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Librepensadora, feminista y buena persona

La separación entre el Estado y las religiones permite los mismos derechos y obligaciones de todas las cosmovisiones haciendo realidad el principio de igualdad de conciencia

Hay palabras que nunca han tenido buena fama porque suenan a autonomía. Así que declararse feminista y librepensadora es un pleonasmo anárquico en las mentes bien pensantes de la jerarquía eclesial. Y quizá no anden muy desencaminados estos varones, porque ese es el objetivo: la autonomía de nuestros cuerpos, sean del género que sean, y de nuestras conciencias, ateas o religiosas.

Cada vez más personas pretendemos que el laicismo sea un espacio para la convivencia de toda la ciudadanía. La separación entre el Estado y las religiones permite los mismos derechos y obligaciones de todas las cosmovisiones haciendo realidad el principio de igualdad de conciencia. Pero en una España desangrada por la crisis, con un Estado nominalmente aconfesional, la Iglesia católica sigue recibiendo todos los meses, sin recortes, algo más de 13 millones de euros sólo del 0.7 % asignado por el IRPF para culto y clero. Los beneficiarios serán varones; las mujeres, siendo mayoría dentro de la estructura, solo obtendrán las migajas.

Por eso admiro a las religiosas: por muy penosa que sea su situación siguen dándolo todo y predicando con el ejemplo. Trabajando a su lado he olvidado la falta de coincidencia en nuestras cosmovisiones. A nadie asombra, ni a las contemplativas más veteranas, que tras la evaluación doctrinal de la Leadership Conference of Women Religious realizada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, las religiosas hayan sido acusadas (sic) de “feministas radicales” y de “acercamiento a los homosexuales” poniéndolas bajo la tutela de la jerarquía varonil. ¿Olvidaron los evaluadores a Romanos 13: 8-10? ¿Prima el Derecho Canónico sobre el Evangelio? ¿A los acusados de pederastia los tutelan ellas? ¿Qué hicieron con los presbíteros implicados en el demoledor informe de la religiosa Maureen O'Donohue? Y la última: ¿Sobreviviría la Iglesia, las religiones, si se quedaran sin mujeres?

Es sorprendente la impunidad machista de las religiones y cómo el poder político minimiza sus desmanes, será el sex appealdel patriarcado. Imanes, papas o rabinos pueden compartir responsabilidades con las mujeres, ese gesto acabaría con la ignominiosa minoría de edad que las expone a una violencia estructural. Hay que buscar soluciones complejas para problemas complejos, partiendo del principio de buena fe moral e intelectual.

Lo que nos une a todas las personas, como ensartando las cuentas de un collar, es la ética contenida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además, los seres humanos tenemos nuestro propio sistema axiológico, nuestras convicciones, profanas o sagradas. La ética ha quedado concretada, positivizada, en los derechos y libertades de la Constitución, fruto del consenso y garante de la paz social. Su consolidación requerirá de una legislación generosa con los derechos y libre de imposiciones morales; la conciencia ya la trae cada persona de su casa o de su templo. Una legislación incluyente requiere de buenas personas, humildes y empáticas. El monopolio de estos adjetivos no lo tienen sólo las religiones sino todas las personas que posean un sistema axiológico.

Hay una presunción, al menos iuris tantum, de que podemos ser de cualquier cosmovisión y buenas personas; el primer paso es romper con los tópicos dejando a un lado los complejos: para ser honrada no hace falta pertenecer a una religión o dejar de ser feminista. La autonomía moral requiere de trabajo, hay que crear un sistema de valores que guie nuestras vidas con coherencia, desde el principio hasta el final. Será más difícil hacerlo sin ritos, decálogos o manual de instrucciones; pero no es imposible. Cuando se opta por una senda poco transitada, que no se enseña en las escuelas, ya nada se da por supuesto. De eso sabemos mucho las feministas y las librepensadoras, por eso se hace necesario que se hable de las aportaciones realizadas por: Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, Simone de Beauvoir, Eleanor Roosevelt, Ayn Rand, o Audre Lorde en el ámbito internacional; o de Emilia Pardo Bazán, Federica Montseny y Clara Campoamor en el nacional. Están entre nosotras, menos silenciadas: Simon Veil, Rita Levi Montalcini, Nawal El Saadawi, Wassyla Tamzali, Fatema Mernissi, Natalie Angier, Mª Ángeles Durán, Victoria Sendón, o Amelia Valcárcel. Su denominador común es que buscan la igualdad de género y de cosmovisiones pero siguen teniendo un lugar secundario en la historia y en los libros de texto. Sin ellas, nuestro acervo cultural está incompleto. Su reconocimiento es inversamente proporcional al malestar generado y a la suerte que han tenido. Sigue siendo más rentable ser WASP.

