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La hermandad religiosa que vació su residencia de ancianos levantará en ella un hotel tras recalificarla Almeida

El Ayuntamiento aprueba inicialmente convertir el número 1 de la calle Pez en alojamiento para turistas, con habitaciones a 170 euros la noche, en un inmueble propiedad de una hermandad presidida por el marido de Esperanza Aguirre y que dice hacerlo para obtener ingresos con los que mantener su labor.

El Ayuntamiento de Madrid ha dado el visto bueno inicial a un nuevo hotel en Malasaña. Se abrirá en un edificio propiedad de la Hermandad del Refugio, al comienzo de la calle Pez y a pocos metros de la plaza de Callao, en un lugar que servía para residencia de ancianos pero que esta entidad vació en 2016 para poder alquilarlo y obtener más ingresos. El negocio turístico será de tipo ‘hostel’, dedicado principalmente a jóvenes. Se tratará de uno de los más grandes que se levanten en este céntrico barrio de Madrid, con 3.523 metros cuadrados de superficie útil y cinco plantas más sótano, según consta en el expediente de su plan especial, al que ha tenido acceso el periódico Somos Malasaña, después de la aprobación en Junta de Gobierno por parte del equipo de Almeida la semana pasada.

La Hermandad del Refugio la preside actualmente Fernando Ramírez de Haro (ostenta el cargo de hermano mayor), conde de Bornos y marido de Esperanza Aguirre. Él fue quien recibió al alcalde Almeida en la visita que este efectuó a su organización el pasado mes de marzo para interesarse por su labor, cuando el proceso de recalificación estaba en su fase final.

Para conseguir abrir el hotel, la hermandad ha solicitado al consistorio que cambie la calificación del tipo de uso del edificio, actualmente dotacional de bienestar social privado, para poder implantar el uso terciario de hospedaje a través del citado plan. En él se destaca que, como el edificio era de carácter terciario, su proyecto “no supone la desaparición del uso residencial en la zona”, pese a que en él se alojaban 41 personas, que fueron invitadas a marcharse hace seis años y acabaron recolocándose en otros centros asistenciales.

En aquel entonces, la Hermandad del Refugio justificó el vaciado de la residencia alegando que necesitaba alquilar el edificio a un tercero para contrarrestar las pérdidas de sus cuentas, que acumulaban casi un millón y medio de saldo negativo. En una carta enviada a las familias de los residentes, explicaba que lo hacía para “mantener su viabilidad, los precios que estamos pidiendo a los residentes (1.600 euros al mes) son precios de mercado, muy alejados de nuestro objetivo inicial, y hemos tenido que dejar de mantener la acogida a los humildes”. Entonces se cerraron 45 camas y se prescindió de las 26 nóminas dedicadas al trabajo en esta residencia.

“Era un agujero negro de dinero”, explica ahora por teléfono el actual gerente de la hermandad, quien detalla que la actividad de la residencia duró apenas una década y que se clausuró porque las cifras hacían peligrar la continuidad del comedor social y del colegio. “Si no se hubiera puesto coto a eso, la hermandad hubiera ido a la ruina, por eso se decidió cerrar”.

Plano de una de las plantas de Pez 1.

La Hermandad del Refugio puso entonces el edificio en el mercado inmobiliario y hubo varios pretendientes de compra, que fueron rechazados. Solo llegó una oferta para alquiler, la de la empresa Asistencia y Ayuda Yadisema SL, a quien se le ha arrendado el inmueble para los próximos 20 años dentro de un contrato con posibilidad de prórroga. “La hermandad quería un alquiler, con el objetivo de producir ingresos constantes para mantener las actividades de caridad social”, confirman las mismas fuentes a Somos Malasaña.

La empresa arrendataria actuará de promotora en la construcción del hotel, con una inversión estimada de 4,5 millones de euros, según consta en la documentación del plan especial consultada por este periódico. Se desconoce el importe del contrato de alquiler y la hermandad prefiere no hacerlo público, aunque explican que será suficiente para asegurar el futuro de su proyecto caritativo.

Sin “ningún impacto” en la zona

La memoria del plan especial que servirá para recalificar el terreno recoge algunos detalles de cómo será el futuro hotel que ocupará el cruce de las calles Pez y Corredera. Contará con un aforo de 873 personas, según su plan de incendios, y por sus habitaciones los clientes pagarán 170 euros de precio medio, a tenor de los cálculos de su plan económico. No se detalla el número de estancias que se dedicarán al alojamiento, aunque sí se excusa la reserva de 32 plazas de aparcamiento necesarias para implantar este tipo de actividad “dado que no es posible su resolución dentro de la propia parcela”.

La redacción del plan que avala el Gobierno de Almeida asegura que el nuevo hotel “no supondrá ningún impacto en la diversidad del uso de la zona”, porque afirma que el edificio era ya de uso terciario, sus condiciones acústicas y medioambientales no sufren modificaciones sustanciales y el eventual incremento de público quedará cubierto por las actuales infraestructuras de trasporte público. Tampoco causará –sostiene el documento– ninguna alteración “al comercio de barrio, vivienda u otros usos”.  

Entrada a la antigua residencia de El Refugio. Somos Malasaña

La construcción del alojamiento turístico para jóvenes necesitará de importantes obras, que incluyen redistribuir las tabiquerías interiores, nuevas instalaciones, suprimir varias escaleras y ascensores, apertura de huecos, instalación de chimeneas para la extracción de humos y la recuperación de la fachada original del edificio, suprimiéndose el mirador situado en la esquina. También está prevista la apertura de un restaurante que dará servicio a los clientes del ‘hostel’.

Hermandad creada en el siglo XVII

La Santa Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid es una asociación con más de 400 años de antigüedad dedicada principalmente a la asistencia a los desfavorecidos. Opera en la Corredera de San Pablo, en un edificio anexo a la iglesia de San Antonio de los Alemanes, donde es habitual ver colas de personas por las tardes que esperan acceder a su comedor social. Muchas veces esta espera se extienden a lo largo de la Corredera hasta llegar a la esquina del edificio donde se abrirá el futuro hostel, si los trámites municipales llegan a buen puerto.

La organización, a la que pertenecen importantes personalidades y que suele estar presidida por un Grande de España, es también propietaria del colegio de la Purísima Concepción, un centro religioso concertado situado en la misma manzana que su sede y con casi 300 alumnos. Sus fuentes de ingresos son las cuotas que pagan los hermanos miembros, las herencias que dejan a su fallecimiento, las donaciones económicas y de alimentos y, recientemente, las entradas que dejan las visitas turísticas a la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, joya del barroco madrileño, donde también se organizan conciertos benéficos. Dentro de poco también contará con la renta de la empresa inquilina que explotará un nuevo hotel en Malasaña. Aunque el acuerdo se firmó hace más de un año, hasta que no acabe todo el proceso de recalificación no llegará el primer pago.

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