La comunidad musulmana de Orihuela (Alicante) exige su derecho al culto en una céntrica casa reformada

La comunidad árabe de Pilar de la Horadada se siente agraviada con la decisión del equipo de gobierno de negarle permiso para realizar culto religioso dentro de un inmueble. La reunión que mantuvo ayer el alcalde, Ignacio Ramos, con el representante musulmán no acabó bien. Tanto es así que anuncian movilizaciones ciudadanas para poder ejercer su derecho a culto dentro del casco urbano, a pesar de que la vivienda reformada para hacer las veces de mezquita no cumple con la normativa urbanística.

La comunidad árabe compró una antigua casa para adecentarla como mezquita en la calle Juan XXIII hace varios años. A pesar de contar con la aprobación de una licencia de obra mayor y la revisión de la Policía Local no dispone de permiso municipal. El espacio se encuentra habilitado para 37 personas, si bien la normativa municipal obliga a contar con las plazas de aparcamiento necesarias para este número de personas y a una distancia inferior a unos cien metros.

El portavoz de esta comunidad denunció que «hicieron una ley ‘exprés’ cuando compramos la casa, y el ingeniero del Ayuntamiento dijo que no eran necesarias plazas de aparcamiento». Por este motivo se sienten agraviados dado que la ordenanza sobre lugares de culto se modificó durante la pasada legislatura antes de que las obras de rehabilitación concluyesen.

Una vez que el inmueble quedó listo para convertirse en mezquita se requirieron por parte del Ayuntamiento las plazas de aparcamiento. El primer edil asegura que se ha tratado como si fuese cualquier otro centro que abriese ahora, puesto que «cualquier supermercado que quiera abrir necesita sus plazas de aparcamiento», ejemplifica el regidor.

En la actualidad existen 1.200 musulmanes con nacionalidad española en el municipio, y en total, sumando extranjeros, calculan que alrededor de 3.000 personas profesan el Islam en mayor o menor medida. Ante la negativa de la institución municipal la comunidad árabe valora en realizar protestas como rezos en la plaza de la Casa Consistorial.

Por otra parte, el barrio de Las Casicas donde se encuentra la vivienda reformada se recogieron firmas en contra de la apertura de la mezquita. Los vecinos no veían con buenos ojos que se abriese este espacio de culto y la polémica surgió en las redes sociales hace semanas. Por ello, los musulmanes consideran que «el anterior alcalde cambió las leyes para que los vecinos le votasen en las elecciones».

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...