La blasfemia del obispo Martínez Camino

La jerarquía eclesiástica acusa al PSOE de ser «totalitario» y no «demócrata»

COMENTARIO: Es el pago por los buenos servicios prestados (subida de la asignación del IRPF, mantenimiento de los Acuerdos y el Concordato, mantenimiento de las inmatriculaciones, mantenimiento de la religión en la escuela, establecimiento de los conciertos educativos, mantenimiento de las exenciones fiscales, la financiación, los privilegios simbólicos y jurídicos,…) por el PSOE a la iglesia durante sus treinta años de gobierno. ¡Se darán cuenta por fin!


La inmensa mayoría de los ciudadanos españoles rechaza que la religión tenga más peso en la enseñanza y que puntúe como una asignatura más. Éste es el resultado de una encuesta de El País, difundida ayer. No debería sorprender a nadie. España es más laicista de lo que algunos meapilas y otros reaccionarios creen.

Wert y Rajoy
Incluso el 77%  de los que se confiesan católicos están en contra  de la contrarreforma capitaneada por el cardenal Rouco Varela y otros muchos jerarcas de la Iglesia. Y también, claro está, por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, siguiendo las consignas del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El cortijo eclesiástico
La cúpula de la Iglesia ha hecho y deshecho -desde tiempos inmemorables- en España, como si fuera el cortijo eclesiástico. No cejan Rouco y compañía de proyectar a la ciudadanía que ellos representan  al poder divino. Y eso les blinda, dicen, ante timoratos y cínicos. Todo esto viene de muy lejos.

Predican y no practican
Casi ninguno de los jerarcas católicos ha obedecido a Jesús de Nazaret quien proclamó nítidamente aquello de “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. A la largo de la historia los jefes eclesiásticos han predicado semejante mandato pero apenas lo han practicado.

Expedición militar española de apoyo a Pío IX
Como recuerda la historiadora Isabel Burdiel en su libro sobre  la  Isabel II “las medidas contemporizadoras de los sucesivos gobiernos moderados desde 1944 (la suspensión de las ventas de bienes desamortizados o la restitución a la Iglesia de los bienes no vendidos) y el envío por parte de Narváez, en plena revolución de 1848, de una expedición militar de apoyo al nuevo Papa Pío IX, habían mejorado sustancialmente las relaciones con Roma (…) Fué Bravo Murillo el que acabó [firmando] el Concordato de 1851 de religión única, la católica”.

¿Poca tradición democrática?
Acostumbrados a mandar, el obispo Martínez Camino, mano derecha de Rouco Varela y un provocador sistemático, arremetió hace unos días contra el PSOE a cuyos militantes y dirigentes los tildó de “totalitarios bajo apariencias de tolerancia” y al partido “de poca tradición democrática”.

¿Los socialistas no son demócratas?
Les replicó con toda la razón Elena Valenciano señalando que era “el colmo” que los jerarcas eclesiásticos digan que el PSOE “tiene tan poca tradición democrática”. Que los obispos y cardenales sean capaces de insultar a los socialistas afirmando que no son demócratas es una blasfemia. Ni asignatura de religión, ni Concordato, ni más privilegios sacros. ¡Ya está bien de tanta clerecía más cercana al Cesar que a Dios!

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