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La afiliación a iglesias en EEUU ha caído a su nivel más bajo en casi un siglo

La proporción de estadounidenses que se consideran miembros de una iglesia, sinagoga o mezquita han caído debajo del 50%, de acuerdo con una encuesta de Gallup realizada el lunes. Es la primera vez que sucede esto desde que Gallup comenzó a preguntar al respecto en 1937, cuando la membresía de la iglesia alcanzaba el 73%.

En los últimos años, los datos de investigaciones han revelado un cambio sísmico en la población estadounidense que se aleja de las instituciones religiosas y transita a la desafiliación general, una tendencia que, según los analistas, podría tener implicaciones en la política, negocios y los grupos estadounidenses en sí. En 2020, el 47% de los estadounidenses dijeron que pertenecían a una iglesia, sinagoga o mezquita. La firma de encuestas encontró que el número de personas que decían que la religión era muy importante para ellos cayó 48%, un nuevo mínimo en las encuestas desde el año 2000.

Para algunos estadounidenses la afiliación religiosa es vista como una reliquia de viejas generaciones, dijo Ryan Burge, un asistente de profesor de ciencia política en la Eastern Illinois University y pastor en la Iglesia Baptista Americana. Los datos de Gallup encontraron que la afiliación religiosa está fuertemente relacionada con el edad: el 66% de los adultos estadounidenses nacidos antes de 1946 son miembros de una iglesia, comparados con el 58% de los baby boomers, el 50% de la Generación X y el 36% de los millenials.

Burge dijo que muchos cristianos aun asisten a la iglesia, pero no consideran que la afiliación sea importante, especialmente aquellos que asisten a iglesias sin denominación. Sin embargo, no importa como se mida la fe de las personas – con la asistencia, entrega o autoidentificación- el apego a la religión de los estadounidenses está disminuyendo.

Burge, quien recientemente publicó un libro sobre la desafiliación de los estadounidenses llamado ”Los Nones: de dónde vienen, quienes son y a dónde van”, predijo que en 30 años, Estados Unidos no tendrá una religión dominante.La pandemia de coronavirus, que forzó a las iglesias a cerrar en marzo del 2020, causó una gran interrupción en la vida religiosa (Foto: EFE/EPA/JOHN G. MABANGLO)
La pandemia de coronavirus, que forzó a las iglesias a cerrar en marzo del 2020, causó una gran interrupción en la vida religiosa (Foto: EFE/EPA/JOHN G. MABANGLO)

“Tenemos que empezar a pensar cómo luce el mundo en términos políticos, de políticas públicas, servicio social”, dijo Burge. “¿Cómo alimentamos al hambriento, vestimos al desnudo si los cristianos son ahora la mitad de lo que eran?¿Quién toma las riendas, especialmente si el gobierno no lo hace?”.

La pandemia de coronavirus, que forzó a las iglesias a cerrar en marzo del 2020, causó una gran interrupción en la vida religiosa, con la mayor parte de la gente sin la posibilidad de reunirse masivamente cada semana. Pero las encuestas no encontraron un impacto dramático en la religiosidad de los estadounidenses el año pasado. Los estadounidenses más que en otros países dijeron que su fe religiosa se volvió más fuerte durante la pandemia, de acuerdo con Pew Research Center.

Tara Isabella Burton, autora de “Ritos extraños: nuevas religiones para un mundo sin Dios”, atribuyó la baja nacional en afiliación religiosa a dos grandes tendencias entre jóvenes estadounidenses. Primero señaló cambios más amplios que sugieren una mayor desconfianza en las instituciones, incluida la policía y las compañías farmacéuticas. Algunos estadounidenses están desilusionados del comportamiento de líderes religiosos, incluido el escándalo de abuso sexual de la Iglesia Católica Romana y la fuerte afiliación evangélica blanca con el ex presidente Donald Trump.

La otra tendencia que describió Burton es cómo las personas mezclan y combinan diferentes tradiciones para crear una propia. Mucha gente que no se identifica con una institución religiosa particular aun dice creer en Dios, rezar o hacer cosas que están asociadas con la fe.

“¿Por qué no podría rezar o mediar o atender una liturgia o incluso sentirme cerca de lo divino, cuando puedo hacer algo privado en lugar de lo que se me ha prescrito?, dijo. “Es mi propio giro”. Mucha gente que no se identifica con una institución religiosa particular aun dice creer en Dios, rezar o hacer cosas que están asociadas con la fe. (Foto: Reuters/Andrew Kelly)Mucha gente que no se identifica con una institución religiosa particular aun dice creer en Dios, rezar o hacer cosas que están asociadas con la fe. (Foto: Reuters/Andrew Kelly)

Las generaciones jóvenes que crecieron con internet tienen diferentes tipos de relaciones con la información, los textos y la jerarquía, dijo Burton.

“Existen tendencias en la vida religiosa estadounidense que se vieron exacerbadas por las generaciones que crecieron en la cultura de internet que celebra la apropiación: la idea de que tu puedes recrear un meme o narrativa”, dijo. “Tienes la responsabilidad de curar tu propia experiencia”.

Shadi Hamid, principal investigador de Booking Intitution, argumentó en un ensayo reciente para The Atlantic que lo que alguna vez fue una creencia religiosa ha sido remplazada por creencias políticas en muchas comunidades.

En la derecha política, dijo en entrevista, cristianos conservadores consideraron a Trump como un salvador político en lugar de enfocarse en sus tradicionales cuestiones de moralidad. Los cristianos en el Partido Republicano, dijo, están menos definidos por su fe que por un conjunto de preocupaciones más estrechas.

Y en la izquierda política, dijo Hamid, las corrientes de “despertarismo” han adoptado nociones religiosas como el pecado y la excomunión y las han reutilizado para fines seculares. Hamid dijo que debido a que no hay líderes claros, como sacerdotes o imanes, o una fuente trascendente que defina la fe, los estándares de lo que se considera “despertar” siguen cambiando.

“El vacío [de la religión] no puede seguir siendo un vacío”, dijo Hamid. “Los estadounidenses son creyentes en cierto sentido, y tiene que haber estructuras de creencias y pertenencia. La pregunta es, ¿Qué ocupa el lugar de esa afiliación religiosa? “

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