«La Iglesia debería volver al latín, los rituales y los cantos gregorianos para recuperar prestigio»

El ensayista Luis Racionero, quien ha presentado el libro «El cráneo de Akenatón» , opina que modernizar algo basado en la tradición «desprestigia»

Querer modernizarse ha sido, según el ensayista y novelista Luis Racionero, la principal equivocación de la Iglesia, al considerar que cuando se trata de modernizar algo basado en la tradición «lo estás desprestigiando».

Para recuperar su prestigio, la Iglesia debería «volver al latín, a los rituales y los cantos gregorianos, y no tratar de modernizarse, porque no puedes ser tradicional y a la vez contemporáneo», concluye.

Precisamente tradición y contemporaneidad es lo que trata de aunar Racionero en su última novela, El cráneo de Akenatón (Ediciones B), en la que hace un «cóctel» de gurús, sectas, esoterismo y teorías científicas.

Desde el año 1987

Según explicó el escritor, tenía este tema en la cabeza desde que en 1987 acompañó a Egipto a su gurú en su viaje de novios, al igual que ahora -veintitrés años después- hace Lucas, el científico protagonista de su novela, quien en un viaje iniciático a Egipto, tras un desengaño amoroso, descubre la verdadera historia del faraón Akenatón, esposo de Nefertiti.

«Junté todo y me salió un cuento de mitología ficción»

Racionero mezcla en su obra ese viaje a Egipto con una estancia de un año en Cambridge y las teorías de un antropólogo alemán según las cuales en la antigüedad se comían los cerebros por la creencia de que así aumentaban la masa cerebral.

«Junté todo y me salió un cuento de mitología ficción; algo parecido a un thriller mitológico científico», asegura el novelista, quien se confiesa apasionado de la mezcla de géneros y de las reflexiones filosóficas; «yo no sé hacer correr a mis personajes todo el rato, como Dan Brown o Stephen King, me canso sólo de pensarlo, por eso, en vez de tanta acción, introduzco reflexiones».

Escena inventada

Aunque Racionero se inventó la escena en la que un grupo de personas devoran los sesos de un cadáver, asegura que en el sudeste de África se podrían seguir haciendo rituales en los que se comen los sesos de los monos al considerarlos un producto «afrodisíaco».

«Yo me aprovecho de esa teoría y en ese misterio construyo mis fantasías», asegura el autor de El cráneo de Akenatón, quien afirma que aunque la ciencia «no acepta nada de esto, en la antigüedad los cráneos aparecían trepanados, aunque se desconoce por qué y para qué».

En la obra, Racionero retoma la teoría de Freud según la cual Akenatón fue el fundador del monoteísmo (y no Yahvé) y Moisés fue egipcio y no judío, una invitación a reflexionar sobre lo preestablecido.

Especialización de la época

«Quien no se lo crea, que se lea Moisés y el monoteísmo responde el escritor», detractor de la especialización de la época actual y amante del Renacimiento, un momento en el que -dice- se cultivaba el conocimiento universal, lo que lleva a un ingeniero y economista como él a interesarse por un tema aparentemente opuesto, como puede ser la Antropología.

«Hoy existe un vacío dejado por la religión»

En su opinión, El cráneo de Akenatón no es un libro para dar respuestas a nada, sino para intrigar», en el que se interesa por el aspecto espiritual de las personas.

«Hoy existe un vacío dejado por la religión», asegura Luis Racionero, para quien la ciencia «no lo puede explicar todo», por lo que considera que lo ideal sería desarrollar las técnicas de introspección de los hindúes en el siglo VII a. C.

El papel de la religión, a su juicio, no debe ser explicar la realidad, sino jugar «con lo que no es racional; si en lugar de eso pretende dar conferencias de sociología desde el púlpito fracasará».

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