La plena laicización de Alemania es la única respuesta política democrática posible tanto al auge de la xenofobia como al auge del islamismo político

En una declaración conjunta, reconocidos críticos del islamismo político, feministas y activistas por los derechos humanos  exigieron el pasado 13 de agosto –tras los atentados islamistas en Alemania— un cambio de curso político al gobierno de gran coalición presidido por Angela Merkel. No sólo el terrorismo islámico, sino también la ideología subyacente del Islam político deben ser resueltamente combatidos, si quiere frenarse con eficacia la ola xenófoba de extrema derecha en auge. Y la plena laicización de la República alemana es la única solución. Entre las firmantes, dos autoras bien conocidas en SinPermiso: Mina Ahadi y Maryam Namazie

Los atentados terroristas islámicos de las últimas semanas han resultado chocantes para muchas personas, sumiéndolas en la inseguridad. A la vista de los sangrientos atentados, se precisa ahora de un cambio de curso político, a fin de poder defender los principios de la sociedad abierta. Para lo cual es necesario combatir resueltamente, no sólo el terrorismo islámico, sino también la subyacente ideología del Islam político.

La política alemana debe tomar definitivamente consciencia de los peligros procedentes de este movimiento religioso. Porque el Islam político podría ganar influencia a escala planetaria y terminar determinando las relaciones sociales conforme a sus ideas: el apartheid de género, la opresión de la libre sexualidad, la limitación de la libertad de expresión, la obligatoriedad forzosa de la indumentaria islámica, las amenazas contra los LGBT, así como contra las personas no creyentes o de otras confesiones, son parte de la vida cotidiana en los países gobernados por los islamistas.

Resulta espantoso que muchos relativistas culturales postmodernos o ignoren esas flagrantes violaciones de los derechos humanos o las disculpen y admitan bajo pretexto de una falsa “tolerancia”. Pero también en Europa nos encontramos cada vez más frente a este problema. En los últimos años se han ido construyendo cada vez más mezquitas y ha ido aumentando la influencia de las organizaciones islámicas. Esas organizaciones están en su mayor parte sostenidas por los gobiernos islámicos de Arabia Saudita, Turquía y el Irán, y representan sus respectivos intereses en Europa. Es verdad que tratan de tomar distancia del Islam político, pero no dejan en parte de secundar sus fines, ni de sacar provecho de su capacidad de intimidación y de su terror planetario.

Muchas personas de los llamados “países islámicos” que han venido a Alemania no quieren tener nada que ver con las asociaciones islámicas. Sin embargo, esas organizaciones reaccionarias se arrogan el derecho de hablar en nombre de cuatro millones de personas. El Estado alemán coopera con ese peligroso juego, en vez de tomar en serio, en su individualidad y diferenciabilidad, a esas personas. Contribuye con ello a robustecer la falsa imagen de una pretendida identidad de grupo al servicio de los lobbies de las asociaciones islámicas, privando así a muchas personas de la oportunidad de vivir en una sociedad abierta, laica.

La respuesta es el laicismo

Sólo cuando en Alemania se sitúen consecuentemente las leyes y las normativas sobre bases laicas habrá esperanza de solución para los actuales conflictos. Sólo así podrán crecer juntos nuestros hijos sin odio y sin brutalidad en una sociedad más humana y más pacífica. Sólo así podrá impedirse el fanatismo y la radicalización. Y para ello resulta necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

  • Una completa separación de Estado y religión
  • Ninguna influencia de intereses religiosos particulares en el sistema educativo, en la asistencia sanitaria pública, en los medios de comunicación públicos y en la investigación científica
  • Abolición de las leyes religiosas en el derecho de familia, en el derecho civil y en el derecho penal
  • Fin de la discriminación de los LGTB, de las minorías religiosas y filosóficas, de las mujeres, de los librepensadores, de los exmusulmanes y otros
  • Libertad de opinión y libertad para poder criticar las religiones
  • Igualdad de todas las personas ante la ley

Si el Estado alemán cambiara su política y cumpliera esas condiciones, retrocederían al punto tanto el movimiento reaccionario islámico como el campo xenófobo en la sociedad alemana. Pues las fuerzas racistas en Europa pueden ahora venderse como los portavoces del descontento sólo a través de un uso torticero de los numerosos problemas irresueltos.

Por eso nosotros, los y las firmantes de esta Declaración, exigimos el inmediato reconocimiento de los siguientes puntos por parte del gobierno alemán:

  1. Las violaciones de los derechos humanos no son tolerables bajo ninguna circunstancia.
  2. El Estado debe poner fin a su política de componendas y apaciguamiento con las organizaciones y asociaciones islámicas.
  3. Hay que acabar con la “integración” a través de las organizaciones y las asociaciones islámicas, no menos que a través de las mezquitas.
  4. Los acuerdos políticos y económicos deben hacerse sólo bajo la reserva expresa del respeto a los derechos humanos.
  5. Las clases obligatorias de ética para todos en las escuelas deben substituir a las clases de religión.
  6. Las clases de natación, las materias de sexualidad y las excursiones escolares son parte del curriculum formativo.
  7. El Estado debe prohibir el uso del velo a las profesoras de las escuelas de primaria, así como llevarlo  en las escuelas públicas a las alumnas menores de edad religiosas. Esta medida es necesaria para ayudar en sus aspiraciones emancipatorias a las niñas procedentes de familias musulmanas estrictas.
  8. Hay que poner fin a las subvenciones públicas de mezquitas e instalaciones islámicas, así como a la formación de imanes en las universidades. Además, hay que crear organismos sociales de esclarecimiento y asesoría a mujeres y jóvenes, así como a LGTB procedentes de medios islámicos. El Estado debe ocuparse de formar más asistentes y consejeros sociales, a fin de poder ayudar a las personas afectadas
  9. Todas las personas son iguales ante la ley. No puede haber medidas particulares en razón de pertenencia a una religión.
  10. Las minorías religiosas o filosóficas, los LGTB, así como las mujeres y los niños deben ser protegidos por el Estado en casas y viviendas de acogida.

Firmantes:

Mina Ahadi (Activista por los DDHH, Presidenta del Consejo Central de Exmusulmanes en Alemania)
Nazanin Borumand (Consejo Central de Exmusulmanes en Alemania
Maryam Namazie (Activista por los DDHH, Presidenta del Consejo Central de Exmusulmanes en Gran Bretaña)
Hamed Abdel-Samad (Politólogo y experto en el Islam)
Ali Utlu (Actvista DDHH)
Arzu Toker (Escritora)
Ufuk Özbe (Publicista)
Michael Schmidt-Salomon (Filósofo, Fundación Giordano Bruno)
Thomas Osten-Sacken (Publicista, Wadi e.V.)
Volker Panzer (Periodista y moderador)

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