La educación laica en México

En México la educación laica, entendida como el desarrollo de una actividad docente que prescinde de la instrucción religiosa, se fraguó en los comienzos del siglo XIX mediante la acción de la corriente liberal. Valentín Gómez Farías, José María Luis Mora, Ignacio Ramírez, Melchor Ocampo y Benito Juárez primero y Justo Sierra, Gabino Barreda y Manuel Baranda después, sentaron las bases de la separación entre la escuela y la iglesia: La libertad de enseñanza proclamada en la Constitución de l857 tuvo el sentido de romper con el monopolio que el clero ejercía en el territorio educativo para abrir paso al establecimiento de escuelas particulares laicas y a la inicial construcción de un sistema educativo público.

El laicismo en la educación responde a las necesidades de un pueblo como el nuestro, que ha aspirado a asegurar la libertad de conciencia, a afianzar, mediante la educación, una forma de gobierno y un sistema de vida democráticos en los que se exprese el pluralismo social y político del país; y a respetar plenamente las garantías individuales y los derechos humanos de toda persona.

La educación laica es una condición del desarrollo libre de los individuos, pues asegura la libertad de conciencia de todas las personas, tanto la de quienes adoptan alguna religión como la de quienes no lo hacen. Ante el Estado y ante la ley estas personas son iguales.

Además, el laicismo en la educación, ha hecho posible la superación de conflictos sociales que en otras épocas dividieron profundamente a los mexicanos y ha puesto a salvo de dichos conflictos a las comunidades escolares al respetar la libertad de creencias de los niños y de sus padres.
Por otra parte, hemos comprendido la necesidad de reconocer la diversidad y de respetar los derechos de las minorías. El laicismo en la educación hace suyos estos dos principios democráticos y con ellos garantiza el principio de igualdad jurídica de todos ante la ley.

En l946 se llegó a la redacción de un texto constitucional (Art. 3o.) que mantuvo como eje de los contenidos educativos el resultado del conocimiento científico y la lucha contra la intolerancia y los fanatismos y que, además, definió a la educación pública como democrática y gratuita. Además establece con claridad los principios y fines de la educación nacional, entre los cuales sobresalen: el aprecio por la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad; los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de raza, religión, grupos, sexos o individuos; el amor a la patria, la solidaridad internacional en la independencia y la justicia; la democracia y el nacionalismo.

Una servidora soy católica por nacimiento y después libre pensadora y eso me permitió conocer la teología de la liberación, hoy soy una cristiana comprometida en la lucha popular, pero eso no debe de interferir en mi vida política, social y educativa.

En nuestro país y sobre todo en nuestro estado, continuamos con días de asueto escolar en algunas festividades religiosas, el día de la virgen de la luz, semana santa, día de la virgen de Guadalupe, por mencionar algunos, mientras no brinquemos esas barreras que por un lado lastiman y vulneran los derechos de las personas no creyentes y por otro permiten la violación a nuestro artículo tercero constitucional, no lograremos verdaderamente un estado laico en materia de educación en nuestro país.

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