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La sociedad del mañana se construye en la escuela de hoy

En esta España nuestra y en concreto, en la ciudad de Zaragoza hay una escuela segregadora (la mayoría de la concertada). No toda. Cito Zaragoza, porque es sobre la situación de la Educación Secundaria en esta ciudad de la que hablo en las líneas siguientes, aunque con matices esa situación es extrapolable a otras muchas ciudades del Estado español.

La escuela pública al ser más integradora, plural, intercultural, laica, participativa, democrática e igualitaria, puede ser uno de los ejes básicos de vertebración de una sociedad; por el contrario, la escuela concertada es un gran factor de exclusión y marginación social. Hace tiempo que estoy convencido de ello, además tengo larga experiencia sobre el tema educativo, tras haber ejercido la actividad docente durante 38 cursos escolares. Tal opinión me la reafirma un estudio reciente de CGT Aragón de mayo de 2021. “Informe 2021 sobre la Educación Secundaria en Zaragoza: subvencionando el privilegio”. 

He hecho un extracto y expongo lo fundamental del Informe. No obstante, es accesible en la red. A partir de datos oficiales -no siempre fáciles de conseguir pese a la propaganda oficial en torno a la “transparencia-, CGT ha elaborado este último informe 2021 sobre el sistema educativo en Zaragoza. En años anteriores ha realizado otros informes. En esta ocasión se han centrado en analizar la Educación Secundaria en Zaragoza capital, y el negativo impacto que supone la red privada-concertada. 

No es avanzar ninguna novedad, señala el Informe, que la gran mayoría de los centros privados-concertados son propiedad de la Iglesia católica. En el curso 2018-2019 había un total de 109 centros privados con enseñanzas concertadas en Aragón. De ellos 72 correspondían a congregaciones religiosas y de la Iglesia católica, a los que cabría sumar una serie de centros catalogados como fundaciones benéfico-docentes, patronatos u otras asociaciones (como La Concepción, El Buen Pastor, Agustín de Jericó, el colegio Sagrado Corazón de Jesús, o El Salvador, todos ellos en Zaragoza), como Sociedades limitadas (como el colegio Sagrada Familia), o cooperativas (Don Bosco) vinculados en diversos grado a la Iglesia. 

Si descendemos a los datos relativos a Zaragoza capital, la ciudad tiene un total de 93 centros de Educación Secundaria, de los que 42 son públicos y 51 privados-concertados y una elevada matriculación en la red concertada (casi el 43%), cuando la media nacional se sitúa en el 26%. Es decir, hay una mayoría sustancial de centros privados-concertados respecto a los centros de titularidad pública, siendo los primeros mayoritariamente de titularidad eclesiástica.


Adoctrinamiento de la ideología neoliberal en nuestra escuela


Es decir, el modelo privado-concertado permite subvencionar la red educativa vinculada a la Iglesia católica. Porque, si nos referimos a centros privados sin financiación pública, la gran mayoría de ellos no responden a una titularidad eclesiástica: son centros privados como el Lycée Français Molière, el Colegio Británico, el Liceo Europa, Sansueña, Montearagón o el Juan de Lanuza. Es sabido que, para las empresas educativas, las grandes capitales como Zaragoza constituyen un lucrativo nicho de mercado transitado desde hace décadas. Por eso resulta significativa la notable implantación de los centros privados-concertados en la capital aragonesa, frente a una menor presencia en el ámbito rural. Tampoco hay que ocultar que trasmiten una determinada ideología, fundamentalmente conservadora.

La dimensión espacial que incluye este Informe permite evidenciar la geografía desigual de la educación secundaria en Zaragoza. Un somero análisis de los mapas presentados permite constatar una llamativa realidad: el importante número de centros privado-concertados en torno al eje Independencia-Gran Vía-Fernando el Católico-Vía Ibérica, con las correspondientes ramificaciones en zona Constitución, Ruiseñores, Universidad y Romareda (parte de las zonas escolares 5 y 8). Estamos hablando de las zonas de la ciudad con una renta media más elevada. Por ejemplo, la zona Santa Engracia-Los Sitios tiene una renta por hogar de más de 66.000€, lo que la convierte en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, perteneciendo al 1% más rico de España. Una situación que con escasas novedades se reitera en otras zonas de la ciudad como Gran Vía, Vía Ibérica, Hispanidad, Urb. Ángel de la Guarda, etc. Así, se da la paradoja de que el conjunto de la ciudadanía subvenciona la educación elitista de los sectores más privilegiados.

