Leo Bassi: «Lo mejor que Europa ha dado al mundo es el laicismo»

El bufón más ruidoso de la corte regresa hoy a Málaga para presentar en el Teatro Cánovas "La Revelación", homenaje a la Ilustración por el que a punto estuvo a punto de ser víctima de un atentado con bomba en Madrid y que el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, definió como "blasfemo, anticristiano e insulto a la Iglesia". Del escándalo a la reflexión, lo suyo es paliar la indiferencia

Ha dirigido sus iras contra la Navidad, Gran Hermano, el Citroën Xsara Picasso, el Valle de los Caídos y todo lo que huela a consumo deshumanizador. La televisión le dio la fama y también la espalda cuando disparó sus dardos contra ella. Ahora tiene a la extrema derecha y la Iglesia en su larga lista de enemigos, pero, en la conversación, Leo Bassi resulta un moderado abierto a abrir cualquier puerta. Como su admirado Descartes, que creía en Dios.

Si quería polémica, ya la tiene a raudales…

Sí, pero la polémica no la he provocado yo, sino gente que ni siquiera ha visto el espectáculo. Yo sólo quiero hacer un homenaje a la Ilustración y al laicismo y hablar de mis creencias, las de un ateo.

¿La respuesta exacerbada de algunos demuestra la necesidad de conformar un espacio público para el debate?

Así es. El problema es que no se puede sacar adelante un debate efectivo cuando el monoteísmo, que piensa que Dios lo es todo, considera que quien no acepta esto es malo y amoral por definición. Yo apuesto desde el laicismo por crear un espacio en el que compartir todas las opiniones, y de hecho lo he intentado con La Revelación. Este espectáculo está pensado para el teatro, la gente es libre de pagar la entrada o no y reaccionar como quiera, y esto parece que molesta a algunos que no están dispuestos a aceptar que vivimos en una democracia laica.

Recientemente, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, pidió a los medios de comunicación que promovieran los valores del islam. ¿Qué opina usted?

Que vivimos gobernados por gente que no sabe de lo que habla.

¿Y si el presidente se hubiera referido al cristianismo?

Es lo mismo. Pero no hay que confundir la intolerancia con una determinada creencia. Esta misma semana tuve oportunidad de escuchar al teólogo de la liberación Leonardo Boff en una conferencia. Después conversamos durante horas y puedo decirte que, en un 99 por ciento, estoy de acuerdo con él, que es profundamente creyente. Lo que me indigna es que Boff y otros pensadores latinoamericanos acaban de concluir un nuevo diccionario teológico y el Papa Ratzinger ya ha condenado su publicación.

¿Basta con sacudir la conciencia de los creyentes?

No. De hecho, en La Revelación meto bastante caña a quienes defienden el laicismo. ¿Dónde están? Me da la sensación de que han cejado en su lucha, y esto puede hacernos retroceder.

¿Se considera un cómico?

Sí. Más aún, un bufón. ¿Sabías que durante la Edad Media los bufones estaban protegidos por leyes especiales que les permitían proferir sus críticas y sus burlas? Cuando el poder del Estado es fuerte y estable, admite sin problemas las malas críticas, incluso las promueve. Pero cuando el Estado es débil, hace lo imposible por impedirlas.

Oyéndole hablar de bufones, recuerda usted a Dario Fo.

Es para mí una gran influencia, a pesar de que pertenece a una generación anterior. Le veré el mes que viene, se presenta como candidato a la Alcaldía de Milán y las elecciones son el 28 de mayo. Voy a ayudarle en la campaña.

¿Y quién es mejor cómico, usted o Berlusconi?

Tuve oportunidad de conocer a Berlusconi durante los años 80, cuando trabajé en sus canales de televisión. Como persona, guarda por completo las formas del mafioso: es indulgente y a la vez criminal, sin que te des cuenta puedes enamorarte de él y terminar sirviendo a sus intereses. Berlusconi representa a la mitad de los italianos, a una Italia que mira constantemente al pasado, con un espíritu incapaz de asumir riesgos, digno de ser sedado.

¿Se siente cómodo en el teatro, o prefiere la provocación callejera e improvisada?

Ya sea en el teatro o en cualquier otro medio, mi independencia es mi supervivencia. No trabajo con empresas ni recibo subvenciones, soy libre y por eso digo lo que quiero. Pero a la vez necesito insistir en todos los medios de los que pueda disponer. Creo que el artista debe dedicar el 50 por ciento de sus esfuerzos a crear y el otro 50 por ciento a promover lo que hace. La gente debe saber que existe. El arte aislado resulta inútil.

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