La wertcerrada

La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser. Esta frase de Hesíodo constriñe sin lugar a dudas en pocas palabras una gran verdad: un pueblo progresa y avanza al mismo ritmo que invierte en la educación de sus genera

Y es que la cultura y la enseñanza han sido siempre los pilares en los que se han forzado las ideas más revolucionarias de cambio a lo largo de la historia de la humanidad. La educación pública dota a la persona de la libertad de pensamiento y de acción, haciendo de la igualdad el principio rector para su desarrollo. Son estos valores de igualdad y de libertad los que hoy de nuevo las castas de la derecha más rancia de nuestro país quieren privarnos. Con Aznar fue la LOCE y con Rajoy la Wertcerrada. Una ley esta que retrotrae a tiempos del caudillo, algo que esta muy de moda con el PP no por menos su reforma de la Ley de Aborto busca que tengamos ese viaje en el tiempo y volver a esa España de 1970 en la tan cómodos parecen sentirse los líderes peperianos.

Y es que la Ley Wert no se ha conformado el ministro con los recortes en la educación pública que ya se habían llevado a cabo durante este año –eliminación de becas, reducción plazas de docentes en centro públicos etc– o el aumento de las tasas universitarias –hecho este que hoy esta motivando de nuevo un muro en el acceso a la enseñanza universitaria de los/as hijos/as de las clases medias y obreras de nuestro país–, sino que el ministro llega más lejos en la destrucción del sistema educativo público. La pérdida de poder de decisión de los centros escolares frente a la dirección que no será nombrada por la comunidad educativa sino desde la administración, el blindaje y apoyo a los centros concertados que segreguen por razón de sexo o por capacidad creando un clasismo entre “listos” y “menos listos”, la religión como asignatura al mismo nivel que las matemáticas o la eliminación de la selectividad hacen que esta ley sea un nuevo ejemplo de clasismo sexista y retrogrado al que ya en tan sólo un año de gobierno nos tiene acostumbrado Rajoy y sus ministros. Es triste y agónico observar cómo en tan poco tiempo el PP destruye a su antojo las libertades y derechos que tanto tiempo costaron construir. Procuremos como decía Unamuno ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.

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