«La probabilidad de que el infierno exista es nula». Entrevista a José Arregui

«A los obispos les importan más asuntos que nunca importaron a Jesús, como la enseñanza de la religión en la escuela»

José Arregi (Azpeitia, 1952) se doctoró en Teología en París. Autor de diversos libros sobre la actualización del cristianismo, se vio obligado a abandonar la orden franciscana tras declararse insumiso a la censura del obispo José Ignacio Munilla.

¿Cree usted que la austeridad nos hará a todos franciscanos?
Me temo que no. Francisco de Asís fue austero por opción solidaria, porque no quería ser ni tener más que el último de la sociedad. Se llamaba y se sentía «hermano menor» de todas las criaturas, humanas o no. Y así era feliz. ¡Ojalá la austeridad, que será inevitable, nos enseñe a ser más hermanos y más felices!

Ya hay más teólogos católicos fuera que dentro.
n la Iglesia no hay dentro y fuera como en un castillo, por mucho que quienes a sí mismos se han erigido en jerarquía construyan murallas y crean poseer la llave. San Agustín dijo de los cristianos: «Hay quienes están dentro pero no son, y quienes están fuera pero son».

El cardenal Martini muere diciendo que la Iglesia lleva doscientos años de retraso porque tiene miedo.
Más que dos siglos, la Iglesia lleva dos eras culturales de retraso. Sigue anclada en un paradigma agrario, premoderno, preindustrial, mientras que el mundo actual vive en un paradigma posmoderno o postindustrial de la información globalizada. Y sí, la razón de fondo es el miedo. Miedo a perder seguridades y a perder poder. El miedo es la mayor herejía. Jesús repetía: «No tengáis miedo».

Nada como el pecado para asustar a los niños.
Y para alejarlos de la religión en cuanto tengan diez años, o antes. A Jesús no le importaba el pecado, la culpa, el perdón, sino el sufrimiento, la herida, la sanación. Estamos muy heridos. Pero Jesús no puso como remedio la confesión y la penitencia.

¿Se sorprendería usted si asistiera a un milagro?
¿Qué significa milagro? No consiste es que se rompan las leyes de la naturaleza por intervención divina. Ese milagro no puede existir, por dos razones: porque la naturaleza es sorprendente, rompe frecuentemente las leyes conocidas, y porque Dios es el Misterio de la bondad y la belleza presente en todo. Si sabemos mirar, todo es milagro. Cada respiración, cada mano que acaricia, el mar, la brisa, una hierba que crece, una hoja que cae.

¿Qué diferencia hay entre la fe y las creencias?
Las creencias cambian con las culturas, y nunca son esenciales, valen en la medida en que sostienen y suscitan la fe. La fe es esa confianza vital que permite respirar y ser buenos y felices, y es lo que importa, con o sin creencias.

La gran sorpresa de los Vatileaks es que que Benedicto XVI no manda nada.
No es tanta sorpresa. ¿Cómo puede un intelectual anciano y enfermo controlar un aparato gigantesco, turbio y frío? Todo eso se legitima en nombre del profeta libre y pobre de Galilea. Pero el papa es responsable de someterse a ese sistema. Que lo desmantele o se vaya.

¿La Iglesia vasca es abertzale antes que eclesial?
El ser abertzale ni quita ni pone a ser eclesial. En todo caso, en cuanto a nacionalismo, no veo diferencia entre la iglesia vasca, la española o la francesa.

La crisis crece, la Conferencia Episcopal se calla.
Será que le importan más asuntos que nunca importaron a Jesús, como la enseñanza de la religión católica en la escuela pública o el matrimonio homosexual. O será que tiene intereses afines a los poderes económicos. En realidad, creo que es que no sabe lo que hace.

¿Cuál es la probabilidad de que el infierno exista?
Nula. Los infiernos existen aquí, pero un infierno eterno para malos en el más allá sería la negación absoluta de la fe en Dios. O equivaldría a pensar que alguien puede escoger el mal absoluto con absoluta libertad. Quien elige hacer daño lo elige por falta de libertad.

Aunque no practican, tres de cada cuatro españoles se declaran cristianos en las encuestas.
Significa que ser cristiano sigue siendo para muchos algo que tiene que ver con una tradición cultural. De todos modos, la práctica del Evangelio apenas depende de que se practiquen los ritos eclesiales.

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