando en paletos, homosexuales y señoras de vida licenciosa. Si los de la Risa creen que esas imágenes provocan risa, es señal que la salud mental de una cierta España trágica deja mucho que desear. Pero ahí está la web, ahí están las imágenes falsas y la grandeza de la libertad de expresión debería estar también por encima de la bajeza de los que abusan de ella.
    Pero la queja es pertinente. Se les dice a los obispos que, empecinados en mentir sobre la intrínseca perversión del Gobierno, se han encontrado con la perversidad en su propia casa. Desmienten, pero queda la duda. Desaparecerán las vejaciones gráficas a las ministras, pero la obscenidad continuará. Porque hace años que el rencor, el odio y la falsedad campan por las ondas episcopales. Y a las sociedades pacíficas les hace menos daño un falso culo de ministra que el constante exterminio moral del otro.

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