La patrona nos salve de los patronos

Al presidente de la CEOE y al de Cepyme les pillaron partiéndose el culo momentos antes de valorar, en rueda de prensa, la reforma laboral. Rosell reconviniendo a su colega: «ahora serios, muy serios, que si no…»

Ayer, sábado, fue el día de María Bernarda Sobirós, más conocida como Santa Bernadette, una pastorcilla a la que una reiterativa, cansina y «entera» María se le apareció 18 veces en Lourdes con la consiguiente estampida de los ovinos tutelados por la joven. Amargadica viva tenía a la francesita. Porque la oveja, queridos, es un animal de pocas luces, muy bobo y, como los pequeñoburgueses y los fascistas, allí donde corre uno, el líder, corren todos, aunque vayan al precipicio. La tal Bernarda lloraba más a menudo que su congénere cercana en la muga de Ibardin, pues no era una, la oveja perdida, sino tó el rebaño a tomar por culo a donde Cristo perdió el gorro. Era un sinvivir continuo.

«¿Y no podría usted, doña Inmaculada, aparecerse, de cuando en vez, a otras?», imploraba la joven agropecuaria. «Que me tiene a las ovejas con brucelosis, alopecia y la leche agria de los sustos que les da, y a mí en la ruina y en la desesperación. Hasta tal punto que para sacar adelante a los míos, antes de ingresar en el convento, me he visto obligada a trabajar a destajo en el lupanar» (como ya sabe, ilustrado lector, la fama alcanzada por el coño de la Bernarda traspasó fronteras, pero esa es una tórrida historia que no viene al caso).

Tras su deceso, a la atribulada vidente de Lourdes la canonizó Pío XI, el santo padre que, tras bendecir personalmente las tropas que partían a la conquista de Abisinia, calificaba a Mussolini de «enviado de la Providencia» y, en marzo de 1929, animó a los católicos italianos a votar a los fascistas. No hay que olvidar que fue el camarada Benito quien concedió al Vaticano rango de Estado.

¿A qué viene todo esto y qué tiene que ver con el momento que nos ocupa? Me explico. Bernarda fue nombrada principal patrona y defensora de los enfermos, los pobres, de las «personas ridiculizadas por su piedad» y, por supuesto, de las dedicadas al pastoreo.

Dejando a un lado la suerte de la trashumancia. En este primer año mariano, tras la reforma laboral y la aplicación por parte de los más que patronos ya amos de las leyes y medidas que se derivan, seremos más pobres en lo económico y más ridículos en lo moral. Sus aparatos de propaganda no cejarán en el empeño de ridiculizar nuestras aspiraciones políticas.

Así pues, quizá no estaría de más que CCOO y UGT, además de los revolucionarios cursillos de Forem, facilitaran unos viajes a Lourdes a fin de encomendarnos a la pastorcilla para que en el otro mundo nos veamos libres de las estrecheces y sufrimientos de este. Dicen que su cuerpo se halla incorrupto en una urna. Venzamos prejuicios y tomemos contacto con nuestra amojamada patrona; al fin y al cabo, la necrofilia, aunque un pelín fría, también es una forma de amor.

Al presidente de la CEOE, Juan Rosell, y al de Cepyme, Jesús Terciado, les pillaron partiéndose el culo momentos antes de valorar, en rueda de prensa, la reforma laboral. Rosell reconviniendo a su colega: «ahora serios, muy serios, que si no…».

Una ridícula respuesta a nuestro empobrecimiento en ellos causa risa y enriquecimiento.

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