Es en nuestros centros educativos donde se está dilucidando qué país tendremos en el futuro

A modo de ejemplo, en torno a este eje citado encontramos una mayoría de centros privado-concertados, en detrimento de la red pública. Centros como Compañía de María, Corazonistas, Nuestra Señora del Carmen, Montessori, San Agustín, Cardenal Xavierre, La Salle-Gran Vía, Calasancio, Nuestra Señora de la Merced, Pompiliano, Sagrado Corazón-Moncayo, El Salvador, Romareda-Agustinos recoletos, Madre María Rosa Molás, Compañía de María, Sagrada Familia… todos ellos colegios subvencionados para una población socioeconómicamente privilegiada. 

En este mismo sector señalado (correspondiente a los sectores norte de la Zona 5 y 8), y frente a 14 centros privado-concertados, tan sólo encontramos 6 Institutos públicos de Educación Secundaria (IES Virgen del Pilar, IES Miguel Servet, IES Miguel Catalán, IES Corona de Aragón, IES Goya y el IES Medina Albaida). 


La enseñanza concertada es y debería ser subsidiaria de la pública


Frente a esta notable presencia de centros privado-concertados en las zonas urbanas señaladas, resulta significativo que, en los barrios populares, con una población importante, la presencia de la privada-concertada sea mucho más reducida. La educación privada-concertada se encuentra totalmente ausente en la Zona Sur de Zaragoza (Valdespartera, Montecanal, Rosales del Canal y Arcosur) y en la Zona 4 (Utebo y Casetas), es prácticamente inexistente en Valdefierro, Barrio Oliver, Miralbueno y La Almozara, y muy menor en Actur, Picarral y La Jota. De hecho, en la Zona escolar 2 (Casco histórico, Arrabal, Barrio de Jesús, La Jota, Vadorrey, Cogullada, Santa Isabel), más del 80% del alumnado está matriculado en la escuela pública. En barrios como Las Fuentes y San José se constata una mayor presencia de los centros privado-concertados, ya que en la mayoría son centros de antigua fundación que han venido siendo heredados.  De hecho, en la Zona 7 (parte Este de San José y Las Fuentes), los colegios concertados doblan a los públicos. 

Con relación a la Educación Secundaria, la media de alumnado ACENAE en los centros públicos se sitúa casi en el 6%, casi el doble que la correspondiente a los centros privado-concertados, cuya media de alumnado ACNEAE es sólo del 3%. De este modo, el sistema público acaba asumiendo el 68% del alumnado ACNEAE, frente a un 32% matriculado en la privada-concertada. Una aclaración sobre  el alumnado ACNEAE es aquél integrado por: 

ACNEE Alumnado con Necesidades Educativas Especiales. DEA Alumnado con Dificultades Específicas de Aprendizaje. TDAH Alumnado con Trastorno y Déficit de Atención e Hiperactividad. AC Alumnado con Altas Capacidades. IT Alumnado de Incorporación Tardía al Sistema Educativo.

Los datos ponen en evidencia la escasa corresponsabilidad de un importante número de centros privados concertados que, salvo puntuales excepciones, eluden la escolarización del alumnado ACNEAE, aquél con más dificultades de aprendizaje y que más recursos requiere. Es más, mediante una serie de prácticas dudosas -pero habituales- muchos centros privados-concertados evitan la escolarización de estos alumnos que deriva sutilmente -y a veces no tanto- a la escuela pública. Unas prácticas que la administración no parece poner coto.  De este modo, y descendiendo al análisis micro, podemos estudiar la situación en torno al IES Medina Albaida, de titularidad pública. Un centro situado en el entorno del Camino de las Torres. El IES Medina Albaida tiene una población escolar en ESO de 423 alumnos, de los que 35 son ACNEAES. Es decir, un 8,27% de su alumnado es ACNEAE, varios puntos por encima de la media de ACNEAES en la red pública. Pues bien, si analizamos los centros privado-concertados más próximos (obviando el Cantín y Gamboa, con una filosofía y dinámicas propias) los datos resultan muy reveladores. Todos los colegios concertados circundantes (a menos de 1 km.) reportan unas tasas de alumnado ACNEAE muy inferiores a la del IES Medina Albaida, en algunos casos, con cifras escandalosas. Así, a menos de 300 metros del IES Medina Albaida (tres minutos a pie) se encuentra el Colegio Sagrado Corazón-Corazonistas, con 4 alumnos ACNEAE (1,26%). Una pauta similar sigue el colegio Nuestra Señora del Carmen (con un 2,56% y 8 ACNEAE) y el colegio Montessori (1,42% y 3 ACNEAE). Pero el galardón al menor compromiso socio-educativo lo logra el colegio San Agustín, los popularmente Agustinos que, a menos de un kilómetro del IES Medina Albaida, reportan un porcentaje de alumnado ACNEAE de 0,63% (únicamente 2 alumnos). 

