La educación pública se examina

Los partidos de izquierda defienden una escuela para todos y la derecha impulsa la concertada

La clave reside en cómo garantizar la calidad de los servicios públicos básicos en una prolongada etapa de recesión que ha dejado extenuadas las arcas de las administraciones. En estos momentos parece más necesaria que nunca la protección social. Es ahora cuando el estado de bienestar debe garantizar la igualdad de oportunidades. Dentro de este amplio terreno de juego, sometido a los vaivenes del debate en estas elecciones del 20-N se decide el futuro de la educación. Todos los partidos dicen perseguir los mismos objetivos. Los candidatos hablan de equidad, calidad, igualdad… Pero no parece que quieran encontrarlas siguiendo el mismo camino.

Hace apenas unas semanas, antes de que se diese el pistoletazo de salida a la campaña, el Forum Europeo de Administradores de la Educación en el Principado de Asturias convocó en la Universidad el primer debate electoral para debatir sobre sus prioridades y sobre el futuro del sistema. Allí se reunieron Mercedes Fernández, Cherines , del PP; Antonio Trevín, del PSOE, y Gaspar Llamazares, de IU. Enrique Álvarez Sostres, de Foro Asturias, avisó a última hora que no acudiría. Ni se presentó ni envió un sustituto.

A pesar de las discrepancias, que son profundas, de concepción y no de matiz, existen puntos en los que todos están de acuerdo. Por empezar por el entendimiento, se puede citar la potenciación del bilingüismo, logrando que todos los alumnos terminen la educación obligatoria dominando, como mínimo, dos idiomas, o la potenciación de la Formación Profesional, adaptando las titulaciones al mercado laboral e incrementando las plazas y la dotación. Todos quieren extender también la red pública de 0 a 3 años, para colaborar en la conciliación de la vida laboral y familiar de las mujeres. PSOE, Foro, IU y PP asumen sin concesiones estos principios. A partir de aquí los caminos se bifurcan. La derecha potencia la red concertada frente a la públicas mientras que las formaciones de izquierdas sitúan su prioridad en una escuela para todos.

“La educación no es un gasto, sino una inversión de futuro irrenunciable para generar desarrollo económico y bienestar social”. Estos son los principios con los que el PSOE abre el bloque educativo de su programa electoral. El partido promete presentar en el Congreso un plan para la legislatura, con memoria económica incluida. Pretende extender la red de 0 a 3 años; formar en la tolerancia, la igualdad y el respeto a los estudiantes; ampliar las plazas posobligatorias para que todos los jóvenes tengan cualificación, reordenar la oferta de másteres universitarios; además de mejorar la cualificación de los docentes y de crear una especie de MIR para el profesorado.

“Por una educación pública, laica, democrática y de calidad”. En el enunciado del capítulo que Izquierda Unida dedica a la enseñanza se resumen también sus acciones prioritarias. IU quiere establecer una moratoria de los conciertos educativos, dejando una única red, la pública. Habla de establecer una moratoria a nuevas acuerdos y paulatinamente ir acabando con los que existen. Esto supone que se debe ampliar el número de plazas y de centros públicos y también que se debe dotarlos de más medios. La coalición quiere extender la formación obligatoria hasta los 18 años, potenciar la gratuidad de los libros de texto y materiales escolares, bajar los ratios de alumnos por clase y sacar la enseñanza religiosa de la escuela.

Dentro de las 100 propuestas para el cambio del PP, la educación ocupa un apartado propio, con un espíritu inspirado en la pedagogía que Esperanza Aguirre ya utiliza en Madrid. El objetivo que persiguen los populares “garantizar una mayor exigencia académica, el reconocimiento del esfuerzo y el mérito, el dominio del inglés al final de la etapa obligatoria, y la autonomía de los centros”. Para lograrlo pretende flexibilizar la organización de la etapa de secundaria, dotar de más recursos la educación hasta los 16 años, ampliar a tres años el ciclo de Bachillerato. Al igual que el PSOE quiere poner en marcha un nuevo modelo de selección y formación para el acceso a la profesión docente, que atraiga a los mejores expedientes académicos. Aunque no cita literalmente la libertad de elección de centro de los padres y la potenciación de la red concertada, utiliza una perífrasis para llegar a esa conclusión: “Una oferta educativa plural de iniciativa social que permita responder a las preferencias de ideario o de modelo pedagógico de las familias”. En el capítulo universitario, pretende establecer un marco de financiación común.

Foro Asturias, en cambio, repite con exactitud en estos comicios del 20-N la política educativo que propuso para las autonómicas, también con un ojo puesto en Esperanza Aguirre y repitiendo proyectos polémicos como separar a los alumnos con mejores expedientes y dotarlos de más medios para impulsar su formación . El partido que ya Gobierna el Principado dotará a los centros educativos de más competencias, revisará en profundidad el modelo directivo; modificará los criterios y los mapas de escolarización para implantar la libertad de elección de centro, contratará evaluaciones externas del sistema, financiará directamente a los centros para la adquisición de ordenadores o reforzará la autoridad de los profesores.

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