La Iglesia intenta recortar sin complejos la democracia

El meapilas Cotino, el que juró su cargo de presidente del Parlamento valenciano ante un crucifijo que se llevó de su casa, pretende impedir ahora que se critique ahí a la Iglesia católica. Mientras tanto, los obispos andaluces han entrado en campaña con el fin de apoyar al Partido Popular en las elecciones para la Junta de Andalucía.

Los jerarcas católicos se han dirigido a los ciudadanos y les han leído la consigna. No debe votarse a los partidos que defienden el aborto y  sí a los que protegen el matrimonio estable de un varón y una mujer. No, pues, a las bodas gays.  Por supuesto, y de un modo u otro, los monseñores procuran lograr la implantación de la “educación religiosa”. Pero para todo ello necesitan mantener la alianza implícita, aunque evidente, entre Mariano Rajoy y Rouco Varela.

Silencio sobre el sermón de la Montaña
Esta forma de interpretar –mejor dicho, de manipular- el evangelio es la que más repiten los representantes oficiales de la Iglesia. Hace ya mucho que las autoridades eclesiásticas han silenciado el sermón de la Montaña. Apenas se oye  a los curas de hoy en día subrayando y recordando el sermón más admirable –para creyentes o ateos- de Jesús de Nazaret. Hacen todo lo contrario. Ningunean las bienaventuranzas, se olvidan de los pobres, de los mansos, de los que lloran y de aquellos que tienen hambre y sed de justicia.

El Vaticano y el sucesor del Papa
El actual espectáculo del Vaticano en torno al sucesor de Benedicto XVI confirma que la mayor atracción de los capellanes y de sus superiores es, fundamentalmente, la búsqueda compulsiva del poder. Resulta vergonzoso que quienes hablan en nombre de Dios luchen por el poder sin escrúpulo alguno. Les importa un comino, en todo caso, evocar que el fundador de la religión cristiana fue condenado a muerte y ejecutado, como consecuencia de su actitud de sumo descrédito a los escribas y fariseos que copaban buena parte del poder político en aquel tiempo. Eso precisamente le costó la vida a Jesús de Nazaret. De eso apenas hablan los sacerdotes, los obispos y los cardenales.

El opusino Cotino
El brazo religioso de  la derecha española es, sin duda, la cúpula de la Iglesia como tal.  Entre personajes como el opusino Cotino y los jefes eclesiásticos que intentan volver al nacionalcatolicismo, pronto asistiremos a un recorte sin complejos de la democracia. Pretenden liquidar así las huellas del laicismo. O, dicho de otra manera, lo que queda del laicismo.

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