El dossier evidencia, insisto, pues la escasa corresponsabilidad de la concertada en la atención al alumnado ACNEAE (de media 3% en la concertada y casi un 6% en la pública), confirmándose las estrategias segregadoras de la concertada y el carácter de la escuela pública como la única que garantiza la escolarización en todo el territorio en igualdad y equidad. 

El Informe del que he extractado lo fundamental es suficientemente clarificador. El Informe trata sobre la educación secundaria, pero es extrapolable a otros niveles educativos, en infantil o primaria. Hasta aquí los datos del Informe de la CGT.


Segregación escolar: un grave problema en nuestro sistema educativo


Al no haber un reparto equitativo del alumnado entre los centros privados concertados y los centros públicos, y como las administraciones educativas ni estatales ni autonómicas toman medidas para corregir tal situación, esto supone un ataque a la equidad educativa. Hoy en Zaragoza hay muchos colegios públicos con altos porcentajes de inmigrantes. Podríamos citar el Cándido Domingo, José María Mir o el CEIP “Andrés Manjón” en las Delicias, que es un centro público de una vía con unos 200 alumnos de 25 nacionalidades, aunque ya muchos son españoles al haber nacido España. La mayoría gambianos, aunque también hay un alto porcentaje de Guinea, Ghana, Senegal, Rumanía, Colombia y Ecuador… EL Colegio ha recibido diversos premios por sus prácticas educativas inclusivas.  Obviamente hay centros públicos que no tienen este tipo de alumnado de origen inmigrante, como el Doctor Azúa o el Cesáreo Alierta en la Romareda. 

La situación descrita trae sus consecuencias. Unos testimonios recogidos en El Periódico de Aragón de 17-5-2007, pero hoy siguen siendo vigentes, que dedicó el tema del día a la educación. Hablaban padres: María, nombre supuesto, acudió con un chaval de cuatro años. Podría ir al cole desde hace un año, pero está en casa porque solicitó dos centros públicos del barrio de la Jota, “La Estrella y el Hilarión”, al lado de su casa, y le dieron Tenerías. Enseñan inglés, tienen muchos medios, pero renunció a la plaza. “Ese colegio es la ONU y yo no lo llevo allí, aunque sea bilingüe o trilingüe”. María asume que no es políticamente correcto. Otra madre también es veterana en la queja, porque su hijo, de tres años, no pudo asistir a ninguno de los colegios solicitados. Pidió entre privados y públicos: “Jesuitas, Marianistas y el Eliseo Godoy”. No hubo suerte. En la segunda vuelta le tocó el Recarte y Ornat y decidió llevarlo a un privado, hasta que algún sorteo le adjudique otro compatible con lo que quiere y con su horario laboral. 

Dejémonos de paños calientes, es muy claro: muchos padres eligen la concertada porque no quieren que sus hijos compartan pupitres con inmigrantes, gitanos o ACNES en los centros públicosEn definitiva, segregación pura y dura. Es así de simple. Ya vale de hipocresías. Los centros concertados escolarizan un porcentaje muy bajo de inmigrantes, de etnia gitana y ACNES. En su gran mayoría son de ideario cristiano ¿Qué lectura hacen del Evangelio?

Frente a esos padres que eligen no llevar a sus hijos a determinados centros públicos por las razones ya expuestas, merece la pena destacar la actuación muy diferente de otros padres que forman parte del Collectiu d’Escoles contra la Segregació promovido per les AMPA de les escoles Les Deveses (Salt), Gabriel Castellà (Igualada), Gegant del Rec (Salt), Germanes Bartomeu (Mataró), Mossèn Cinto Verdaguer (Barcelona), Pompeu Fabra (Reus), Ponent (Granollers), i Torre Llauder (Mataró), i els instituts Salvador Sunyer (Salt) i Salvat Papasseit (Barcelona). Está pujante asociación está formada por padres y madres, mayoritariamente de clase media y de origen catalán, que han matriculado a sus hijos en alguno de las 240 escuelas denominadas de “alta o máxima complejidad”, un concepto administrativo que se calcula por los estudios, las rentas y el origen de las familias. En general, este tipo de centros concentran entre el 70% y el 80% de alumnado extranjero. Desde la asociación luchan contra la invisibilidad de esta situación. Aquí hablamos de segregación escolar. 

Voy a exponer algunas actuaciones de estos padres y madres del Collectiu d’Escoles contra la Segregació, repito el nombre a conciencia, extraídas de un reportaje de La Vanguardia de abril de 2019, de título muy explícito ¿Por qué mi hijo no iba a estudiar con niños inmigrantes? Actuaciones que, a mí, como docente, me han servido de motivo para una profunda reflexión Espero que algunos padres o madres reflexionen igualmente.

