Laicismo ´light´

Millones de televidentes presenciamos las ceremonias religiosas que, presididas por el Papa, tuvieron lugar en Galicia y Cataluña. Cuando vimos, en primera fila de esos actos litúrgicos, a los Reyes, los Príncipes, dos presidentes autonómicos, el Presidente del Congreso, tres ministros y un embajador, pensamos, sin la menor acritud, que cada vez damos a la aconfesionalidad constitucional una interpretación más light y descafeinada, inimaginable en la católica Francia. Por eso, asegurar, como vienen repitiendo desde la visita, que España tiene el laicismo más agresivo de Europa y que las actitudes ante la Iglesia y su falta de libertades se asemejan a las que padeció durante la II República –toma castañas– nos deja tan descolocados como si asegurasen que en diciembre viene la primavera. Aunque estemos predicando en el desierto, sentimos el deber cívico de denunciar esos dislates recordando hechos inobjetables. A saber: quien desee comprobar las intransigencias del laicismo español que visite Sevilla el Jueves Santo, Compostela el 25 de julio, Zaragoza el 12 de octubre, etc, etc; que vea a ediles de diversas ideologías presidiendo procesiones y misas; que se cerciore de que existen lugares donde las patronas son alcaldesas perpetuas: que cuantifique, comparando la cifra con Europa, las universidades católicas. Además, a quien quiera verificar la falta de libertades de la Iglesia le basta recordar que Franco nombraba, de hecho, obispos y abades y que ahora la Iglesia goza, incluso para manifestarse políticamente, de una libertad que no tuvo desde los últimos reyes godos. Aquí hay un laicismo muy liviano, al menos que se considere extremista evitar que la Conferencia Episcopal adoctrine al Parlamento. El problema de la Iglesia en España es que solo van a misa el 14% de bautizados. Un hecho complejo que, quizá, sea fruto del nacional catolicismo.

* Escritor

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