Las Ampas de la enseñanza pública sí comparten los cambios anunciados, como eliminar demanda social, educación diferenciada o religión

La Gonzalo Anaya apuesta por eliminar la referencia a la demanda social y la educación diferenciada y rechaza las áreas confesionales

Ante el rechazo de las familias de la enseñanza concertada, apoyo de las de la pública. La Confederación de Ampas Gonzalo Anaya, la mayoritaria en los centros de titularidad de Generalitat, comparte varias de las medidas anunciadas, incluyendo algunas de las más criticadas por los padres de la primera red, como las vinculadas a la Religión o la demanda social.

La valoración de la citada organización coincide con la idea lanzada por el Gobierno de que «es imprescindible la eliminación de los aspectos más nocivos de la Lomce» como punto de partida para una futura derogación, que es su demanda básica. También defiende que «los recursos públicos deben destinarse a una educación pública de calidad», por lo que rechaza el modelo de coinciertos. En este sentido, coincide en la eliminación de la referencia a la demanda social como herramienta de planificación porque entiende «que es un criterio que abre la puerta a la concertación». También es contraria a los centros «que discriminan por sexo», en clara alusión a la diferenciada. En las propuestas del Gobierno se dice que se eliminará la coletilla de que esta opción no implica discriminación (como recoge la Lomce) y que se priorizarán los conciertos con las escuelas que coeduquen.

En cuanto a la asignatura de Religión, «coincidimos con la propuesta de la ministra de dejar de considerarla como una materia específica de 1º y 2º de Bachillerato y que no pondere para la nota media». Eso sí, en este aspecto van más allá y reclaman que «desaparezca del currículum, pues defienden «una escuela laica en la que se impartan asignaturas de carácter ético y moral que propicien el pensamiento crítico entre el alumnado y fomente la educación en valores». En este sentido, se muestran a favor de que asignaturas como Filosofía o Valores Éticos sean obligatorias «en las diferentes etapas de la enseñanza». Una idea que coincide mucho con lo que plantea el Gobierno.

Otras de las propuestas que ven positivas son la eliminación de los itinerarios de la ESO, que se facilite el graduado desde la FP Básica, flexibilizar el número de años para cursar algunas etapas en caso de necesidades específicas de apoyo, «que todas las asignaturas tengan la misma importancia» -en relación a la eliminación de jerarquías entre las mismas- o la desaparición completa de las reválidas de final de etapa.

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