La política ( y la economía ) por encima de la religión y la cultura

Prescribía Spinoza: « Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere » y Dardo Scavino ( Ciudad Jardín Lomas de Palomar, provincia de Buenos Aires, 1964) parece atenerse a la recomendación spinoziana en su libro: « El sueño de los mártires. Meditaciones sobre una guerra actual », obra a la que se concedió en Premio Anagrama de Ensayo. No entraré en la justicia de la decisión del jurado ya que desconozco otras obras presentadas, pero lo que sí digo sin cortarme ni medio pelo es que el libro es francamente recomendable por su lucidez y por da una visión global de los asuntos que trata, relacionando los diferentes aspectos en liza y desvelando algunas de las mentiras que tratan de imponerse por el karaoke dominante.

El centro de gravedad sobre el que se organiza el libro es el terrorismo yihadista, y como tesis fuerte puede destacarse que la causa de los ataques indiscriminados y sangrientos que llevan a cabo no son debidos a una maldad innata de una serie de descerebrados , ni un furor provocado por las lecturas de los textos dichos sagrados del islam, sino que es una violencia de respuesta ante los salvajes ataques, también indiscriminados y de mayor eficacia mortífera, que realizan los países occidentales en tierras árabes; como consecuencia de ello, y ligado a lo anterior, el malestar surge ante la radical desigualdad de respuesta que se da ante algunos muertos y otros, los primeros son homenajeados, mientras que los segundos son ignorados cuando no vilipendiados, a pesar de que en gran parte pertenezcan a la población civil, no combatiente.

Para aclarar los complejos problemas que se cruzan en el asunto tratado, Scavino recurre a textos periodísticos, religiosos, sociológicos, históricos, filosóficos, resultando la travesía francamente aleccionadora y nada agotadora a pesar de la gran cantidad de datos, nombres propios, fechas, y otros aspectos que saca a relucir.

Los primeros pasos son dados en clarificar que contra lo que se afirma habitualmente, al menos por estos lares, el Corán no es un texto que llame a la guerra contra los infieles, sino que hay algunas suras que puedan sugerirlo así mientras que otras dejan claro que se habla de una guerra espiritual, de perfeccionamiento…se contraponen algunos textos bíblicos que no desmerecen en su violencia y en su llamada al combate. Así en la guerra simétrica que se da, lo que se da no es un enfrentamiento entre dos religiones, ni entre dos culturas sino que se trata de un enfrentamiento entre comunidades, al sentirse una de ellas atacada , marginada, etc. de ahí el sorprendente enrole de jóvenes franceses y de otros lugares europeos en las filas del Estado Islámico (EI) empujados por la discriminación y marginación que sufren por el color de su piel, sus apellidos y sus orígenes ya que muchos de ellos, prácticamente todos, han sido educados en al escuela republicana; esta educación , sin embargo, no les ha llevado a integrarse en la comunidad que ataca a los, supuestamente, suyos en otros países , lo que les hace buscar una comunidad ( umma) de acogida en el que se sientan como en casa. En todo ello , a pesar de que se disfrace de religión, lo que provoca esta situación es una lucha entre dos supuestos polos que son tomados como reales : nosotros y ellos. [ No está de más dejar constancia que muchas de estas cuestiones despertaron en el profesor en el trato con sus alumnos en Burdeos, al ver como ante los atentados sucedidos en el Hexágono algunos alumnos salían de clase mientras que otros permanecían en el aula; al ser preguntados por su actitud, éstos contestaban que a los suyos no les homenajeaba, ni les lloraba nadie, ni en Irak, ni en Siria, ni en Palestina, ni en Bosnia, … No está de más añadir igualmente que las entrevistas que el autor ha mantenido con algunos miembros que marcharon a combatir con el EI, dejan ver que son absolutos desconocedores de los textos religiosos, a los que recurren de manera realmente esquemática e indocumentada – a lo más algunas consignas- para barnizar su actividad, más política que otra cosa ]. Ligado a todo esto está la cuestión de laicidad que en el caso francés provocó la guerra de los velos ( el chador) al ser prohibido su uso en los colegios, establecimientos públicos y hasta en las playas…postura aireada y promovida por la derecha extrema y posteriormente adoptada por gran parte del arco parlamentario francés; las páginas dedicadas a estas ramificaciones que alimentan el enfrentamiento resultan lúcidas donde las haya, al quedar expuesto de manera convincente que el uso del velo en la situación de encendido litigio era más una manera de remarcar la identidad, que cualquier tipo de imposición masculina sobre quienes los llevaban, o cualquier forma de fanatismo religioso ( la trayectoria que va desde Mitterand, a Chirac y Sarkozy habla por sí sola).

