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El Parlamento de Navarra blinda el mantenimiento resignificado del Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, rechazando su demolición.
El Parlamento de Navarra ha aprobado una ley presentada el día 6 de marzo de 2025 por el tripartido, integrado por el PSN, Geroa Bai y Bildu. Se blinda así el mantenimiento resignificado del Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, rechazando su demolición.
La marginación de las asociaciones memorialistas ha sido la muestra más obscena de autoritarismo político por parte de quienes se consideran lo más depurado de la izquierda
Al hilo de esta decisión, quisiera hacer un recordatorio de algunos hechos relacionados con dicho monumento y que rara vez se han puesto encima de la mesa en estos últimos años, donde el debate sobre el mantenimiento o demolición del edificio se ha llevado única y exclusivamente por los cauces legales que han convenido a dicho tripartito. A pesar de que una y otra vez se afirma que el monumento sirve para recordar lo que pasó y así no repetirlo, lo cierto es que poco o nada de la intrahistoria que hay detrás de la erección de dicho edificio se ha contado, y menos aún lo han contado quienes están favor del valor de mamotreto como lección historia ética y moral.
La marginación de las asociaciones memorialistas ha sido la muestra más obscena del autoritarismo político y antidemocrático por parte de quienes se consideran lo más depurado de la izquierda. Desde luego, después de su última intervención en el Parlamento lo único que han conseguido es dar un espaldarazo a las posiciones de la derecha actual y que tanto recuerdan las posiciones del carlismo irredento navarro.
Hermandad de Voluntarios de la Cruz
El Monumento a los Caídos viene asociado a la Hermandad de Voluntarios de la Cruz, en especial a partir de 1958 cuando se comienzan a hacer funerales por los caídos por Dios y por España en dicho recinto. Y tiene su punto culminante en la democracia, cuando el Ayuntamiento sacó a concurso la posibilidad de convertir el monumento en otra cosa de lo que es, proceso milagroso al que llaman resignificación, poniéndose así a la altura de los partidarios de la transubstanciación, ya se sabe la conversión de un trozo de pan y un vaso de vino en una costilla lechal y sangre de Jesucristo.
Sea como fuere, el monumento sigue ligado a los caídos en la guerra por el bando rebelde, a la exaltación del golpismo y al enaltecimiento de los militares perjuros que lo perpetraron, Sanjurjo y Mola. Pretender otra cosa es magia.
Entramado institucional
En este contexto, quiero recalcar un dato que se olvida de forma pertinaz y es que este mal sueño del monumento no habría tenido lugar si las instituciones políticas, ayuntamientos entre ellos, sociales, judiciales y religiosas no lo hubiesen consentido desde un primer momento, y, sobre todo, haber participado motu proprio en su mantenimiento hasta nuestros días.
En cuanto a los ayuntamientos, la gravedad es mayor, por cuanto, nada más terminar la guerra, no hubo municipio que levantase un monumento local a los caídos por el bando que a sí mismos se denominaban nacionales, como si los republicanos fueran marcianos.
La presencia de instituciones celebrando actos de exaltación golpista refleja el gran calado que el fascismo-franquismo y carlo-integrismo navarro tuvo en la escena pública
Para empezar, la presencia de estas instituciones celebrando actos de exaltación golpista en la capital, primero en la Catedral y en el Cementerio y, luego, en dicho Monumento, refleja el gran calado que el fascismo-franquismo y carlo-integrismo navarro tuvo en las instituciones públicas.
Sin duda, la responsabilidad primera y última de estas ceremonias no es solo patrimonio de la integrista Hermandad de voluntarios de la Cruz, sino efecto directo del entramado institucional que ha gobernado Navarra desde el 18 de julio de 1936 hasta bien entrada la democracia. Un entramado institucional formado básicamente por quienes podrían calificarse como los verdugos de la guerra civil, porque sin su consentimiento, sin su nihil obstat, la masacre de la guerra no hubiese tenido lugar.
La derecha política de Navarra se ha mostrado orgullosa de estos actos por ver en ellos parte esencial de su identidad ideológica. En la hemeroteca, el carlista El Pensamiento Navarro y el reaccionario Diario de Navarra, se pueden contemplar los nombres y apellidos de aquellas autoridades que hicieron posible que este Monumento terminara por ser el símbolo del golpismo y del franquismo más detrítico. En ocasiones nos devanamos los sesos exigiendo el nombre de los verdugos de la guerra civil. No le demos más vuelta. Ahí, en esos actos aplaudidos por la prensa golpista, están todos los que fueron verdugos con responsabilidad intelectual directa de los crímenes perpetrados.
La Iglesia y sus obispos golpistas
Siguiendo esta orla onomástica, la primera institución responsable sería la Iglesia, con su obispo Marcelino Olaechea a la cabeza, quien en julio de 1939 conminaría a las parroquias de Navarra a celebrar misas y responsos por los caídos en la santa Cruzada; le seguiría su sucesor, Enrique Delgado. Misas y Tedeums en la Catedral por los mártires de la santa Cruzada y responsos por Sanjurjo y por Mola, correrán a cargo del obispado y el Cabildo catedralicio. Desde 1939 hasta 1958, dichos actos se celebrarían en la Catedral, oficiados por el obispo, por el Vicario de la Diócesis, por los Canónigos, y dejando a la citada Hermandad su organización externa, cuyos nombres son bien conocidos.
