Las dificultades para reducir la desigualdad social empiezan en el sistema educativo

Dice que las dificultades para reducir la desigualdad social empiezan en el sistema educativo. ¿Por qué?

Porque estamos viendo que la segregación escolar por el nivel socioeconómico de las familias en España es alta y está aumentando. Y Madrid es uno de los territorios en los que esta segregación es más alta, por delante de Catalunya, Castilla-La Mancha, Asturias, País Vasco y Navarra. Cuando hablamos de reducir la desigualdad siempre nos fijamos en los impuestos y las prestaciones, por supuesto que sí, pero nos olvidamos de que es crucial atacarla en su origen, incluso antes de la intervención del Estado, en la escuela. Si no logramos mejorar en esa fase del desarrollo infantil y juvenil va a ser muy difícil avanzar en la reducción de las desigualdades. Por lo tanto, es clave que el origen social de los padres no determine el de los hijos. Este es un problema muy importante. Sabemos que los ingresos de una persona en el mercado de trabajo están relacionados con su formación, pero también que están lastrados por su origen socioeconómico. Hoy en día, el ascensor social que funcionó tan bien cuando el nivel educativo era más bajo en España, se está ralentizando. Los niveles de persistencia intergeneracional son altos en España en comparación con el resto de los países europeos y se observa un cierto empeoramiento de este indicador en las franjas de personas más jóvenes, entre 25 y 34 años. En España, una de cada dos personas entre 25 y 64 años con padres de nivel educativo bajo no consigue alcanzar un nivel educativo mayor que el de sus progenitores, mientras que el promedio de la UE es una de cada tres personas. En resumen: a los jóvenes que tienen 16 años y no han conocido otra cosa que la precariedad ya no se les brindan las mismas oportunidades de ascender en la escala social que hubo en los años 70, 80 e incluso 90.

Entonces, ¿la privatización educativa incrementa la segregación?

Sí, si media un precio para conseguir una buena calidad educativa. ¿Por qué cree que los colegios privados de Madrid no se sitúan en zonas rurales? Porque ahí no tienen negocio. Desde el punto de vista del Estado, esa política es desastrosa porque antepone el interés individual al interés social.

Pero las familias gozan de libertad para escolarizar a sus hijas en el centro que consideren más adecuado a sus capacidades, ¿qué hay de malo en ello?

Eso está muy bien siempre y cuando el Estado ofrezca un servicio educativo público de suficiente calidad para que las familias no tengan que acudir a centros de gestión privada porque no les queda otra opción. Le doy un dato: ¿Sabe cuándo se creó el modelo concertado en España? Cuando no había suficiente oferta pública, algo que ya no sucede. Por lo tanto, una de las obligaciones de las políticas públicas hoy en día debería ser expandir el sistema educativo público hacia esa parte que financiamos pero no gestionamos, la enseñanza concertada, y hacerlo de una forma que dificulte al máximo la imposición de límites al acceso de chicos y chicas de familias desfavorecidas.

Los argumentos utilizados por los defensores del modelo concertado o privado son la calidad educativa y el control del gasto. ¿Comparte esta visión?

En absoluto. Es que afirmar eso no tiene ningún sentido. Mira, hay bienes que tienen unas características especiales, que en economía conocemos como “bienes preferentes”, que deben ser administrados esencialmente por el sector público porque su gestión privada implica fallos de mercado. Y los dos bienes más importantes son la educación y la sanidad. Hay varias razones para ello. La primera es que su función tiene compensaciones positivas para toda la sociedad –todos nos beneficiamos de que la población consuma sanidad y educación porque eso hace mejor nuestra vida–. La segunda razón es que son mercados con mucha información asimétrica, es decir, donde buena parte de la sociedad desconoce en gran medida la calidad del servicio que utiliza en la búsqueda de su bienestar social. La consecuencia de esto es que la oferta y la demanda de estos bienes preferentes se reduce si lo rige el libre mercado. Se pueden privatizar, claro que sí, pero a costa de unos efectos perversos. Creo que nadie puede dudar de esto. Los países que lo han hecho no pagan un coste menor por el servicio. No ahorran. Al contrario.

Pero invirtiendo en políticas públicas, ¿no se incrementa el déficit? 

No, si esas políticas están dirigidas a mejorar las capacidades de generar ingresos de la población a medio y largo plazo. Recordemos que el déficit es gastar más de lo que se ingresa, lo que depende no sólo de lo que se invierta sino de cómo nos las arreglamos para seguir generando ingresos. Una población poco sana y poco educada no generará ingresos en el futuro, por lo tanto, estamos obligados a combinar nuestros niveles de gasto e inversión pública con la mejora de nuestras capacidades de ingresos para no endeudarnos en exceso.

Pues el PP y Ciudadanos prefieren reducir el gasto en educación y sanidad porque aseguran que da beneficios.

El gasto público revierte muchísimos beneficios a largo plazo. La prueba la puede encontrar en la inversión educativa que se hizo en España durante los años 70 y 80. Aquel gasto se ha recuperado con creces. Creo que todos sabemos cuál es la política de aquellos que defienden y difunden la teoría inversa. Su objetivo es trasladar esos beneficios al sector privado. No digo que haya que obstaculizar la educación privada pero lo que no puede ser es que existan colegios públicos que son guetos en comunidades ricas como Madrid. ¿Qué sólo ocurre en determinados barrios y localidades? De acuerdo, pero la administración tiene que trabajar para que sean los mínimos posibles. No es lo mismo que ese déficit de calidad afecte al 40% de los centros que al 20%. Le pondré un ejemplo, ¿qué hacen las familias con hijos menores cuando trabajan los dos cónyuges si el sector público no ofrece comedores? Pues llevarlos a colegios concertados. Es que la decisión ante esta tesitura es muy sencilla. ¿Qué sucedería si se modificara el sistema de acceso a los colegios para reducir la capacidad de elección de alumnos de los centros? Pues que la segregación se reduciría.

¿Puede revertirse el problema?

Por supuesto. Hay ejemplos de cambios de sistemas de acceso en Europa para reducir la segregación escolar por nivel socioeconómico que estaba aumentando. Las políticas públicas cambian las cosas. Y pueden hacerlo hacia un lado o hacia otro.

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