Gracias a la Unesco tendremos plana

El presidente del Pontificio Consejo para la Familia, cardenal Ennio Antonelli, ha informado al obispo de Córdoba que «la Unesco tiene un plan para los próximos 20 años: hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual»

Los, entre otras cosas, defensores de la infalibilidad del Papa de Roma, la transustanciación del vino en sangre de un tal Jesús, de la virginidad de la madre de este último antes, durante y después del parto nueve meses después de que fuera concebida por la oreja, que es por donde le entró la Palabra del Espíritu Santo (que según dicen era una paloma) pero a la vez era como el tal Jesús y también el Padre de éste. O sea, que la citada María es concebida por una de las personas del mismo Dios, porque son tres pero sólo uno, con el fin de que alumbre, en el sentido de parir, a otra de las personas que constituyen el trifásico personaje. Vaya tela. Cómo no solidarizarme con José, el ebanista. Vaya marrón se comió el viudo y con seis hijos.

Perdonad la dispersión fruto de una avanzada edad, decía que los que creen en todo lo anterior, han sido convocados, otro año más, a un acto en Madrí, una misa, en defensa de la «familia cristiana». Este año el lema era «La familia cristiana. Esperanza de Europa». África, Asia, América y Oceanía o bien no se encuentran desesperanzadas o simple y llanamente que se jodan y que las esperancen las familias musulmanas, budistas, shintoístas, taoístas, hinduistas, judías, sijistas, jaimistas, zoroastristas… ¡hay tantos dioses únicos por el mundo!

Y como siempre, a la llamada de Rouco han acudido varios millones de familias cristianas. Aunque debiéramos decir que los millones de familias atraídas por la berrea del arzobispo eran exclusivamente católicas, es decir, las formadas por sujetos someramente descritos en el primer párrafo. No acudieron las familias cristianas marcionitas, arrianas, nestorianas, coptas, jacobitas, ortodoxas, cátaras o albigenses, anglicanas, protestantes, veterocatólicas y otras formas de cristianismo de las que la pobre Europa no cabe esperar nada.

En el acto participó parte de la jerarquía católica, que tiene a bien dirigir la tropa mediante acertados consejos. Así hemos sabido, merced a Rouco, que «existe una relación entre la crisis de la familia y la crisis económica». Reig Plá afirmó que «los matrimonios católicos son menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho».

El nombrado por Benedicto XVI presidente del Pontificio Consejo para la Familia, cardenal Ennio Antonelli, que ya denunció en su día la homosexualidad como éticamente inaceptable, ha informado al obispo de Córdoba que «la Unesco tiene un plan para los próximos 20 años: hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual». «Para eso, a través de distintos programas, irá implantando la ideología de género, es decir, según la ideología de género, -explicó el obispo- uno no nacería varón o mujer, sino que lo elige según su capricho, y podrá cambiar de sexo cuando quiera según su antojo». El porqué a la Unesco le interesa que tan sólo la mitad del planeta y no su totalidad sea homosexual debe formar parte del Misterio de la Santísima Trinidad. Y lo peor de todo, dentro de veinte años a mí me pilla con setenta y con la cosa sesuá más amojamada que el brazo incorrupto de la Tere de Ávila.

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