La decadencia de la Filosofía

El proyecto de reforma educativa propuesto por el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, deja a la Filosofía muy tocada, casi al borde de la extinción. No voy a caer en el error de echar toda la culpa al ministro de turno o al Gobierno. Estamos ante un paso más en un proceso de decadencia que se inició con la LOGSE impulsada por el PSOE. Con cada reforma educativa la Filosofía ha salido mal parada.
 
La futura LOMCE plantea que la Historia de la Filosofía de segundo de bachillerato se convierta en optativa y deja una asignatura de Ética como alternativa a la Religión, como si fueran algo excluyente. Los profesores de secundaria de esta especialidad tienen un oscuro futuro. Y por extensión esto afectará a la universidad. Será difícil justificar unos estudios universitarios que no tienen ninguna salida laboral, y más en tiempos de crisis.
Es fácil decir que la culpa la tiene el neoliberalismo, el pensamiento instrumental o la globalización. Pero pienso que la comunidad filosófica española debería ser más autocrítica. Considero que se han cometido muchos errores que han ayudado a este proceso que hoy lamentamos. Es evidente que si la sociedad piensa que la filosofía no sirve para nada algo hemos hecho mal.
La mayoría de los profesionales de la Filosofía, profesores de universidad y de secundaria, han decido dar la espalda a las grandes cuestiones del presente y dedicarse únicamente a ejercer de forenses de las ideas de los filósofos del pasado. Apenas existe una creación original en España, donde la mayoría de los libros de Filosofía editados son solo resúmenes o comentarios de las ideas de otros. En vez dar de respuesta a los interrogantes de la sociedad en un lenguaje entendible nos dedicamos a microproblemas lingüísticos académicos o a repetir lo que otros han dicho antes.
La enseñanza de la Filosofía en secundaria está mal planteada. No ha sabido adaptarse al mundo de hoy. Debería ser más atractiva y centrarse en enseñar a pensar, en la reflexión sobre la realidad actual. Es difícil entusiasmar a un adolescente en el estudio de Santo Tomás de Aquino, pero quizás le interese el tema del aborto o de la eutanasia. La Filosofía no puede ser solo una disciplina histórica. Debemos mostrar que es una herramienta útil para entender el presente, no solo el pasado. Si no somos capaces de conseguirlo el fin de la filosofía en secundaria será solo cuestión de tiempo. Y eso será, sin duda, un retroceso para todos.
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