Pedro de Cos, Gestor cultural, padre de Cecilia. Escola Mossèn Jacint Verdaguer de Barcelona. “Descartamos las concertadas y religiosas por mi mala experiencia como alumno y, entre las públicas, los profesores de este centro me gustaron mucho”, explica. En el antiguo y bello edificio Mossèn Jacint Verdaguer, ocho de cada diez niños tiene origen extranjero lo que casi triplica el porcentaje de inmigración en la población del barrio. “Para mí la riqueza cultural es una gran ventaja para mi hija porque el mundo el día de mañana será así”. Lamenta que haya escuelas, financiadas con dinero público, que no tengan ni el 10% de inmigración. Un día, Cecilia llegó a casa con una camiseta nueva. Se la había regalado una compañera de curso porque ahora, después de que su familia se mudara a otro piso por la presión del alquiler, sólo le tocaba una parte de armario y la ropa ya no le cabía. Por eso la repartía. “Cosas así son la pobreza”, indica Cos. “

Bernat Ferrer, periodista, padre de Lluc Genís y Ermengol. Escola Gabriel Castellà, Igualada. La Escola Gabriel Castellà, situada en el barrio de Montserrat, es el único centro de máxima complejidad de Igualada, una ciudad con cinco escuelas públicas y diez concertadas. Los hijos Ferrer se convirtieron en alumnos por el convencimiento de los padres en el proyecto educativo y la confianza en el equipo docente. Sus hijos tienen 9,7 y 5 años. “Hay gente en Igualada que cree que no hay pobreza energética, desahucios… y creen que no existe porque no se mezclan con la población que la padece. No me extraña, están todos en este pequeño centro escolar, concentrados”. 

María José Morillas, Subinspectora de Salud, madre de Enric y Elia. Escola Ponent, Granollers. Al lado del río Congost se encuentra la Escola Ponent, situada en el barrio obrero de Ponent de Granollers. Es una de las 21 escuelas de la ciudad, entre las 10 escuelas públicas de primaria, y entre las 3 de alta complejidad. “Escogimos el centro por cercanía de la casa de los abuelos y de mi trabajo. Y yo me había escolarizado allí”, explica Morillas. “Mi experiencia fue buena. Si no conoces la población más vulnerable no conoces experiencias que te enriquecen. Y yo quiero que mis hijos sean ciudadanos activos y corresponsables”.

Otra iniciativa reciente. Resulta ejemplar la actuación de determinados padres de Manresa, que ha sido recogida en diferentes medios como Crónica Global o El País, de marzo de 2021. Padres y madres concienciados, que saben que sus hijos pueden aprender y aportar más en clases con otros niños de orígenes diferentes, que viven en entornos familiares más complicados. Se trata de “responsabilidad social”, ante una realidad muy compleja en muchos municipios catalanes. Es el caso de Manresa. De las 13 escuelas públicas que ofrecen primaria, siete se califican de “alta complejidad”, un eufemismo que indica que se trata de escuelas con una fuerte presencia de niños de origen inmigrante o con problemas de atención. Con las clases medias en disputa, porque las escuelas concertadas las necesitan y las quieren, un puñado de familias en Manresa han decidido hacer una especie de revolución y han utilizado su derecho de elección para llevar a sus hijos a esas escuelas “complejas”.

“Si tenemos capacidad de elección, esa es nuestra propuesta, nuestro margen para actuar”, señala Yolanda Delgado, una madre que forma parte de la Xarxa de Famílies de les Escoles Públiques de Manresa (XAFEP), que, de hecho, ella impulsó junto con otros padres y madres para conocer la realidad de la escuela pública y tratar de hallar soluciones para el conjunto de la comunidad escolar. “Hay prejuicios, y hemos querido superarlos”, señala Delgado, en conversación con Crónica Global. “Lo importante es romper esos prejuicios y hacer a los hijos que esa convivencia entre todos es necesaria, y la visita a las escuelas, para conocer todas esas realidades, es fundamental”, añade Delgado.

 Conclusión final. Es en nuestros centros educativos donde se está dilucidando qué país tendremos en el futuro: un país con ciudadanos de pleno derecho que habrán tenido un contacto prácticamente nulo con el conjunto de la sociedad, o bien un país con ciudadanos socializados en igualdad de oportunidades que de pequeños tendrán conocimiento, habrán jugado, peleado y habrán hecho deporte conjuntamente con otros diferentes, que son un reflejo de la sociedad. ¿Unos ciudadanos educados en burbujitas aisladas unas de otras? ¿O unos ciudadanos con una memoria colectiva conjunta y compartida?

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