Grupos ultracatólicos acusan a Obama de imponer sus leyes y no respetar la libertad religiosa

La Comisión Estadounidense de Derechos Civiles (US Commission on Civil Rights) -dependiente del gobierno federal- ha publicado un informe oficial publicado bajo el título Coexistencia pacífica: reconciliar los principios de la no discriminación con las libertades civiles  que según estos grupos arremete contra la libertad religiosa. Para estos grupos las leyes sobre extensión de la sanidad promovidas por el gobierno de Obama, que establecen la obligación de incluir en los seguros actuaciones en materias «sensibles» para ellos como anticonceptivos, fertilidad,…  son totalitarias y atacan la libertad religiosa. En cambio en este informe se considera que la libertad religiosa, no es absoluta y no puede impedir el ejercicio de los derechos civiles de muchas personas, por culpa de las creencias particulares que cada uno pueda tener.


La Comisión Estadounidense de Derechos Civiles -dependiente del gobierno Obama- ataca al cristianismo en un informe oficial, que evidencia la pretensión del Gobierno de EEUU de impulsar medidas para promover y normalizar el laicismo radical en todo el país.

La Comisión Estadounidense de Derechos Civiles (US Commission on Civil Rights) -dependiente del gobierno federal- arremete contra la libertad religiosa en un informe oficial publicado recientemente. El instituto, fundado en 1957 y dirigido por Martin Castro –nombrado personalmente por Barack Obama-, desacredita este derecho fundamental y lo tacha de “intolerante” e “hipócrita”.

“La libertad religiosa seguirá siendo un concepto ‘hipócrita’ mientras siga siendo un sinónimo de discriminación, intolerancia, racismo, sexismo, homofobia, islamofobia, supremacía cristiana y cualquier otra forma de intolerancia”, es lo que se puede leer en este informe oficial publicado bajo el título Coexistencia pacífica: reconciliar los principios de la no discriminación con las libertades civiles. (Documento en inglés)

Este documento difundido por la administración de Obama -que habla de derechos civiles al mismo tiempo que ataca la libertad religiosa- evidencia la pretensión del Gobierno de Estados Unidos de impulsar medidas para promover y normalizar el laicismo radical en todo el país. Asimismo, acomete directamente contra el catolicismo, algo que se puede apreciar en frases como la de a continuación: “Un derecho fundamental importante como la libertad de casarse no debería estar sometido a un credo religioso. La Iglesia católica no debería entrometerse”.

Tal y como recoge Religión en Libertad, el documento muestra de manera explícita la forma en la que dicha Comisión -y en consecuencia el gobierno de EEUU- pretende llevar a cabo esta “defensa” de los derechos civiles: “Basta quitarles a las ‘personas religiosas’ (léase cristianos) el derecho de disentir con palabras, obras u omisión de las leyes que imponen los derechos civiles.

El presidente de la Comisión Estadounidense de Derechos Civiles, Martin Castro, ha señalado que “en el pasado, en nuestro país la religión fue utilizada para justificar la esclavitud. Ahora vemos que el argumento de la ‘libertad religiosa’ está volviendo de nuevo a nuestro discurso político y constitucional con el propósito de minar los derechos de muchos americanos”. Asimismo, Castro ha animado a los americanos a “ponerse en pie y hacer oír su voz para asegurarse de que la religión ya no se utilice para negar a los otros la plena promesa de América“.

“A lo largo de los siglos, doctrinas religiosas aceptadas en un determinado momento fueron consideradas, posteriormente, como discriminatorias; las religiones, en consecuencia, cambiaron. Una doctrina que distingue entre creencias (que deben ser protegidas) y conducta (que debería ser siempre conforme a la ley es más justa y fácil de aplicar”. Es así como el gobierno de Obama insta a los cristianos a “creer en una cosa” y a “realizar totalmente lo contrario”.

Cabe destacar que de los ocho miembros de la Comisión, tan solo dos comisarios no han querido apoyar las declaraciones de Castro. Una de ellas ha sido la docente Gail Heriot, quien ha señalado que el informe es “como una historia de buenos y malos en la que los malos son quienes discrepan la autoridad”.

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