Lo que está en juego, como puede verse por lo dicho, son unas identidades políticas ( es traído a colación el ejemplo del Che luchando en tierra que no era la suya, por unos ideales que compartía con otras gentes), creadas en torno a ideas, a cierto espíritu de revancha: de ahí los atentados en Europa, y muy en concreto el atentado en Atocha el 11-M, como respuesta a la intervención coaligada de tropas hispanas en Irak, del mismo modo que fueron objetivo otros países cuyas intervenciones militares atacaron países árabes. Una y otra vez, el autor señala las falaces posturas de Samuel Hungtinton y su choque de civilizaciones ( pp. 88 y 130 et ss.), que no responden a la realidad de los hechos, ya que lo que chocan no son dos culturas ni dos religiones, a pesar de las diferentes máscaras o disfraces, sino otros asuntos , en el fondo, nada espirituales.

En medio de este enfrentamiento las dos varas se alzan como medida desigual, lo que hace que el resentimiento se alimente y los refuerzos comunitarios también, haciendo que cierto espíritu de comunidad, de vuelta ( hégira) con una visión de renacimiento ( idea que el EI supo extender entre los posibles fieles) y de yihad ( muchas veces entendida como uso de la violencia contra el infiel) tengan un humus adecuado para florecer con fuerza. Y ahí es en donde el autor , con pelos y señales, da un repaso a la política de alianzas, especialmente de EEUU, que fortalecen a ciertos combatientes para luchar contra sus enemigos ( véase el caso afgano) para luego convertirlos en los enemigos número uno: el caso de los seguidores de Ben Laden clama al cielo, del mismo modo que las indignas alianzas estrechísimas que se mantienen con Arabia Saudita que además de sus políticas falócratas ad nauseam es el mayor suministrador de armas a los grupos terroristas ( pueden verse las propias declaraciones de Hillary Clinton, entre otras fuentes). De esto cambios de chaqueta y de los apoyos que EEUU concedió a diferentes fuerzas dichas terroristas ( hasta al EI, cuyas armas son americanas; p. 144), se habla largo y tendido en las páginas del libro, de la misma manera que se desvelan las transformaciones de algunos grupos en otros, así Al-Qaeda, el EI, y los liderazgos cambiantes de ellos. Hay algunos casos de o creer como el cuartel que se daba a algunos líderes a visitar a EEUU cuando estas visitas, de gentes de cierta procedencia, estaban absolutamente prohibidas, etc., etc., etc. Los ejemplos abundan y las referencias teóricas , además de las basadas en los hechos, son dignas de aplauso ( Walter Benjamin y sus posturas con respecto al mesianismo, Giorgio Agamben en onda parecida, Sorel y sus escritos sobre la violencia, Lévi-Strauss y su concepción de los mitos, Hobbes, Buber…sin obviar las ajustadas referencias literarias: Borges o Juan Rulfo y sus historias cristero-mesiánicas).

El seguimiento que se hace a las transformaciones , a las alianzas, a los cambio de política según las administraciones ( hablo fundamentalmente de EEUU: Bush, Obama,a Trump) aludidas, son completadas con el acento que se pone en los intereses económicos que no hay forma de disimularlos…allá en donde hay petróleo, allá hay tropas yankis en intervención , o drones que provocan daños colaterales ( sangriento eufemismo),…siendo una obviedad que Oriente Medio huele a petróleo ( también Venezuela, por cierto) …«Por el momento, los Estados Unidos y sus aliados no van a permitir que la región donde se encuentran las principales reservas petroleras del planeta escape a su control. Esta guerra promete prolongarse hasta que Occidente complete su transición energética» .

A esta tajante afirmación que realiza en las últimas páginas el autor de este ensayo ejemplar, han de añadirse sus certeras constataciones acerca del futuro de esta guerra, si en cuenta se tienen una serie de factores de importancia: los llamados, o autodenominados, yihadistas por una parte están dispuestos a morir ( en ciertas ocasiones se han solido vanagloriar de su posturas realmente en las antípodas de la de los occidentales que quieren preservar la vida por encima de todo), no contando, por otra parte, con un Estado Mayor desde el que se dirijan sus operaciones sino que su funcionamiento ( el autor recurre a las propuestas rizomáticas de Gilles Deleuze et Guattari) es reticular, lo que hace que sea más complicado la desarticulación de las fuerzas enemigas, ya que estas se mueven como pez en el agua, y de manera dispersa, aislada, convirtiéndoles en inasibles lo que hace que, según Scavino …«la derrota del Estado Islámico o de Al-Qaeda no va a ser, en este aspecto, militar. Va a ser política», y es que cuando además se da una causa que se considera justa y se da una opresión añadida ( explotación y todo lo que se quiera)…surge inevitablemente la resistencia.

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