RESUMEN: Tras siglos de arraigo en este país caribeño, el catolicismo cubano ha estado siempre condicionado por unas relaciones complejas con el poder político. La ruptura entre la Iglesia y el Estado, acaecida poco después del triunfo revolucionario, pondría rápidamente de manifiesto la capacidad de supervivencia de esta institución en circunstancias desfavorables. Cuando han transcurrido más de cincuenta años de experiencia revolucionaria, la Iglesia Católica se ha convertido en el único interlocutor interno del régimen. El objetivo de este artículo es analizar el proceso mediante el cual la Iglesia cubana ha gestionado sus relaciones con el castrismo, conjugando su misión pastoral con una función social que se ha ido incrementando a medida que emergían nuevos factores, tanto en el ámbito nacional como en el de las Relaciones Internacionales.
¿Neutralidad en las escuelas? El dilema de la enseñanza religiosa confesional en la escuela pública · por Óscar Celador Angón
En pleno siglo XXI, cuando la educación debería ser un reflejo del pluralismo, la diversidad, la igualdad y…