Este deambular por otros caminos vitales incluirá “deconstruir” ritos de paso, aquellos que se usan en cualquier cultura para anunciar que se ha cambiado de estado civil o de condición social. Así, mientras tu vecina católica bautiza, casa o entierra, con la cofinanciación del Estado, tú, atrevida librepensadora, porque reclamas para la razón independencia de todo criterio sobrenatural, estarás buscando cómo afrontar tus momentos más importantes. A esta falta de modelos y de subvenciones, deberás añadir la poco caritativa coletilla: “estos alternativos no saben qué hacer para llamar la atención, convierten un rito católico en civil”. Aflora la pregunta: ¿será ignorancia o maldad? Con la misma ignorancia, inquirimos a la Conferencia Episcopal, analizada su financiación, cómo arriesgan la eternidad por la riqueza según Marcos 10:25: “más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios”.

Uno de los momentos discriminatorios por excelencia se da al final de la vida, justo cuando la tristeza te deja desguarnecida. Imaginen que alguien querido está muriendo y quiere hacerlo con dignidad. Si es creyente, todo es tan confortable y eficaz que la persona transitará de la vida a la muerte sin ver incrementada su angustia por otros pesares. A esa misma dignidad aspira cualquier ciudadana, incluso desde el más acá. Actualmente, a pesar de la legislación, si eres atea la transición se vuelve un camino de desazón. Vendrá el cura, sin ser avisado, quizá haya algún símbolo religioso en la habitación, y la libertad de conciencia irá mermando conforme se vayan alejando las posibilidades de disponer de tu voluntad como paciente. Si el personal sanitario ofrece cuidados paliativos estará bajo sospecha (Partido Popular dixit), lo mismo que la familia si no es abnegada (Santa Sede dixit). ¿Quién dijo que el único modelo válido es el sagrado? ¿Qué tiene la conciencia católica que la hace mejor que la mía? Para poder elegir, el Estado tiene que ser realmente laico.

REFERENCIA CURRICULAR

Amelia Sanchís Vidal es Doctora en Derecho, Diplomada en Criminología y en Trabajo Social y Profesora de Derecho Eclesiástico del Estado UCO. Es Asesora Académica en Derecho y Derecho +ADE, miembra del Grupo de Investigación PAIDI (Democracia, pluralismo y ciudadanía) y de la Comisión de Calidad de la Docencia de la Universidad de Córdoba. Ha tutelado y dirigido numerosos proyectos de investigación sobre Género, Derechos Humanos, relaciones Estado-confesiones religiosas, interculturalidad, resolución de conflictos, laicismo y legislación educativa en Universidades de Europa, América y África.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

SANCHIS VIDAL, Amelia y RAMOS ROVI, María José: “Las mujeres en las Cortes de Cádiz”, en Andalucía en la Historia, núm. 37, julio 2012, pp. 56-59.

SANCHIS VIDAL, Amelia: “Epistemología, feminismo y género: investigando sin complejos” en AAVV, Memorias IX Congreso Iberoamericano de Ciencia, tecnología y género, Sevilla, 2012, ISBN 978-84-7666-234-2, 14 pp. http://www.oei.es/congresoctg/memoria/maestro.php?pageNum_ponencias=1&;;;;totalRows_ponencias=17&id_seccion=1

SANCHÍS VIDAL, Amelia y CODES BELDA, Guadalupe (Coord.): Diversos panoramas de la libertad religiosa como objeto de estudio del alumnado. El Granado, Córdoba, 2010.

SANCHIS VIDAL, Amelia: “Antígona e Ismena” en AAVV, Mitos femeninos. Laberinto de espejos. Ed. Arcibel, Sevilla, 2010, 141-176 pp.

SANCHIS VIDAL, Amelia: “Eleanor Roosevelt”, en VVAA, 1325 mujeres tejiendo la paz. Icaria, Madrid, 2009, pp. 218-222. http://www.1325mujerestejiendolapaz.org/sem_eleanor.html

Este artículo forma parte del número 18 de la Revista "Con la A" dedicado a "Creyentes, librepensadoras y descreídas"

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