Iniciativa Laicista, 18 marzo de 2015. Víctimas del odio fundado en la religión

Los últimos acontecimientos del pasado 2014, han dejado dramáticos testimonios de persecuciones y violentas expresiones de odio fundadas en la religión.

La imagen de portada es un sencillo collage de seis víctimas de ese odio: Charb – Stéphane Charbonnier -, director de la revista Charlie Hebdo, asesinado por el extremismo religioso; Asia Bibi, católica pakistaní, que estuvo condenada a muerte por el delito de blasfemia al revelar a otras mujeres su propia opción religiosa, lo que le significó cinco años de cárcel a la espera del juicio y condena; Bernard Maris, economista, escritor y periodista, asesinado en la sede de la revista Charlie Hebdo; Assif Mohuiddin, bloggero de Bangladesh, quien ha sido objeto de constantes manifestaciones de violencia y represión por sus ideas ateas; Michel Renaud, gestor cultural asesinado en el ataque a Charlie Hebdo; y Raif Badawi, creador de un sitio web en Arabia Saudí, condenado a 10 años de prisión y 1.000 azotes por “insultar al Islam”.

Son rostros, con nombre y apellido, que los medios y las campañas de Amnistía Internacional y otras organizaciones humanitarias, han puesto en la evidencia informativa.

Ellos no son los únicos, y solo simbolizan a todas aquellas víctimas, muchas de ellas mortales, de una violencia inusitada que se sostiene en la criminalidad y la violación de los derechos humanos, o en dictámenes judiciales arcaicos, muchos de tinte medioeval.

A esos nombres podemos sumar las demás víctimas de los ataques en París, o las recientes víctimas en Dinamarca. Hace unos meses, Iniciativa Laicista destacaba las muertes de Sameera Salih Ali Al-Nuaimy, Salwa Boughaigis y Reyhaned Jabbari.

Pero hay miles y miles de víctimas cuyos nombres se pierden en la masividad de las persecuciones y asesinatos. Yazidíes, cristianos coptos y cristianos sirios, son minorías que han sufrido los efectos del mismo odio que mató o ha perseguido a los nombrados.

No consideramos que los eventos y acciones que hemos señalado sean producto de las religiones como tales, sino que obedecen a profundas deformaciones de lo religioso arrastrado a lo temporal y pedestre.

Es una consecuencia del uso de las ideas religiosas y del culto a determinadas creencias, para fines concretamente terrenales relacionados con el poder. Es el uso de lo religioso para ocultar la pobreza de argumentos, las ansias de poder, el extremo fanatismo, la ignorancia y la utilización de los que ignoran, la manipulación de los pobres, el autoritarismo, la superchería, la arrogancia.

Frente a los miles de muertos que han quedado en distintas partes del mundo, durante el recién pasado 2014, producto del odio fundado en la religión, Iniciativa Laicista ha querido traer la imagen de portada, para poner en evidencia que las víctimas tienen rostro, tienen nombre, tienen una historia personal.

En su memoria, promovemos la comprensión laica en la sociedad, y hacemos esfuerzos para proponer una intransable demanda por los derechos de conciencia y la plena vigencia de los derechos humanos (SJ).

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Iniciativa Laicista 18

Iniciativa Laicista 18 marzo 2015

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