La construcción de una iglesia en zona verde en una playa de Motril (Granada) pone en pie a los vecinos

La cesión de esta parcela de 450 metros cuadrados, valorada en unos 300.000 euros, realizada por el equipo de gobierno municipal (PP) fue denunciada por IU. Igualmente un vecino ha denunciado ante el Tribunal Superior de Justicia la construcción en esa parcela que inicialmente estaba clasificada como zona verde.

Cuando en 2010 Ángel L., de Guadalajara, compró una parcela en Playa Granada para construirse una vivienda junto a una zona verde, poco se podía imaginar que al lado de su terreno se iba a levantar un edificio de 30 metros de largo y 8 de ancho, con casi 900 metros cuadrados construidos, para albergar una iglesia. Según el portavoz de los vecinos afectados por esta situación, al lado de su propiedad hay una zona verde en la que no se iba a construir, a juzgar por lo que se refleja en el Registro de la Propiedad y en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Motril. 

Ahora lo que iban a ser unas vistas al campo de golf por un lado y a la playa por otro ha pasado a la historia, pues por el lado este sólo se ve esta enorme construcción. Lo que no entienden los vecinos es que se trata de un terreno que fue cedido obligatoriamente por los propietarios del sector al Ayuntamiento como espacio o zona verde, es decir, de interés público. Sus plantas y arbolado incluso están catalogados así por el Ayuntamiento de Motril, según informan los afectados, por lo que no esperaban nunca que ocurriese algo así. «Lo que en su día nos costó el terreno, fruto de nuestros ahorros y esfuerzo de muchos años, ahora no vale prácticamente nada», se queja otro de los vecinos afectados. Y es que «el frontón» -como llaman al edificio- «ha cercenado nuestros sueños, ilusiones y ahorros». 

Se da la circunstancia de que esto está pasando en la zona más exclusiva y turística de Motril, donde el metro cuadrado no es precisamente barato, sino que se pagó en su momento a 1.000 euros por metro cuadrado. Ahora se arrepienten de haber invertido aquí y aseguran que en las actuales condiciones no lo harían ni por asomo. Tampoco entienden estos vecinos por qué la construcción se ha hecho tan pegada a sus terrenos, ya que «tenían más de 4.000 metros donde hacerla». 

Para ellos, se trata de un «maltrato» para un tipo de inversor que un día pensó en Motril (este asunto fue aprobado en el último pleno del anterior equipo de gobierno) «como un lugar idílico donde vivir». «Es un caso de absoluta inseguridad jurídica para alguien que quiera comprar en la zona», añaden. 

«Si lo que se quería era una capilla para dar servicio a Playa Granada y a Playa Poniente, hay suficientes terrenos en ambos lugares destinados a equipamiento, hoy en día vacíos y sin construir, que podrían haberse empleado sin restar un ápice de zona verde al municipio. Aparte de lo innecesario de una iglesia de estas dimensiones para el uso y la población a la que va a servir», opina el afectado. 

Las pérdidas no son sólo de vistas o del valor de las parcelas, sino que hay que replantearse proyectos. Se trata de unas cifras nada desdeñables, puesto que levantar una vivienda aquí viene costando de media de 300.000 o 400.000 euros, una cantidad similar a la compra de las parcelas. 

Este caso está denunciado por uno de los vecinos ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), estando a la espera de resolución. Según comenta, «hubo un caso similar en Sevilla, hace pocos años, cuando ya tuvo que ser demolida una biblioteca pública que levantaba la Universidad de Sevilla sobre una zona verde en el Prado de San Sebastián». 

Desde Izquierda Unida de Motril censuraron «la adjudicación directa al Arzobispado de Granada de la cesión por 75 años de 450 metros cuadrados de suelo de dominio público municipal valorados en 296.325 euros, para la construcción de una capilla religiosa en Playa Granada», denunciando que se trata de una decisión del Partido Popular en el pleno «que pasó prácticamente inadvertida, a pesar de su trascendencia». 

En el caso del terreno de la iglesia, situado precisamente frente al chiringuito Oleaje, el arzobispo de Granada, Javier Martínez, asistió el pasado 22 de agosto al acto de colocación de la primera piedra.

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