Ayuntamiento de Pamplona y carlismo
La segunda institución responsable fue el Ayuntamiento de Pamplona, quien además de facilitar el uso del recinto para tales usos fascistas, sus alcaldes darían legitimidad con su presencia a dichos actos: desde el exalcalde Mata Lizaso pasando por Garrán, Nagore, Gortari, Pueyo, Urmeneta, y sucesivas varas de mando.
La tercera institución sería el Partido Carlista. Desde 1939 a 1981, año de su cierre, El Pensamiento Navarro reproducirá dichas ceremonias en tono de exultación golpista, recordando el objetivo fascista de estos actos. Pues, como dijo su director, López Sanz, “no sabemos qué hubiera sido de Navarra sin Mola”. Más todavía, “para los carlistas el día 18 de julio sería el día más extraordinario de la historia de Pamplona y de Navarra”.
Diputación Foral
La cuarta institución responsable fue Diputación Foral que, como el Ayuntamiento, asistiría impertérrita a la celebración de dichos faustos. No faltarán su vicepresidente y un ex, caso del requeté J. P. Arraiza, miembro de la Junta de Guerra con Baleztena y otros, Rodezno, Gortari, Marco y una variada presencia de diputados forales.
Ninguna institución de Navarra se libró de mostrar su naturaleza golpista
En la práctica, ninguna institución de Navarra se libró de mostrar su naturaleza golpista. Sin excepción, asistirían a la Catedral y al Monumento, a partir de 1958, a celebrar el golpe de Estado y el enaltecimiento de los mártires muertos en santa Cruzada. El Gobernador Militar, el Gobernador Civil, el Presidente de la Audiencia Territorial de Navarra, el de Hacienda Foral, y hasta el de Fiscalía de Tasas -no olvidemos que desde 1942 a 1952 nos encontramos en la época del racionamiento-, faltarán a sus celebraciones.
Apoteosis de la barbarie
En 1958, estos actos fúnebres se celebraron por primeva vez en el monumento denominado “Navarra a sus muertos en la Cruzada”. Fue la apoteosis de la barbarie del 18 de julio. El director de El Pensamiento lo diría de este modo: “Es el 23 aniversario del momento en que Navarra volcó a sus hombres hacia la lucha contra el comunismo y contra la Anti España”.
A la entrada de la “democracia”, en 1977, el oficiante Gregorio Orduna tuvo el detalle de de rezar por “aquellos otros hermanos que estuvieron en el bando contrario”. Era la primera vez que se hacía. Dice que lo hizo “porque el mismo Jesús agonizando en la cruz lo dijo: “Padre perdónalos que no saben lo que hacen”. Sin embargo, su ruego final dejó entrever el fondo maniqueo de su oración. Pidió para que “a estos muertos (los malos) se les dé el descanso eterno y a nosotros se nos conceda un lugar en la Patria Celestial” (El Pensamiento Navarro, 20.7.1977).
Hasta en el más allá, los caídos por Dios y los Otros, encontrarían una ubicación distinta para sus destinos. Para los primeros, la Gloria Celestial; para los otros, un vagaroso deseo de Descanso Eterno. No solo en la tierra, sino, también, en el cielo, los Caídos tendrían una consideración metafísica más sublime. Para estos, un Monumento glorificando su gesta golpista; para los otros, las cunetas y los ribazos.
Corolario final
La pretensión del tripartito, formado por el PSN, Geroa Bai y Bildu, pretende con la triquiñuela de su resignificación olvidar este palimpsesto que he esbozado. Con la coña añadida de que, al mantener el edificio con las tapaduras correspondientes de ciertas partes del edificio que huelen a mierda fascista, no olvidaremos lo que sucedió y no repetiremos la barbarie de 1936. Ni el más optimista de los Cándido sería capaz de caer en semejante trampantojo. Se ve que no leyeron la novela volteriana, aunque cabe alguno de ellos hayan cortejado a Leibniz.
La Iglesia vuelve a salir de rositas cuando fue una de las primeras instancias en proponer la erección de un edificio que recordase a los mártires de la Cruzada y los glorificase
Paradójico. Porque es evidente que nada de lo que aquí se ha escrito en líneas anteriores se recordará y, por tanto, nadie dirá nada de lo que realmente sucedió y quiénes fueron protagonistas de dicha barbarie, en especial su victimario, y quienes mantuvieron esa tejido institucional a lo largo del régimen franquista. Les basta con apelar al adagio medieval de que las víctimas de la masacre carlista y falangista fue porque Dios lo quiso. Algo que también obvian estos resignificadores de última hora, que se atienen, no a principios éticos, sino al preceptivo principio de las consecuencias, motivado por los resultados de las las urnas.
En todo caso, o alguno al menos, en el debate habido y por haber la Iglesia vuelve a salir de rositas, cuando fue una de las primeras instancias en proponer la erección de un edificio que recordase a los mártires de la Cruzada y los glorificase. Pero se ve que esta parte de la historia no se quiere recordar, ni siquiera para argumentar la resignificación del monumento. En realidad, en esta deplorable semántica de estos políticos resignificar significa olvidar, pues entienden que solo olvidando es posible reconciliarse. Y tienen razón. Eso sí, se reconciliarán con el olvido, pero nunca con la verdad de lo que realmente ocurrió. Porque no son amigos de la verdad, sino de una verdad resignificada, es decir, una mentira más.