La visita del Papa

Hoy quiero comentar la forma en que la iglesia católica va a sufragar parte del viaje del Papa al Reino Unido. Lo que yo no sé, es la afluencia que tendrá; máxime cuando el reino unido profesa la fe anglicana y donde los católicos son minorías. Habría que saber, a cuanto ha puesto el Papa la bendición y si también habrá entradas vip. Menos mal que Jesucristo resucito, porque si no daría botes en la tumba.

A lo mejor ha recurrido a esa manera de financiarse, porque en el Reino Unido, no ha encontrado un gobierno y unos empresarios tan devotos y generosos, como La Bestia y sus Acólitos, que le financien, el bolo al Papa; en España. Se puede explicar la subvención del gobierno, justificada en la tradición católica española y que tampoco quiera levantar otra vez en su contra a la rancia conferencia episcopal española. Me hubiera justado ver en España como hubieran reaccionado los fieles españoles, ante la disyuntiva de pagar ellos la visita del Papa. Todavía recuerdo las letras del carnaval gaditano donde se burlaban, de lo que costó la visita del difunto Juan Pablo segundo y el famoso “te despedimos con totus tus”.

Ahora me pregunto los motivos que han llevado a Díaz Ferrán a subvencionar la visita del Papa. A lo mejor resucitando antiguas tradiciones del iglesia, a la que este Papa es tan aficionado, lo que ha hecho, es pagar una bula, para que se le perdonen las tropelías empresariales que ha cometido, con lo cual, al final la visita del Papa, la paga, o al menos en parte; los 2782 euros que La Bestia me ha estafado y lo que ha estafado a los clientes de Marsans, porque no creo que sea por generosidad, porque creo que esa palabra no pertenece ni al diccionario ni a la conciencia de ese “señor”. Al cual no le quita el sueño estafar reiteradamente a trabajadores, proveedores y clientes.

También puede ser, que si da ese dinero es que piensa recuperar mucho más con el gasto que supondrá la afluencia masiva, del los feligreses a encontrase con el Papa, y que el dinero lo hayan puesto también otros empresarios, para este fin y el haya sido el portavoz, de todos ellos, para que no se descubra el pastel, tan descaradamente. Porque los millones de personas que se van a mover, tendrán que viajar, con el consiguiente gasto en billetes de avión, tren, autobús, combustible. Tendrán que dormir, donde aparecen los beneficios hoteleros y que comer.

Al final la visita del Papa es un negocio “divino”.

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