La difícil cuestión del estado laico

Desde mediados del siglo XIX se ha defendido a veces rudamente, la idea y practica del laicismo, como caracteristica del estado moderno . Los liberales lucharon literalmente para acotar la influencia del clero en los asuntos civiles y politicos, encontrando en el advenimiento de un imperio y con un principe europeo , el punto critico de la controversia hasta la derrota de esa caricatura de gobierno y la marginacion de la clase clerical por mas de un siglo .

De vez en cuando resurgen los resquemores en cuanto se traspasa el limite del laicismo , cuando un gobernante da publicamente un tratamiento a un representante de una Iglesia, contrario a la caracteristica del estado laico . Esto, recordando la genuflexion del presidente Fox ante el Papa.

Recientemente han vuelto a surgir las controversias sobre los limites de las Iglesias en el ambito publico , al grado que algunos politicos han presentado protestas por la injerencia de los representantes, al opinar , criticar o condenar determinada determinacion legislativa y su repercursion en la vida social .

Para el ex ministro de la Suprema Corte de Jujsticia de la Nacion, Juventino Castro, “ la laicidad no significa mas que actuar con independencia de cualquier criterio religoso” , mientras que para el analista en temas religiosos, Bernardo Barranco, esta se vincula con la democracia y la pluralidad, sintesis culturales y de defensa frente a proyectos autoritarios .

En opinion del vocero del arzobispado de Mexico, Hugo Valdemar Romero, “ la laicidad es la sana division entre las funciones que tiene el Estado con todos sus ciudadanos, donde hay pluralidad “; reclama el reconocimiento mutuo del Estado e Iglesia y el reconocimiento de los derechos de los religiosos como los de cualquier persona .

El mismo ex ministro Castro opina que “Mexico no ha logrado del todo la independencia ideologica respecto de la jerarquia catolica” . Por ello resulta delicado aplicar sanciones a los ministros que rebasen los limites de la prudencia y la norma , al opinar desde el pulpito o equivalente , sobre asuntos politicos .

Parece ser que el respeto a la estructura de gobierno y sus instituciones es la clave para lograr la plena armonia de las relaciones de los poderes . Hay reglas propias, “los ministros no pueden ni atacar ni beneficiar, ni hablar a favor o en contra de un candidato o partido politico”, dice Roberto Blancarte, de El Colegio de Mexico. Respetando este limite , los ministros pueden opinar sobre asuntos de fe, de virtudes y de valores. La idea de lo divino es su competencia .

Alli es donde se puede reducir la friccion entre las fuerzas del Estado y de las Iglesias : cada quien operando en su propio campo. La feligresia veria con mayor respeto a sus guias espirituales cuando se dedican a lo que les es menester , dado que entre ellos existen diversas ideas sobre politica que los pueden desorientar o afectar .
El mismo Redentor dio la sabia consigna : al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios .

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